La Provincia, a merced de la voluntad nacional

Por Alfredo Flury / aflury@comercioyjusticia.info

De 2003 a esta parte, el oficialismo peronista cordobés nunca comulgó con el Gobierno nacional.

Ni con Néstor ni con Cristina hubo afinidad, tanto en los contenidos como en las formas de un “modelo” que ayer obtuvo un contundente crédito por otros cuatro años.

De la Sota, siempre con aspiraciones nacionales, sabe que el resultado de ayer será un condicionante clave para su inminente gestión. Lo sabe desde que fue gobernador en su segundo período con Néstor como presidente. Lo vio y seguramente se lo contó Schiaretti con Cristina y ahora será uno de sus principales desafíos.

Es que más allá de la muy alta dependencia de la Provincia respecto de los giros automáticos que hoy representan 62% de los ingresos impositivos provinciales, el punto a dirimir pasa por las denominadas partidas discrecionales y otras que -aunque no deberían ser arbitrarias- pasaron a serlo en la práctica.

Sobran muestras en el pasado reciente del impacto que esas diferencias políticas generaron en la marcha de la gestión provincial, traducidas específicamente en la demora en el envío de fondos para diferentes fines.

El manejo político en el giro de remesas a los diferentes distritos ha sido una constante de todos los gobiernos, no sólo nacionales sino también de los provinciales con respecto a los municipios. Ocurre que, como nunca antes, las partidas de asignación discrecional se han incrementado a tal punto que resultan fundamentales en la distribución, por ejemplo, de la obra pública.

Esos fondos hoy son claves para Córdoba. También los adeudados para la cobertura del déficit de la Caja de Jubilaciones a los que ahora se suma el esperado aval para poder emitir deuda en los mercados externos.

La decisión del peronismo local de bajar la lista de candidatos a Diputados nacionales para apoyar a los propuestos por el Frente para la Victoria parece inscribirse como una muestra de la debilidad con que la Provincia afronta esta parada.

Hay una necesidad explícita: Córdoba requiere de los fondos nacionales al menos para el corto y el mediano plazo y la llave, más que nunca tras los resultados de ayer, la tiene Cristina.

Queda para el análisis si las sucesivas políticas provinciales tuvieron más o menos responsabilidad en la pérdida de autonomía local en detrimento de las asignaciones de la Nación.

Los acuerdos políticos e institucionales que logre enhebrar De la Sota con la Presidenta electa a partir del 10 de diciembre serán al fin elementales para la marcha de las finanzas provinciales al menos en 2012.

El resto, la economía provincial, dependerá mayormente -y como ya es habitual- de las políticas macroeconómicas nacionales y de la coyuntura externa.

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