Fuego cruzado

El debate entre Nouriel Roubini y Mercedes Marcó del Pont

Esta semana pasó por Argentina Nouriel Roubini, el economista que saltó a la fama por haber predicho la crisis internacional que comenzó con la debacle de las hipotecas de baja calidad en los Estados Unidos y se profundizó con la caída de Lehman Brothers. Y sus declaraciones despertaron las respuestas y las críticas del Gobierno nacional, desde el cual varios funcionarios salieron a responderle y a rebatir sus argumentos.

En buena medida, los cruces de opiniones recrean parte del debate local, atravesado aún por propuestas de ajuste y estrechez fiscal, apreciación del tipo de cambio e inserción internacional como productor de comoditties, por un lado -entre otras propuestas-, y sostenimiento del gasto público, flotación de la competitividad cambiaria y el abastecimiento simultáneo de una fuerte demanda interna y externa, por otro.

El economista nacido en Turquía estuvo en el país e hizo dos presentaciones. La primera, organizada por la Universidad Torcuato Di Tella y el banco Citi, y la segunda ante más de un millar de empresarios del sector siderúrgico, reunidos en un congreso organizado por el Instituto Latinoamericano del Fierro y el Acero (Ilafa).

Con respecto a Argentina, Roubini resaltó hechos positivos y negativos. Destacó un crecimiento robusto, aunque con nubarrones en el horizonte porque será menor que el actual en 2011. También subrayó la existencia de superávit fiscal primario y la presencia de condiciones financieras estabilizadas a partir de la resolución del default.

Como elementos negativos contabilizó la alta inflación -calculó que podría llegar a 30% en 2011- y el crecimiento rápido por el impulso de «laxas» políticas fiscales y monetarias y «demasiados» estímulos crediticios. «Parte de la economía está impulsada por el consumo, que está artificialmente impulsado», opinó.

También consideró que «la actitud hacia los inversores extranjeros no ha sido tan amable como en otros países» y que Argentina sufre incertidumbre política. «Del flujo de capitales que está yendo a mercados emergentes, la mayoría no está viniendo aún a la Argentina. Está yendo a Asia, Chile, Colombia, Brasil. No vienen a la Argentina porque, más allá de que sea cierto o no, este país está considerado políticamente más riesgoso», afirmó.

«Tienen esta paradoja de un país donde la cuenta corriente todavía tiene superávit, pero las reservas del Banco Central (BCRA) en realidad están cayendo», consideró, al tiempo que opinó que «parte de éstas han sido expropiadas para financiar gastos excesivos del Gobierno».

Sobre el nivel del tipo de cambio -una preocupación siempre presente entre los empresarios locales-, señaló que éste «se aprecia y esa apreciación va a hacer que la pérdida de competitividad se agrave, el superávit de cuenta corriente se reduzca y en algún punto pueda llegar a terminar en déficit».

Respuesta de Marcó del Pont

Una de las primeras que salió a responderle fue la titular del BCRA, Mercedes Marcó del Pont, mediante un comunicado titulado «Los errores de Roubini». Según interpretó la funcionaria, algunas de las ideas expuestas por el economista nacido en Turquía «demuestran cierto desconocimiento del comportamiento de las variables de la economía argentina».

Con respecto al nivel de las reservas internacionales, la titular del Central consideró que «es un error sostener que cayeron». De acuerdo con su análisis, no sólo no han caído sino que, por el contrario, luego de haber cancelado deuda por 6.155 millones de dólares, aumentaron 4.100 millones de dólares, pasando de 47.700 millones a principios de año a casi 51.900 millones en la actualidad. «Estas reservas se nutren de nuestro saldo comercial, no de recursos financieros de corto plazo, y menos aún de deuda tomada por el sector público», respondió la funcionaria.

Sobre la trayectoria del tipo de cambio, Marcó del Pont consideró que la evaluación «debe realizarse en el marco de lo que se ha observado en la región durante la crisis de los últimos dos años, seguida por el fuerte ingreso de capitales en las economías emergentes y el aumento notable del precio de las commodities. En este escenario, la Argentina logró sostener la paridad nominal de su moneda mientras que en la mayor parte de la región hubo fuerte apreciación».

Con respecto a la falta de condiciones para la inversión que Roubini atribuyó al país, la presidenta del BCRA señaló «la relación inversión-producto está en niveles históricamente elevados, en contraposición con el promedio observado durante la década del ’90, cuando -las vueltas de la vida- los gurúes externos e internos nos exhibían como ejemplo de las ‘condiciones favorables para un buen clima de negocios'».

Con relación a la inflación, Marcó del Pont le endilgó a Roubini «cierto desconocimiento» sobre la evolución de dos causas claves en la explicación de la historia de las aceleraciones inflacionarias en la Argentina, que a su juicio son los desequilibrios fiscales y las crisis cambiarias. En ese marco, destacó entonces que, aún luego de las políticas anticíclicas que se utilizaron para paliar los efectos de la crisis internacional, el país conserva un superávit primario de casi 1% del PIB. «Hoy existen pocos países del mundo con esta solidez fiscal», consideró.

Más que nunca, el debate económico exige en la actualidad exponer metas y actores privilegiados, porque en un mundo con realidades muy distintas entre los países y con las naciones más desarrolladas con economías fuertemente afectadas por decisiones de corte ortodoxo, los manuales clásicos han pasado a un segundo plano y reaparece el lugar para la voluntad y la inventiva.

Artículos destacados