El Reino Unido, ante el terrorismo en tiempo de elecciones

El primer ministro aprovechó las agresiones para referirse al supuesto garantismo del sistema judicial británico y la tibieza con la que se tratan los delitos de terrorismo. Ahora es posible que tenga más chances

 Por Gonzalo Fiore Viani
Especial para Comercio y Justicia

Todo lo que suceda en el Reino Unido en estos tiempos es posible leerlo en clave electoral. El próximo jueves 12 se elegirá un nuevo gobierno, con el ultraconservador y defensor a ultranza del brexit Boris Johnson como principal favorito. Si lo que dice la mayoría de las encuestas finalmente se concreta, los tories tendrán mayoría absoluta en ambas cámaras y la debacle del Partido Laborista será total, solo comparable con la que sufrió Michael Foot frente a Margaret Thatcher en 1983 después de la Guerra de Malvinas.
Si bien los conservadores se encuentran en el número 10 de Downing Street desde 2010, la particularidad que le imprime Boris Johnson al partido hace que nos encontremos ante un fenómeno bastante diferente.

Considerado por muchos como el “Trump británico”, el impulsor del brexit “duro”, ex alcalde de Londres y ex canciller se convirtió en primer ministro luego de la renuncia de Theresa May en julio pasado. Desde el gobierno ha logrado cimentar su popularidad. Los ataques terroristas de la semana pasada pueden ayudarlo a aumentarla aún más.
Usman Kahn, de 28 años, ya había estado en prisión en 2012 por delitos de terrorismo, condenado por intentar colocar una bomba en el edificio de la bolsa. La semana pasada asesinó a dos personas a puñaladas e hirió a varias más, y llevaba un supuesto chaleco suicida que resultó ser falso.
Johnson aprovechó los ataques para referirse al supuesto garantismo del sistema judicial británico y la tibieza con la que se tratan los delitos de terrorismo. La cuestión es sensible en toda Europa pero lo es más aún en lugares que ya han sufrido grandes ataques de este tipo, como Francia o el mismo Reino Unido.

En 2005 fueron asesinadas 56 personas en ataques suicidas al subte de Londres; y 700 resultaron heridas. En Manchester, durante un concierto de la cantante Ariana Grande en 2017, murieron 23 personas y fueron heridas más de 800 debido a un atentado terrorista suicida. Aquel año fue el peor en cuanto a ataques terroristas en Gran Bretaña desde 1992, cuando el conflicto con el Ejercito Republicano Irlandés (IRA) se encontraba aún en un punto álgido.
El terrorismo islámico parecía ser un fenómeno que no había llegado a Inglaterra hasta los acontecimientos de 2005. Si bien no fueron tantos en este país como en Francia, hace años que es uno de los principales temas de la agenda política británica.
La cuestión racial también es un asunto que despierta controversias en Gran Bretaña, especialmente desde la votación a favor del brexit. Johnson ha sabido aprovecharse de cierta nostalgia por los tiempos en que “nunca se ponía el sol sobre el Imperio Británico”, idea en la que también subyace un racismo solapado.
En esos tiempos, Gran Bretaña era aún un país supuestamente blanco, que aún no había sufrido la inmigración masiva de sus ex colonias.
Apenas 5,02% de los británicos se identifica como musulmán. Sadiq Khan, el alcalde de Londres, es descendiente de paquistaníes y practica esa religión. Khan coincidió con Johnson en los elogios a las fuerzas de seguridad que redujeron al terrorista en el puente de Londres. Sin embargo, a diferencia de su antecesor, no está de acuerdo con endurecer las penas de prisión.
El actual primer ministro ya ha prometido que, en caso de que sea electo para continuar al frente de Downing Street en las elecciones del 12 próximo, realizará una gran reforma del sistema penal.

Aprovechó los hechos terroristas para atacar a su rival Jeremy Corbyn, líder del Partido Laborista, haciendo hincapié en la seguridad y asegurando que Corbyn “tiene una visión totalmente diferente de la seguridad y un conjunto de políticas totalmente diferente. No creo que pueda proporcionar el liderazgo en seguridad que este país necesita”.
El laborista dijo que no necesariamente los terroristas deben agotar sus penas de prisión ya que depende de cada hecho particular. Lo cierto es que estos hechos parecen sumar a lo que ya viene siendo una realidad según lo que puede palparse en Gran Bretaña.
El Partido Laborista se encamina hacia una debacle histórica y Boris Johnson se convertirá en el líder político indiscutido del país. A pesar de que aún no logró sus mayores promesas de concretar el brexit, el conservador ha entendido muy bien el pulso de la política y la sociedad británica.

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