El manejo de datos personales en tiempos de redes sociales

Noventa por ciento de los internautas considera que su información no está recibiendo la protección necesaria o esperada cuando ingresan sus datos en Internet.

En la actualidad, Internet se ha convertido en el principal medio para comunicarse, entretenerse, buscar información, pero también para realizar múltiples transacciones. Optimizar los tiempos responde a la necesidad de los usuarios. Pagar servicios, hacer compras a través de sitios de comercio electrónico, consultar en organismos e instituciones distintas cuestiones son actividades habituales que realizan los usuarios en la actualidad. Para poder acceder a dichas actividades es necesario que el usuario revele datos personales. Pero el destino de ellos, que quedan registrados en la web, es desconocido para muchos de los usuarios.

En este marco, Mindshare Argentina, agencia de medios del Grupo WPP, realizó una investigación con el objetivo de conocer cuál es el nivel de manejo de datos personales por parte de los argentinos y los niveles de confianza en organismos, instituciones y entidades públicas y privadas. Estos temas incluyen comprender el nivel de conocimiento de las políticas de privacidad que rigen en las redes sociales y sitios e-commerce. La metodología utilizada fue una encuesta on line a hombres y mujeres mayores de 18 años de todo el país.

Los resultados

Se expuso a los encuestados una lista de quince entidades, instituciones y organizaciones para conocer cuáles eran aquellos que les despertaban mayor o menor nivel de confianza en el manejo de la información.

Sorpresivamente, las redes sociales encabezaron la serie junto con el Veraz, los bancos y los supermercados. Los principales motivos de desconfianza son la incertidumbre que produce el destino final de los datos personales y el temor a que la información sea utilizada con fines delictivos. Se observó además un sesgo entre los encuestados menores de 30 años que dicen desconfiar fuertemente en la privacidad de datos en las universidades -tanto públicas como privadas-. En los encuestados de entre 30 y 49 años, el lugar de trabajo aparece como uno de los espacios con riesgo en cuanto al uso de esta información. Mientras que los mayores de 49 años dudan principalmente de las prepagas y de la banca pública.

Respecto a las redes sociales, los resultados indican que la mitad de los encuestados conoce la existencia de un apartado de políticas de privacidad de los sitios y declara, como principal medida de seguridad, la posibilidad de bloquear a otros usuarios para que no visualicen sus contenidos publicados.

Aun así, el nivel de confianza en estos sitios es extremadamente bajo: sólo 6 por ciento. Lo paradójico pasa por la relación que existe entre “exponer su intimidad” y “el temor a que se expongan sus datos privados”. Es decir que si bien el espacio de la esfera pública y privada se encuentra cada vez más interrelacionado, las personas consideran de suma importancia el tratamiento adecuado de sus datos personales. Esto explica la reacción negativa ante la posible pérdida de control de ellos o su utilización sin consentimiento, por entidades tanto privadas como públicas.

Por otra parte, los entrevistados (internautas) recurren en su mayoría a la utilización de sitios e-commerce para realizar transacciones, pero 56 por ciento declara que no conoce sus políticas de privacidad. Estos sitios no tienen un nivel tan bajo de confianza como las redes sociales, fenómeno que puede basarse en función de las experiencias exitosas que las personas han tenido luego de operar por estos medios.

A modo de resumen, el estudio concluye que casi nueve de cada diez contactados consideran que su información personal no está recibiendo la protección necesaria/esperada respecto de los aspectos tratados en la encuesta.

A partir de este marco el informe sostiene que la privacidad es un aspecto valorado de manera considerable por los encuestados a pesar de la paradójica exposición en las redes sociales. Su preocupación por el manejo de datos privados que puedan quedar en manos de terceros no ha desaparecido respecto de las entidades tradicionales y se potencia incluso con las nuevas formas de interacción on line.

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