La cosa pública y el mural en el Hospital Misericordia

Por Luis Carranza Torres* y Carlos Krauth **

Uno de los pilares que sostienen la cohesión de una sociedad es el respeto y el fomento de la cultura en que asienta su identidad. Por eso resulta un deber rescatar la labor de quienes con dedicación y formación se encargan día a día de mejorar y promover el arte entre nosotros.
Por otra parte, no siempre nos apercibimos de que la “cosa pública” es aquello de todos y abarca mucho más que la acción estatal o de la administración pública. Ya en la antigua Roma, donde surgió el concepto, implicaba varios significados o connotaciones. Uno de ellos era el que se vinculaba con la “propiedad pública”, por oposición a la privada; que era para el uso de todos.
Es por ello que la gestión y resguardo de esa “cosa pública” también a todos nos implica. No sólo al Estado. En países a los que siempre aludimos por su avanzada organización social, como por ejemplo Suiza, mucho de tales “cosas públicas” se crean y las mantienen no sólo el Estado sino la acción de asociaciones, colegios profesionales o similares.
Cabe, por ello, destacar la iniciativa que tuvo el Colegio de Escribanos de Córdoba y el artista plástico Omar Brachetti, quienes decidieron recuperar el patrimonio cultural que representa el Hospital Misericordia de Córdoba, emplazando en él un mural en gran formato. Una obra que se enmarca en los festejos por sus 95 años de servicio a la comunidad.
El mural, que se divide en tres paneles, cuyo título es Homenaje a la Medicina antigua y contemporánea, tiene por objetivo, precisamente, ser un reconocimiento a la medicina en general y a los médicos en particular, emplazándose al efecto, precisamente, en uno de los hospitales más tradicionales y populares de nuestra ciudad y provincia.
Según nos comentó Miriam Brussa, quien está a cargo de la Dirección de Arte del colegio de notarios, sobre la acción encarada, “el emplazamiento de la obra en el edificio histórico del hospital manifiesta la intención de las autoridades de la casi centenaria institución médica, en recuperar de manera integral un espacio histórico, que a su rol de museo institucional le ha sumado un espacio al servicio de la actualización y el perfeccionamiento profesional”.
Vale aclarar que el proyecto no se agotó con la donación del mural sino que se complementó con la recuperación de mobiliario de época, que fue adecuadamente restaurado, además de incluir otros elementos históricos significativos, relativos a la medicina. Se construyó también un salón auditorio, que tiene como propósito realizar conferencias, cursos, seminarios y similares actividades para actualizar y perfeccionar a los profesionales de la medicina, contando así el nosocomio con un espacio para encuentros científicos, académicos y culturales.
Como dijimos al inicio de esta columna, es necesario resaltar la labor de aquellos artistas, personas e instituciones que trabajan para promover, salvaguardar y acrecentar, tal como en el presente caso, nuestro patrimonio cultural. No es menor el hecho de acercar el arte a lugares donde por lo general no llega, algo que seguramente ayudará no sólo a difundir cultura sino a paliar en algo el dolor y padecimiento que se vive cotidianamente en el hospital. Como dijo Johann Wolfgang von Goethe: “Un hombre debe oír un poco de música, leer una buena poesía, contemplar un cuadro hermoso y, si es posible, decir algunas palabras sensatas, a fin de que los cuidados mundanos no puedan borrar el sentido de la belleza que Dios ha implantado en el alma humana.”

En estos tiempos cuando la “participación público privada” se pone de moda y que tiene, con la reciente sanción de la ley nacional Nº 27328, un andamiaje jurídico específico, ejemplos como el referido muestran que la participación no estatal también puede ser de entidades públicas y que puede tener como objeto mucho más que procurar obras de infraestructura.
Córdoba es Córdoba por la cultura que supieron conseguir las generaciones de cordobeses que nos precedieron. De allí el tradicional mote de “La Docta” con el que nos reconocen en muchos lugares. Lo que somos hoy nosotros y lo que podamos ser en el futuro, el nivel de dignidad en la vida cotidiana que podamos tener, en mucho dependerá de nuestra capacidad presente por “culturalizar” nuestra existencia diaria; imprimirle sustancialidad con la adopción colectiva de valores como la exaltación de los productos del espíritu, de los valores del trabajo, de la afirmación de aquellas virtudes colectivas como el respeto y la dedicación a mantener y mejorar lo que es de todos.
Y respecto de todo eso, lo llevado a cabo por el Colegio de Escribanos de Córdoba y el artista plástico Omar Brachetti es un ejemplo inmejorable de lo que puede lograrse desde fuera del Estado.

(*) Abogado. Doctor en Ciencias Jurídicas
(**) Abogado. Magíster en Derecho y Argumentación Jurídica

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