La hora de los bifes

Pocas veces asistimos en Argentina a un paro en el que desde sus consignas no se mencionaran a las patronales de los distintos sectores que convocaron a la medida de fuerza.

Por Fabián Rodríguez – Agencia Télam

Salvo en el sector sindical que conduce el estatal Pablo Micheli, ninguno de los demás dirigentes gremiales que encabezaron el paro pronunciaron alguna proclama en contra de los patrones o empresarios del sector al que representan.

Si bien es totalmente cierto que las organizaciones sindicales pueden convocar a una huelga en contra de la política económica de un gobierno, no deja de llamar la atención, en esta oportunidad, la coincidencia en el acompañamiento de sectores empresariales, como la Mesa de Enlace, y del variopinto mosaico de corrientes políticas que impulsaron la interrupción del transporte público y de cargas y realizaron un conjunto de piquetes en los principales accesos a la ciudad de Buenos Aires para garantizar el supuesto impacto “nacional” de una medida anunciada con apenas 15 días de antelación.

Así las cosas, es importante destacar cuáles son las verdaderas intenciones del paro, independientemente de las razones o consignas que fueron expresadas en las conferencias de prensa que realizaron los distintos sectores que, dicho sea de paso, decidieron movilizar únicamente a sus cúpulas dirigenciales.

Dispersión gremial
En la actualidad, el Movimiento Obrero Organizado está dividido en cinco centrales sindicales: la CGT -que conduce Antonio Caló-, reconocida oficialmente por contener los sindicatos con mayor número de afiliados; la CGT “Azopardo”, que lidera el camionero Hugo Moyano, en cuyo seno están los gremios vinculados con el transporte; la CGT “Azul y Blanca”, conducida por el gastronómico Luis Barrionuevo e integrada por sindicatos de menor porte; y las dos CTA, divididas luego de la escandalosa elección interna de 2010 que Pablo Micheli pretendió adjudicarse y que el docente Hugo Yasky desconoció por fraudulenta.

Este panorama de dispersión, contradictorio de la tradición obrera argentina -la cual, en líneas generales, jamás admitió la existencia de más de dos centrales- se completa con la existencia de un sexto sector, agrupado en el Frente de Izquierda y los Trabajadores (FIT), que -si bien forma parte de al menos tres de las confederaciones obreras ya citadas- actúa como “líbero”, desacatando los mandatos de las mayorías a las que acusa de “burocráticas” pero actuando como fuerza de choque cada vez que se necesita garantizar el bloqueo de las principales arterias en los grandes centros urbanos.

En este contexto de semejante división, es esperable que en los albores de una campaña electoral en la que ninguno de los posibles candidatos a presidente perfora el techo de 30 por ciento en intención de voto, los muchachos se saquen los ojos entre sí para vender su fuerza de trabajo electoral al mejor postor.

A la parrilla
El lunes pasado, después de la última reunión que tuvieron los principales organizadores del paro, este redactor habló con uno de los dirigentes sindicales opositores que participó del almuerzo en la Gran Parrilla del Plata.

La fuente, que lógicamente puso como única condición de la charla un inflexible “apagá el grabador”, relató alguna de las conversaciones que se fueron dando en medio de achuras, porciones de vacío y bifes de chorizo (la mejor carne de San Telmo, eso sí).

“Aquí lo que se está discutiendo es la conducción de la CGT para los próximos cuatro años. Luis (Barrionuevo) le disputa la conducción a Moyano y no va a parar hasta doblegar al ‘Negro’ y conseguir lo que vino a buscar”, sentencia nuestro amigo y ejemplifica: “Es como dice Acuña (Carlos, diputado provincial del Frente Renovador y secretario General del SOESGyPE: Luis tiene ADN anti K y nadie le puede marcar su pasado, en cambio Moyano acompañó gran parte del Gobierno y eso lo hace poco creíble”.

Detallista el hombre, nos cita una frase pronunciada en otra de las reuniones previas al paro del jueves por uno de los integrantes de la mesa chica del moyanismo, Omar Plaini: “Barrionuevo es mas verborrágico, es el Lanata del sindicalismo, y eso garpa en el anti kirchnerismo duro”, se lamentó el canillita, inminente impulsor de la mesa sindical “Scioli 2015”.

Para terminar de pintarnos la interna del sindicalismo opositor, nuestra fuente concluye: “Si te la ponés a pensar bien, fijate que Moyano va por la guita de las obras sociales y en cambio Luis va por la gloria, porque no tiene nada que perder. Quiere conducir la CGT con Massa de presidente y, como tiene la venia de Sergio, no lo va a parar nadie”.

Y bien. El mío a punto, maestro. Por favor.

Artículos destacados