“La crisis no es sólo financiera, también es industrial”

Francisco Alburquerque, consultor del Banco Interamericano de Desarrollo y especialista en desarrollo territorial, explica cuál es el rol de las agencias de promoción económica en el marco de una nueva era productiva y energética.

El español Francisco Alburquerque, consultor y referente mundial en temas de desarrollo económico local, fue uno de los disertantes destacados en el I Foro Americano de Agencia de Desarrollo Local, que se realizó los pasados días 25 y 26 de octubre en la ciudad de Córdoba.

El especialista hizo un balance del trabajo que llevan a cabo las agencias de desarrollo en todo el mundo y detalló casos concretos sobre lo construido en los últimos años en materia de gestión de conocimiento y desarrollo territorial.

Minutos antes de su disertación, Alburquerque dialogó con Comercio y Justicia e hizo hincapié en la “tercera revolución industrial” como el gran desafío para el futuro.

-¿Qué consejos le daría a quien está a cargo de dirigir el rumbo de una agencia de desarrollo?

-Ante todo hay que saber que se trata de organismos que tienen participación pública-privada y del sector de conocimiento -lo que se conoce como un modelo de triple hélice- que hacen avanzar los procesos de organización territorial. Es importante ver cómo se adaptan a lo que Jeremy Rifkin llamó la tercera revolución industrial, un cambio de modelo energético y productivo.

En ese sentido, creo que América Latina no ha tenido todavía posicionamiento inteligente en esta materia. Si bien es cierto que estamos ante formas de producción más sustentables y el final de una era de combustibles fósiles, uno mira alrededor y ve que países emergentes –como Brasil- siguen estando basados en el viejo modelo productivo. El desafío es saber, además de cambiar la gestión de conocimiento, de qué manera se cambia la perspectiva. No se trata sólo de ponerle ruedas al auto sino de saber hacia dónde se dirige y delinear una hoja de ruta. Lo importante hoy es subrayar que en el mundo no hay sólo una crisis financiera, hay una crisis industrial.

-Pero Argentina, y  en la región en particular, hubo grandes inversiones en biocombustibles o energías renovables en los últimos años

-Sí, es cierto, pero América Latina debería tener una capacidad de observación más profunda en este tema (NdR: cambio productivo y energético). No es sólo el potencial en la producción de biodiésel o de energías renovables, como la solar o la eólica. El mundo está pensando en fabricar coches eléctricos, en viviendas que produzcan su propia energía, por ejemplo. Veo que hay un exceso de cortoplacismo, hay una especie de complacencia en seguir con el mismo esquema productivo, me llama la atención de que en Argentina y la región no esté instalado el tema.

-¿Esto es por negligencia, ignorancia, o por conveniencia?

-Hay un cierto grado de rutina de funcionamiento con organizaciones que las hemos heredado del modelo productivo anterior, instituciones sectoriales y verticales, que si no se adaptan a la singularidad de cada contexto no logran eficacia en las políticas.

En la actualidad habría que combinar el diseño de políticas territoriales que trabajen con la gente a las políticas macroeconómicas; sin embargo, sigue habiendo una inercia a que la economía sea sólo macroeconomía y la gente y los territorios están a veces sin política, porque esto se define “arriba” y bajan a cada comunidad sin la posibilidad de cambios.

– ¿Es clave la función de las agencias en este sentido?

– Siempre que hagan eso, es decir, que se adapten a las demandas del territorio del que forman parte. En la Argentina, las de Córdoba y Rafaela son excepciones al modelo que sólo son ventanillas donde sólo se bajan las políticas de promoción industrial.

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