La Argentina de la solidaridad, presente

Las víctimas no estuvieron solas ni lo estarán. La presencia del Estado llegó, pero antes fue la gente y, junto con ella, cientos, miles de organizaciones sociales y de distinto tipo. Los inundados somos todos, dicen.

Si algo demostró el día después de la catástrofe que vivieron en los últimos días las ciudades de La Plata y Buenos Aires es que “la gente”, “la comunidad”, “los vecinos”, convertidos en víctimas de un hecho sin precedentes, se transforman, de improviso, en sus propios héroes. Como tantas otras veces en la historia, la simple expresión patente y palpable de una necesidad colectiva puso en marcha el viejo mecanismo que ha sostenido al mundo desde que es habitado por nuestra especie: la solidaridad, el apoyo mutuo para enfrentar las dificultades y la búsqueda de salidas colectivas a problemas de envergadura.

Los gestos solidarios comenzaron durante la caída misma de los 300 litros de agua por metro cuadrado que castigaron La Plata y Buenos Aires. «Acá en la esquina hay un vecino que tiene un gomón a motor y se pasó toda la noche rescatando gente», contó a la prensa Paula Ischuk, de 30 años, mientras junto a su familia se empeñaba en sacar del interior de la casa de su madre, Marta Besga, una mezcla de agua, barro y gasoil que manchaba y engrasaba todo. Una imagen que se repetirá por cientos de casos que atestiguaron la presencia de los vecinos.

Pasada la tormenta, la calma comienza a llegar desde el Estado pero, sobre todo, se nota al ver las manos inquietas de particulares que cargan ropas, alimentos, ayuda. No existe remuneración alguna, no hay banderas políticas y no hace falta conocer al anónimo destinatario: sólo hay corazones latiendo, buena voluntad para borrar –como se pueda, con lo que alcance- de una vez por todas los gestos aciagos, la horrible pesadilla de ver las calles convertidas en un mar incontenible que destruye todo a su paso.

Solidaridad cooperativa
Por supuesto, no estuvieron ausentes de la convocatoria solidaria las organizaciones que integran la economía social, cuyo principio básico de funcionamiento es precisamente la asistencia mutua, la solidaridad orgánica.

Mientras centenares de cooperativistas realizaban colectas en distintos pueblos y ciudades de toda Argentina en apoyo de los afectados por las inundaciones, en la ciudad de La Plata la Federación de Cooperativas de Trabajo de la República Argentina y la Cooperativa La Maqueta abrieron sus puertas para recibir donaciones para los asociados y sus familiares damnificados. Papelera Platense es la empresa que más pérdidas materiales sufrió por causa de la inundación que azotó La Plata y zonas aledañas.

“Juntamos colchones, frazadas, ropa, calzado, ropa de cama, toallas, pañales, alimentos no perecederos para los asociados de las cooperativas de la zona y para sus familiares”, precisaron en la Cooperativa La Maqueta.

“Muchos compañeros sufrieron daños no sólo en las cooperativas, sino también en sus casas, por eso pedimos que trajeran todo lo que consideraran necesario para reconstruir sus hogares. La Papelera Platense, de Ringuelet, y sus trabajadores fueron los más perjudicados porque esa zona fue la más azotada. Por eso, también la Federación de Cooperativas de Trabajo de la República Argentina inicio las tareas de recolección”.

El apoyo internacional
Los gobiernos de Venezuela y de Brasil expresaron sus condolencias y solidaridad con el pueblo argentino por las víctimas de las intensas lluvias e inundaciones, que causaron al menos 51 muertos.

A pocas horas de la catástrofe, el presidente encargado de Venezuela, Nicolás Maduro, emitió un comunicado, que fue difundido por la Cancillería, en el cual señaló «su absoluta solidaridad con los familiares y allegados de las víctimas de esta catástrofe» y ofreció «todo su apoyo y colaboración al gobierno de Argentina” para el restablecimiento de la normalidad en las localidades afectadas.

«El pueblo y el gobierno venezolanos ratifican su solidaridad con el pueblo y el gobierno de Argentina en este difícil momento que enluta a toda la Patria Grande latinoamericana», agregó el comunicado.

El gobierno brasileño también manifestó su solidaridad con Argentina y su pesar: «El gobierno brasileño se solidariza con las familias de las víctimas y manifiesta sus más sinceras condolencias al gobierno y al pueblo de Argentina», expresó un comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores, difundido en Brasilia.

La ayuda llegó de todos lados, incluso desde el Vaticano. El papa Francisco donó 50 mil dólares para asistir a los damnificados por el trágico temporal, fondo que fue puesto a disposición de la Arquidiócesis de La Plata. El representante papal, Emil Tscherrig, estimó que con este gesto Francisco expresó “su cercanía espiritual a todos los que sufren» por lo sucedido y también «a los que generosamente están prestando ayuda y apoyo» a los damnificados.

Días atrás, Francisco se había manifestado «profundamente apenado» por el trágico temporal y llamó «a las instituciones civiles y eclesiásticas, así como a las personas de buena voluntad, a prestar con caridad y espíritu de solidaridad cristiana la necesaria ayuda a cuantos han perdido sus hogares o sus bienes personales».

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