El severo declive de Brasil

Por Salvador Treber. Exclusivo para Comercio y Justicia

El país más poderoso de América Latina afronta en la actualidad un periodo muy difícil que, luego de un trienio de escaso crecimiento, parece derivar en una aún mayor contracción que amenaza convertirse en una perdurable recesión.

Por Salvador Treber – Exclusivo para Comercio y Justicia

Según el trabajo de proyección realizado por el Departamento de Perspectivas Económicas perteneciente al FMI, que éste difundió inicialmente en abril de 2011, se logró disponer de un cálculo desagregado sobre el PBI de cada uno de sus 193 países miembros para 2010. En forma complementaria, han proporcionado una proyección de la forma que evoluciona hasta 2016.

Se advirtió así una serie de importantes cambios que exigieron confirmar fehacientemente dichos resultados. Por ello el mencionado trabajo fue objeto de una prolija revisión, para lo cual, en el transcurso de 2012, el ente técnico paralelo del Banco Mundial hizo una compulsa exhaustiva que le permitió ratificarlos.

Sin duda, el dato más relevante fue la gran escalada de China hacia la cúspide, que había comenzado en los años 80 (siglo XX) y estiman será cumplimentada en el transcurso de 2015. Al par de esa realidad viene concretándose un retraso relativo de EEUU, que data de mediados de 2007 en adelante. Al término de la Primera Guerra Mundial sustituyó en la cima al Reino Unido y se ha venido manteniendo, aunque cada vez más distante del país asiático.

En la actualidad China está realizando sucesivas incorporaciones de millones de trabajadores rurales a la actividad urbana e industrial y pretende mejorar su performance hasta 2032; de forma tal que para entonces pueda equiparar el nivel de renta “per cápita” que equivaldría a cuadruplicar su PBI. Si satisface ese ambicioso objetivo se habrá convertido en realidad la mayor hazaña universal y la gran potencia norteamericana quedaría definitivamente desplazada al segundo lugar. De la misma forma, India ya está en el tercer lugar pese a que en 2010 era apenas novena.

En sentido inverso, Japón -que hasta 1990 cubría ese escalón- ha descendido a un lejano cuarto puesto y no parece tener chance alguna de volver por sus fueros. Debajo de ese cuarteto se alinean Alemania (5a); mientras Rusia conserva con firmeza su 6º lugar y detrás aparecen Gran Bretaña, Brasil, Francia e Italia o su posible sustituto, México.

En la región a la que pertenecemos -América Latina, que ocupa un 8,6% de la superficie del planeta- la mayor e indiscutida potencia es Brasil, que en 2010 figuraba 5º pero ha retrogradado algo y se estima que hasta 2016 perdería dos posiciones, pasando al 7º. Aun así, se extiende sobre 8.515 miles de km2, nada menos que 41.7% del área que va desde el Río Grande, en México, hasta el extremo sur de Tierra del Fuego.

En cuanto a México, que según la proyección antes referida viene logrando avances de cierta relevancia, surge como firme candidato a colocarse en el 10º y es muy probable que no tarde en desplazar de ese expectante rango a Italia. En cuanto a Argentina, del 22º en que fue ubicada por el FMI en 2010 se le adjudica firmes perspectivas de pasar a situarse como 21º para 2016.

Nuevas y desalentadoras “novedades”
Nuestro poderoso gran vecino alcanzó su último más positivo indicador en 2010, cuando su PBI creció 7.5%. A partir de entonces entró en un período de franca declinación, signado por una muy clara tendencia a la “primarización” de las exportaciones. El símbolo de tal circunstancia es el hecho de que su producción lo ha promovido con la última cosecha de 90 millones de toneladas al primer lugar mientras EEUU sólo hizo lo propio en 86,6 millones. Tras ellos, el tercer escalón lo adjudican a Argentina, que podría lograr 55,6 millones.

En círculos oficiales se anticipa que para el primer trimestre de este año en Brasil podría operarse una cierta reactivación pero lo cierto es que en el tercer trimestre de 2013 hubo una caída de 0,5%; lo cual continuó en el cuarto; sin que se verificara un índice decisivamente positivo en lo que va del primer trimestre 2014. La conducción de Brasilia además ha dejado de confiar en una política coordinada y hace múltiples contactos para volver a crecer al mejor ritmo explorando nuevos mercados.

Resulta obvio que optaron por “volar más alto”, pasando a integrar el decisivamente el grupo BRICS; es decir, el quinteto de economías dinámicas que, en función de ello, han asumido el mayor impulso a escala mundial. Tal como los restantes países que lo acompañan, ha habido una cierta desaceleración; aun así, China (+7,6%) e India (5%) siguen ejerciendo ese liderazgo.

Es bien sabido, que para aceptar que se precipita una recesión, los especialistas reclaman no menos de dos trimestres consecutivos con muy bajos o negativos indicadores de crecimiento y ocupación. En Brasil tal circunstancia es una palpable realidad pues ello sucedió entre julio y diciembre ppdos.; aunque no descendieron significativamente los niveles de empleo sí hubo mermas en las respectivas remuneraciones. A ello debe agregarse la baja ocurrida desde octubre en el comercio internacional y con nuestro país, muy enfáticamente, por la merma de ambos sentidos de la comercialización de automotores, especialmente terminados y autopiezas.

Los países más vinculados con Brasil
Los tres primeros lugares, tanto en materia de exportaciones como de importaciones corresponden a China, Estados Unidos y Argentina, en ese orden. Respecto a las primeras, en el cuarto y quinto puesto están escalonados Países Bajos y Japón; mientras entre las segundas se ubican Alemania y Corea del Sur. En 2011 se verificaron las cifras totales más elevadas pues las ventas externas ascendieron a US$256.039 millones y el saldo positivo llegó a US$29.792 millones: cubriendo el comercio exterior 22,8% del PBI.

En 2012, los embarques de mineral de hierro, petróleo y sus derivados, vehículos automotores, autopartes, hidrocarburos líquidos y gaseosos, aceites crudos de petróleo, azúcar y porotos de soja fueron los principales componentes de las operaciones. Las exportaciones que concretó China en el mismo año con destino a Brasil, fueron 53,2% mayores que las que tuvieron como operadores a empresarios de EEUU y en Argentina fueron equivalentes a apenas 43,5% del primero, constituidas en alta proporción por materias primas mientras a nosotros nos proveen en gran medida de máquinas y herramientas, además del circuito de integración y armado de la rama automotriz.

Pese a ser miembros del BRICS, se advierten diferencias sustanciales de Brasil respecto de China e India. Todas ellas son economías emergentes pero con muy diversas características. Para el corriente año, los analistas estiman que el crecimiento de la economía brasileña no superará 1,5% (en 2013 se supone que fue de 2,3%). Este escenario de relativo estancamiento ha hecho cundir mucho pesimismo en los organizadores de los dos importantes acontecimientos que se avecinan, el Campeonato Mundial de Futbol desde el próximo 12 de junio y los Juegos Olímpicos, en 2016, porque no se ha acelerado la producción.

En algún momento se supuso que tales eventos y la atracción masiva de turistas procedentes de todo el planeta podrían convertirse en un factor de gran impulso, pero tal expectativa ha perdido consistencia e incluso dudan no llegar a cubrir las inversiones que deben materializarse en tiempo y forma. Durante los últimos meses de 2013 la popularidad de la presidenta Dilma Rousseff sufrió un cierto retroceso y se han sucedido múltiples manifestaciones en su contra en 36 ciudades del país.

No obstante, a medida que se acerca la fecha de las elecciones presidenciales, en octubre de este año, se pueden detectar signos de una lenta pero formal recuperación. Sin embargo, una encuesta promovida por la Confederación Nacional de la Industria de Brasil lo contradice pues no ha hesitado en hacer conocer que los proyectos de inversión privada descendieron en forma tal que se colocaron por debajo de las concretadas en 2010; pese a que las exportaciones superaron las del último año en 20,0%. Lamentablemente, los temores, las expectativas y múltiples caídas en las cotizaciones de monedas y valores lleva a evaluaciones más realistas que no alientan mayores ilusiones y es muy probable que ello incida sobre la evolución de la coyuntura argentina. Más aun si, como proponen ciertos operadores, se optara por tratar de activar alianzas con los países más poderosos del Hemisferio Norte.

Las tendencias del consumo
Hasta la fecha la única variable que inspira algún optimismo es la relativa a los niveles de ocupación en cuanto a mano de obra pues para 2013 los no que lo están representaron solamente 5,45% del total general, lo que constituye la marca más baja del último quinquenio, incluso advirtiéndose una suave suba de su promedio, que augura mejores perspectivas para la segunda mitad del presente año. Durante la década 2004-2013 hubo un primer quinquenio (hasta 2008) en que sucedieron sendos avances del PBI; siendo todas tasas anuales positivas y arrojando un promedio interanual de 5,1%.

En el segundo (2009-2013), la evolución fue mucho más irregular, iniciándose con una primera tasa anual negativa dentro del nuevo y una notoria pérdida de dinámica. Bastante sorprendente fue que en 2010 se verificara el ya antes mencionado máximo registro pero en los tres años siguientes se desdibujó ese ritmo, el cual siguió bastante deprimido ya que, sumado todo lo sucedido en 2011-2013, apenas llegó en ese lapso a un muy modesto 6,2%.

Su mermada actividad económica preocupa muy seriamente al Gobierno pues en la segunda mitad de 2013 esto se agudizó y el crecimiento real fue sólo de 0,17%. Pese a la tan pronunciada caída de las ventas, los subsidios asignados intentan como única alternativa evitar despidos y suspensiones en masa.

Esa tan comprometida situación no deja de afectar a nuestra economía y el principal rubro es, obviamente el automotor. Prueba de ello es que en diciembre las exportaciones con ese destino se suspendieron totalmente. Hay muchos analistas que, en tono dramático, hacen evaluaciones y diagnósticos en el sentido de que el “gran gigante de Sudamérica” permanece sumergido y deberá en el futuro hacer grandes esfuerzos para restablecer su fortaleza perdida. Si es así, alguna cuota no pequeña de sacrificios nos tocará a nosotros…

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