La mediación se pone seis sombreros para pensar El sombrero azul (VII)

Por Christian Julio Díaz/  – Miembro del Equipo de Trabajo de la Oficina de Derechos Humanos y Justicia del Poder Judicial –  Samuel Paszucki /Contador – Mediador – Asociación de Mediadores de la Pcia de Córdoba

Con esta entrega completamos un panorama de la mediación, aquí y ahora. Agradecemos profundamente a nuestros entrevistados por su generosa colaboración, imprescindible para concretar este proyecto El sombrero azul organiza el pensamiento. Propone el uso a los otros sombreros. Define temas a los cuales dirigir el pensamiento. Director de orquesta. Moderación y control. Conclusión.

Pregunta 6: De esta mirada que ha realizado de la mediación hoy ¿cuál sería el punto que encabezaría la agenda para producir cambios en la mediación en Córdoba y por qué?

Esteban Bustamante: Aprovecharía la reforma legislativa que se viene para situar la mediación en su lugar de privilegio como herramienta de pacificación social, haciéndola a todas luces rentable para las personas que la ejercen y continuaría avanzando sin prisa pero sin pausa en agrandar la torta, teniendo en cuenta todas las temáticas que están llegando a mediación y las que todavía no tienen acceso a ésta. Continuaría haciendo crecer la mediación en todos sus frentes públicos y privados con el debido control de calidad y excelencia del servicio.

Cristina Di Pietro: La difusión, porque a mayor información, mejores decisiones; menor desconfianza; aprendizaje y mayor autoestima. El mediador/a, quien no es responsable de la incomunicación actual, se hace cargo -sin embargo- de escuchar a la gente. Puede no encontrase una solución inmediata pero las partes sopesarán distinto el tema; habrán escuchado otra versión del problema e incorporarán –aun sin aceptarlo explícitamente- que su razón no es la única. El Estado habrá cumplido su función preventiva: los involucrados pudieron conocer más acerca de su conflicto, asimilarlo y decidir resolverlo por sí o mediante un sistema exclusivamente técnico-jurídico, cuyo funcionamiento entenderán mejor pudiendo luego justificar, por ejemplo, por qué una decisión judicial favorable puede tornarse adversa, (y también al revés). Comprenderán qué es una norma jurídica, su campo acotado -para todos por igual-; y su diferencia con la que no lo es, con la que gobierna las vidas familiar, social, psicológica, religiosa.

Es posible que la justicia como valor sea siempre la misma, pero lo que varía a través de las generaciones es la mirada que las personas tienen sobre ella. Y justamente la mediación atiende esa mirada; la comprende y canaliza.

Ahondaría en la formación y actualización de los profesionales que participan en mediación; y no me refiero sólo a los mediadores. Es necesario que el letrado, el consejero, el perito estén informados sobre el tema y sobre cómo conducir al cliente.

Débora Fortuna: El punto que encabeza nuestra agenda hoy es potenciar la mediación como instrumento de promoción de la salud, que permite generar diálogo y gestionar procesos transformadores de crecimiento en los cuales la anticipación a posibles escenarios de conflicto es la clave para alcanzar la seguridad al amparo de la cohesión social. La mediación, junto a otros servicios de las políticas sociales, promueve la salud de una comunidad cuando los aspectos operativos que la vuelven instrumento específico son definidos y delimitados, de manera que no se superponga con la intervención que otros servicios realizan sino que trabaje dentro de una red en la cual opere sobre aspectos diferentes. La promoción de la salud de la comunidad se transforma entonces en el valor agregado que la mediación pone a disposición, evidenciando su específica contribución en cuanto punto de articulación entre servicios para responder a un objetivo transversal a éstos.

Gabriela Magris: Varios temas son los que deben encararse para favorecer y mejorar la utilización de la mediación en Córdoba, entre ellos:
a) Propiciar la creación de centros de mediación comunitaria y generar centros de mediación escolar en todo el ámbito provincial, favoreciendo la utilización de este sistema en concordancia con una verdadera difusión institucional y social del mismo, son las principales acciones que, a mi juicio, deberían emprender los organismos públicos.
b) Sancionar un Código de Ética, sostener el funcionamiento del Tribunal de Disciplina y desarrollar un programa de evaluación permanente de los mediadores, con el objetivo de garantizar la calidad del servicio de mediación que se presta.

Graciela Peralta: El punto que encabezaría la agenda sería mejorar la profesión del mediador.
Dar mejores y más amplios contenidos a su formación, evaluando los resultados de esa formación y realizando exámenes que contemplen el conocimiento intelectual, su aplicación práctica y -sobre todo- su perfil.

Ana María Sucaria: Sin duda, encabezando la agenda, el Superior Tribunal de Justicia debería dictar una acordada que disponga la mediación prejudicial y obligatoria de las causas previstas en el art.2 de la ley 8858. Tal circunstancia modificaría a corto plazo el sistema de la mediación en Córdoba, incentivando de este modo mayor participación de las partes y letrados en el proceso, lo que redundaría en beneficio del justiciable y del propio sistema judicial. Oportunamente, propiciar la reforma de la ley 8858, estableciendo la mediación prejudicial y obligatoria en todas las causas, tal como existe en Buenos Aires, siempre dentro del ámbito del Poder Judicial, como asimismo la sanción del Código de Ética.

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