El financiamiento al sector privado ya se lleva la mitad de la torta

En los últimos 12 meses, los préstamos a las familias y a las empresas pasaron de representar 32% a 48% de las colocaciones realizadas por los bancos.

Más allá de que sigue pendiente una estructura financiera que contribuya definitivamente a consolidar el crédito al sector productivo en el país y el acceso por parte de las familias a los más diversos servicios bancarios, es cierto que en los últimos años –fundamentalmente tras la crisis financiera internacional- el nivel de los préstamos destinados al sector privado en Argentina se incrementó por encima de la tasa de inflación, lo que evidenció un crecimiento real del financiamiento a ese sector.

En eso coinciden los más diversos análisis privados, quienes también acuerdan en que es necesario destinar mayor porción de recursos para apoyar a las empresas. Por ejemplo, el Centro de Economía y Finanzas para el Desarrollo de la Argentina (Cefid–Ar) precisó que en enero pasado los créditos a las empresas –tanto en pesos como en dólares- crecieron 45% con relación a igual mes de 2010 y se quedaron con 54% de los recursos destinados al sector privado. Por su parte, el financiamiento a las familias se incrementó 35% en el primer mes del año y se quedó con 46% del total.

En este crecimiento del crédito cumplió un rol importante el Estado, ya sea por medio del Banco Nación, de la Administración Nacional de Seguridad Social (Anses) o de la Secretaría de Industria, que maneja el Fondo del Bicentenario.

El Banco Nación colocó cerca de 5.000 millones de pesos en créditos con tasa subsidiada, destinados sobre todo a pequeños y medianos productores agropecuarios. Mediante el Fondo del Bicentenario se colocaron ya más de 2.000 millones de pesos, con una tasa de un dígito, fija, en pesos. Por su parte, la Anses llevaba colocados en noviembre de 2010 más de 18.600 millones de pesos en proyectos productivos, obtenidos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad que conforman los recursos de la seguridad social.

Una porción creciente
En ese marco, no llama la atención el enorme crecimiento que tuvieron los préstamos al sector privado dentro de las distintas aplicaciones de los bancos. De acuerdo con un análisis de la Consultora AMF, en los últimos 12 meses estos créditos representaron la mitad (48%) de las aplicaciones de recursos que realizaron los bancos en el país, cuando un año atrás –entre febrero de 2009 e igual mes de 2010- ocupaban solamente 32% del total.

Este incremento de los fondos destinados a los préstamos a privados fue paralelo a una fuerte reducción del crédito al sector público –que pasó de representar 21% del total a sólo 3%-. Los porcentajes de recursos destinados a encajes y títulos por parte de los entidades bancarias se mantuvieron estables en los últimos 24 meses. El gran salto fue el dado por los recursos destinados a las familias y las empresas, que ya representan la mitad de las aplicaciones de los bancos.

De hecho, consideradas en términos de valores corrientes, las colocaciones de recursos a la actividad crediticia con privados tendió a cuadruplicarse (en verdad, creció 271%) en los últimos 12 meses.

Lo que revelan estos datos es que a partir de la mejora en la condiciones macroeconómicas que se generó tras la crisis internacional se produjo un importante aumento de la “materia prima” para los créditos –el fondeo de terceros-, lo que permitió que las entidades financieras aceleraran el último año las aplicaciones de préstamos en el sector privado.

Según el análisis de la consultora AMF, “es notorio” el cambio vivido en los últimos 12 meses en el sector bancario nacional: “Mientras en 2009 se advirtió el pago de algunos ‘platos rotos’ de la crisis y un sector público ‘sediento de fondos’, el panorama actual es más diáfano y coloca al sector privado en el centro de la escena”.

Es cierto que aún resta analizar si el nivel de crédito a las empresas es suficiente para impulsar un desarrollo productivo más intenso –sobre todo en la industria- y si las tasas y los plazos con que se presta al sector privado son los adecuados para un crecimiento armónico de los distintos sectores de la economía. Aun así, es evidente que al menos este importante crecimiento del financiamiento privado constituye un buen piso para debatir una nueva ley de entidades financieras, una iniciativa que ya comenzó a tratarse en el Congreso en 2010.

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