La abogada de parte

Por Elba Fernández Grillo /Licenciada en Ciencas de la Información – Mediadora

Magdalena ingresó abruptamente a la sala de mediación y casi increpándonos nos dijo que era la abogada del Sr. Castillo, que en 10 minutos teníamos una mediación con su cliente y que por favor se desarrollara sólo en audiencias privadas. Ni él ni ella, su letrada, permitirían una reunión conjunta con la señora de Castillo, la demandada. Nos miramos con Mirta, mi compañera comediadora, y le respondimos que no había ningún problema pues si algo caracteriza nuestro espacio es adaptarnos a diferentes situaciones en la búsqueda de hacer viable la negociación entre partes.

Así fue que la Dra. Magdalena, quien lucía orgullosamente un avanzado estado de gravidez -diría que de 8 o casi 9 meses-, nos contó que su cliente sufría permanentemente alteraciones en el régimen de visitas dispuesto; que por eso habían demandado, que lo obligaba a retirar los niños del colegio, del club, de la academia de danzas y que, cuando los niños pernoctaban en la casa del papá, jamás por ninguna razón quería retirarlos “ella”, siempre él debía atravesar la ciudad de Córdoba (palabras de la letrada) para restituir a los menores al hogar materno. Describía a su cliente como una persona comprometida en su rol paterno, preocupado por sostener con sus hijos un vínculo continuo pero que, sin lugar a dudas, con esta señora era imposible.

Fue una larga reunión privada, en la cual se hizo imposible tratar de acotar los relatos pues, si bien sólo se trataba de negociar sobre un nuevo régimen de visitas, tanto el Sr. Castillo como su letrada patrocinante contaban diferentes episodios relativos al mismo tema. Luego les dijimos que, tal como ellos lo habían solicitado, debían esperar y comenzaríamos la reunión privada con la señora.

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Así fue que vimos por primera vez a Laura de Castillo, quien asistió acompañada por dos abogados que se sentaron uno a cada lado de ella; parecía que entre ambos intentaban sostenerla, al menos ésa fue mi percepción. Al comenzar la reunión privada y ellos preguntarnos por qué estaban allí, les contamos que sólo se trataba de negociar un nuevo régimen de visitas, que el papá de sus hijos manifestaba dificultades para sostener el actual. Terminado de decir esto ambos, los tres, se miraron y sonrieron. Las mediadoras los miramos sin entender, los dos abogados le indicaron a Laura que contara lo que sucedía, que esto era confidencial, secreto. Fue en estos momentos que Laura comenzó a llorar y nos contó que Magdalena, la abogada de su marido, había sido su mejor amiga y era actualmente su nueva pareja y que el bebé que estaba esperando era de él. Explicó por qué exigía que el Sr. Castillo retirase a los niños del colegio o el club u otras instituciones donde asistían sus hijos pues cada vez que Magdalena estaba presente en estas visitas los chicos se ponían mal y que además cuando, por alguna razón, tenía que retirarlos ella, era muy desagradable que quien le abría la puerta y se los entregaba no era precisamente el papá sino la otra, quien además usaba esta oportunidad para opinar sobre cualidades o conductas de los niños. Fijamos nueva fecha de audiencia y Mirta y yo nos quedamos analizando esta situación: cómo negociar un nuevo régimen de visitas en el cual la presencia de Magdalena no interfiriera en el vínculo padre-hijos.

En la segunda audiencia analizamos con Laura los horarios de colegio, club, academia que tenían los niños, advirtiendo que había días muy cargados de actividades y otros más tranquilos, lo que nos permitió contemplar menos días de visitas pero con horarios más extensos, en los cuales el padre continuó retirándolos de estos lugares y restituyéndolos al hogar materno. También se trabajó con la pernoctación en casa del padre sólo un fin de semana al mes, que comenzaba el viernes por la tarde y concluía el domingo a las 18 horas, responsabilizándose el papá de las tareas escolares. Así, de una y otra forma, logramos elaborar un nuevo régimen de visitas que conformó a ambos, quienes pudieron también entender que sus hijos tienen sólo un papá y una mamá y que por su bien las rencillas de parejas deben quedar afuera.

1 Comentario en "La abogada de parte"

  1. Avatar Zulma Rivero | 5 abril, 2012 en 8:07 pm |

    QUE LINDO CASO !!!!

    Imagino que la tarea no ha sido sencilla ya que muchas veces los letrados se mimetizan con el cliente y NO SON PAREJA , imagino si en realidad lo son . FELICITACIONES A ELBA Y MIRTA, dos reconocidas colegas de nuestro medio abrazos y aprovecho para desearles a todos MUY FELICES PASCUAS Zulma Rivero

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