Hacer equilibrada la ciudad es “poner límites a las corporaciones”

Carlos Vicente, candidato a intendente por Nuevo Encuentro, asegura que “nunca” participó de la gestión Giacomino y que gran parte de sus equipos está formada por empleados de la Municipalidad. Propone más Estado y más ciudadanía

Abogado, de larga trayectoria política y actual viceintendente de la ciudad, Carlos Vicente (54) es candidato a conducir la intendencia cordobesa por el partido Nuevo Encuentro, del cual forma parte su agrupación Encuentro por la Democracia y la Equidad (EDE) -que conduce en el país el diputado nacional Martín Sabatella-. A pesar de estar de licencia en su cargo, recibe a la prensa en su despacho del Concejo Deliberante, donde dos grandes mapas de la ciudad son mudos testigos de una entrevista que lo revela cansado pero firme, en el último tramo de la campaña hacia los comicios del domingo 18.

-En tres párrafos, háganos una síntesis de su propuesta…
-En primer lugar, gobernar con los vecinos, que es gobernar de otra manera la ciudad. Una ciudad muy grande, que necesita profundizar la descentralización con más participación ciudadana y más transparencia pública. Para eso proponemos gobernar en los CPC un mes en cada uno, que los directores de los  CPC sean elegidos a propuesta de las juntas de participación vecinal. Para nosotros eso es importante a los fines de priorizar con los vecinos en qué se destinan los fondos. Y para asegurar la desconcentración de las áreas operativas.

La transparencia es un eje que atraviesa toda nuestra propuesta. Tiene que ver con la importancia que le asignamos a que la ciudadanía tenga acceso a toda la información que hace al gobierno, para darle legitimidad a la gestión, de modo que ese reconocimiento pueda servir para poner límites a las corporaciones, que hasta ahora han logrado un crecimiento sin plan de la ciudad, promovido por el interés de los grandes grupos inmobiliarios y no el de la gente.

-¿Usted propone planificar de otro modo la ciudad?
-Necesitamos un plan estratégico y un plan director; y éste es el mejor momento para hacerlos. Con estos instrumentos -una autoridad municipal con fuerza y democrática y el consenso de los actores sociales y políticos de la ciudad- se logra un cambio sustancial de la situación.

-¿Por qué?
-Porque podemos regular la densificación de la ciudad. Los countries a 14 kilómetros de la ciudad significan un enorme gasto en la inversión pública. Fuerte inversión en el transporte público y cambios en el tránsito también son parte sustancial de una política que, a la vez que mejore servicios, cuide el ambiente. Es la única forma de hacer sustentable esta ciudad de acá a diez años.

-¿Cómo se concilian ambos objetivos?
-Con fuerte inversión en el transporte público de manera de mejorar los horarios y la velocidad de los colectivos, extendiendo a 5 kilómetros los carriles selectivos. Más velocidad y más frecuencia van a traer menos congestión de tránsito y protección del ambiente.

-¿Por qué no se hizo eso hasta ahora?
-La apuesta a que el boleto sea más caro que la cuota de la moto tiene que ver con esto, implica además una responsabilidad enorme para con la contaminación y para con la inseguridad personal de las personas que se transportan. Parte de la solución tiene que ser la articulación metropolitana, porque nuestras calles están siendo usadas por servicios de otras ciudades: vamos a hacer que reboten en los CPC, con esto se financiará el sistema local y se abaratará el transporte del Gran Córdoba.

-¿Cómo cambiará esa lógica?
-Vamos a aprovechar el fin de las concesiones para reordenar de otra forma el transporte publico y volver a un sistema en el que el municipio sea el que perciba los pagos de boletos y los subsidios. Y que sea el municipio el que pague por el servicio a las prestatarias. Rompemos así una lógica perversa de la corporación del transporte, para la cual el paro es la forma de presión empresarial a la Municipalidad. El nuevo sistema exigirá más recorrido y más pasajeros, las empresas tendrán que buscar a la gente. Un bajo precio del boleto asegura más pasajeros y hace más rentable el sistema. Más transporte público desalienta el transporte particular y mejora el ambiente.

-Y se controla la corporación sectorial…
-Tal cual como lo hicimos con la basura. Para nosotros fue un mérito haberle puesto límite a la corporación Roggio. Poner en funcionamiento una empresa municipal parecía una locura y hoy está funcionando. Y funciona mejor que Cliba. Hoy tiene cien camiones nuevos, se cumplen los recorridos -lo que con Cliba no se garantizaba-. El sistema era caro, ineficiente. Decimos mantener Crese y dar un paso con un plan basura cero, recolección diferenciada, reciclaje y disminución de la basura que se entierra… Participación ciudadana, planificación estratégica, transparencia, transporte y basura es lo central de nuestra propuesta. Y en todo lo que se refiere a inclusión social, fortalecer el servicio de salud en toda la red de dispensarios. Hace falta un Estado municipal mucho más activo porque hay infinidad de programas nacionales que pueden garantizar viviendas, inclusión, prevención de adicciones…

-Algunos dicen que Ud. habla como si no fuera viceintendente…
-Nunca tuvimos la posibilidad de participar en la gestion. Nunca me invitó Giacomino a una reunión de gabinete. Eso es una atribución del intendente. Me hubiera gustado y mucho, y las pocas veces que intervine fue por acciones que emprendimos en el Concejo Deliberante, como la creación de Crese.  Soy respetuoso no sólo de lo que dice la ley sino de lo que decide la ciudadanía.

-Usted no tiene una estructura política fuerte que lo respalde. ¿Esto lo limita?
-Si es por equipos técnicos, tenemos muchos, vienen de la universidad. Además, tenemos a la gente del plantel de la Municipalidad. Tenemos mucha gente en salud. Tener una base de sustentación no pasa hoy por un partido político. Se puede articular una fuerza con la plurailidad de organizaciones que ya existen en los barrios, integradas por vecinos y organizaciones de base. Al abrir se tienen cientos de organizaciones con las cuales trabajar. Decirle no a la presión de Roggio lo hicimos contra Juez, contra Mestre y contra Riutort. Teníamos como sustento un conjunto de organizaciones sociales que se articulan en torno a un eje. No tenemos miedo a concertar con gremios. Y hay que concertar con la Nación. Hoy existe un rumbo nacional que va en este sentido.

-¿Hay que aprovechar más el viento de progreso que viene desde la Nación?
-Sí, porque hasta ahora no lo hicimos ni en la ciudad ni en la provincia. Venimos a contramano. Se pelean por estar junto a la Fundación Mediterránea pero no tienen idea de qué pasa en el mundo en este momento. No están con la agenda de lo que pasa en la Argentina, van con el reloj que atrasa dos décadas a pedir instrucciones. Con un gobierno municipal mucho más activo podríamos acceder a una infindad de ventajas.

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