La mediación se pone seis sombreros para pensar – el sombrero rojo (III)

Por Christian Julio Díaz / Abogado y Samuel Paszucki / Contador, mediador

El segundo sombrero es el rojo. Representa emociones, sentimientos, presentimientos, intuición, sensaciones y preferencias. Pregunta 2: ¿Qué sensación le produce cuando a más de 10 años de la sanción de la ley 8858 todavía existe gran resistencia por parte d e algunos abogados a someter el litigio a mediación?

Débora Fortuna: la sensación que tengo es que algunos abogados se sienten más seguros con la solución tradicional centrada en los aspectos jurídicos, aun sabiendo que la ley es igual para todos pero la sentencia es diferente en cada caso. Considero que dicha elección es una de las respuestas posibles a una propuesta transformadora en la modalidad de gestionar los conflictos que tiene luego sus repercusiones en el seno de la sociedad. De los estudios realizados el pasado año por DiMARC, se observa que 25% de los habitantes no acepta el procedimiento al momento de solicitárseles el consentimiento informado y esto se proyecta resultando que en 50% de los casos la mediación no puede llevarse a cabo por falta de aceptación de una de las partes. Similar tendencia se observa en los informes estadísticos sobre evolución de casos en sede judicial, más allá de la obligatoriedad de comparecer a la primera audiencia.

Gabriela Magris: de la pregunta voy a analizar dos expresiones: “gran resistencia” y “algunos abogados”. No siento actualmente “gran resistencia” en los abogados de parte, sólo puedo decir que -como cualquiera en su lugar-, cumplen su rol, defienden también sus intereses y no necesariamente encuentran que el proceso de mediación sea el adecuado para todos los casos sometidos a él obligatoriamente. Y si hablamos de “algunos abogados” es una buena señal, ya que quienes estamos en este tema desde sus inicios hemos visto y sufrido lo que significa una verdadera resistencia (fundamentalmente por desconocimiento). Debe destacarse que cuando el abogado se sienta a la mesa, en general, es colaborativo y resulta una excelente herramienta para la solución del conflicto.

Nuevas Medidas de Aislamiento/Noviembre

Graciela Peralta: me lleva a reflexionar sobre qué cambios o qué modificaciones deberíamos realizar para que cada vez sean menos los que se resistan al sistema. Al ser un cambio paradigmático necesitamos mucho más tiempo para que se comprenda la verdadera razón de ser de la mediación.

Tengo certeza de que perseverando y trabajando con seriedad, dedicación y profesionalismo, los mediadores serán legitimados por los abogados y trabajarán colaborativamente con ellos.

Ana María Sucaría: siempre me produjo una sensación de frustración, originándome el impulso de redoblar esfuerzos tendientes a demostrar al foro local, poseedor de un marcado concepto de litigiosidad arraigado durante años, las enormes ventajas del proceso de mediación, tanto para el sistema jurídico en general como para los auxiliares de la justicia en particular. Para los abogados importa una resolución más rápida y con menor esfuerzo profesional de los conflictos que deben administrar y una percepción de honorarios, que aunque pueda ser menor, sería regular y mucho más frecuente que con los juicios terminados. Hoy, felizmente son los menos. A más de 10 años de la ley reflexiono acerca de qué debemos cambiar los mediadores para que los abogados la acepten. La pregunta sería “¿qué estamos haciendo mal para que pese a tan buenos resultados y logros algunos se resistan?

Esteban Bustamante: creo que muchos abogados cambiaron en estos años su visión de la mediación. Cedió la resistencia inicial. En muchos casos son ellos quienes consideran la mediación como el mejor camino. Es importante seguir trabajando con los que apoyan la mediación y tomarlos como factores multiplicadores.

A quienes la rechazan puedo respetarlos, aceptarlos, pero no compartir su visión, pues en estos años he comprobado la eficacia y las bondades del proceso. Los mediadores debemos ser respetuosos de quienes quieren participar del proceso y también de los que no. Tengo la intuición de que cuentan con la plena capacitad para decidir lo que más les convenga. Abogados contrarios a la mediación a veces se quedan y es porque saben que en ese caso les conviene o pueden sacar un mayor beneficio que en el litigio.

Cuando aquellos sin mentalidad mediadora ven una mejor opción fuera de la mesa y se retiran, mi sensación es de paz y puedo admitir con total serenidad el ejercicio de su libertad, siempre y cuando nos basemos en datos verdaderos y con consentimiento informado.

Cristina Di Pietro: la gran resistencia la portan sólo algunos abogados. Me gustaría que se reflejara mi sonrisa amplia al responder, porque más allá del disgusto momentáneo que provoca la actitud desmedida de algún colega en una audiencia de mediación, lo cierto es que no alcanza para modificar el futuro de los procesos jurídicos, y menos para excluir de ellos la mediación -mayoritariamente aceptada por los abogados-.

Prueba de la mayor adhesión a este proceso es la cantidad de casos que ingresan en nuestro centro privado Alfil. Creció también la cantidad de profesionales que buscan aprender negociación y mediación; técnicas de comunicación y teoría del conflicto. El enojo puede venir también al percibirse que la mediación colocó el derecho en otro paradigma… surge fortalecido, pero no reina solo. Entiendo entonces, a quienes se resisten por estar posicionados aún en un paradigma que ya no es el único vigente por su insuficiencia para el abordaje de los cuantiosos y novedosos conflictos que plantea el cliente actual. Creo, por ello, que lejos de abdicarse del sistema de mediación, el contexto indica su consolidación y avance.

Artículos destacados