¿Estudiantes o clientes?

Miguel Rojas Mix, intelectual y docente universitario chileno, se ubica entre los “indignados” del país trasandino y critica el esquema neoliberal que generó un modelo universitario en el cual prima la rentabilidad.

Miguel Rojas Mix lanza una pregunta fundamental a la hora de debatir sobre educación: ¿estudiantes o clientes? La respuesta invita a la polémica pero Rojas tiene postura sentada y no titubea a la hora de sentirse un “indignado”, como los estudiantes de su país.

Ayer estuvo en Córdoba para disertar en el cierre de las actividades del Consejo para la Planificación Estratégica de la Provincia de Córdoba (Copec) y en ese marco dialogó con Comercio y Justicia y explicó, desde su óptica, qué  es lo que se ha producido en Chile que ha generado la reacción que hoy tienen los universitarios de ese país.

“El modelo neolibral, que se instala en Europa y se expande en América Latina, ha generado un modelo universitario en el cual el criterio dominante es el de la rentabilidad. Por un lado, desde los profesionales que se producen para el mercado, no es la sociedad del conocimiento sino que es la economía del conocimiento y la rentabilidad de las disciplinas que son útiles en la formación que, por supuesto, son aquellas como administración de empresas, mientras que empiezan a eliminarse sistemáticamente aquellas que no son rentables, como filosofía, que hacen a la formación de ciudadano, que generan una personalidad, que no sólo está al servicio de la empresa sino también del país. Creo que con la implantación del modelo neoliberal ha habido un empobrecimiento importante de la democracia”, afirma.

Luego, para complementar su análisis recuerda que el gran ideólogo del neoliberalismo, Milton Friedman, instala la economía de mercado durante el gobierno de (Augusto) Pinochet y Chile se convierte en una especie de globo de ensayo. Luego, Pinochet es invitado por Margaret Thatcher en los 80, le presenta el modelo neoliberal y de ahí a Inglaterra. “El modelo está basado en la filosofía de Hobbes y para él el mercado es mucho más importante que la política. Para él, el mercado es más democrático que la política”, advierte el intelectual chileno, con indignación, al recapitular sobre el capitalismo.

– ¿Usted es uno de los indignados?

– Yo en Chile soy un particularmente indignado porque es el país donde el servicio público está más por el suelo. Hay universidad estatal porque los muebles y los edificios son del Estado y los profesores son funcionarios del Estado. Pero no puede prestar un servicio público una universidad que cobra por hacer una carrera entre 8.000 y 10.000 dólares al año, aunque se llame universidad pública.

Hay una gigantesca injusticia de grandes sectores de la población que están marginados de la educación, eso es lo que están reclamando los universitarios de hoy. Y nosotros lo venimos reclamando desde hace más de 10 años. Hay que recordar que en Córdoba se hizo la primera reunión Unesco de cumbre de rectores de universidades estatales de América Latina y el Caribe y ya planteábamos este tema.

En Chile se está dando un movimiento parecido al que se dio en la Reforma del ‘18, en Córdoba: es un proyecto universitario que es un proyecto social a la vez. Hay atrás de ellos un apoyo de la soberanía que es muy importante.

– ¿Considera que es un movimiento incipiente aún?

– Si, es incipiente pero con un discurso muy maduro. No hay que olvidar que durante las dictaduras chilenas el movimiento estudiantil estuvo amordazado y durante los períodos de la Concertación estuvo igualmente inerte porque hubo gobiernos de ésta, incluso de los progresistas y de izquierda, que continuaron haciendo políticas neoliberales, y los estudiantes no lograban recuperar la conciencia de lucha que ahora han mostrado con gran imaginación, demostrando que su cultura es una forma de llamar la atención y expresarse, y que es lo que están defendiendo.

– ¿Tiene el apoyo de ciertos sectores políticos y de los trabajadores?

– El sector político está desbordado. Ahora, el sector obrero tiene hijos y quiere una movilidad social y están apoyando el reclamo. ¿Qué obrero puede, ganando 400 dólares al mes, pagar 8.000 dólares por una carrera?..

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