El enigma de Lapid

Por Luis Carranza Torres* y Sergio Castelli**

La palabra enigma reconoce una ilustre ascendencia. Como la mayoría de nuestros vocablos, proviene del latín aenigma, y antes del griego.

Según el diccionario de la lengua de la Real Academia Española, refiere, en una primera acepción, al dicho o conjunto de palabras de sentido artificiosamente encubierto para que sea difícil entenderlo o interpretarlo. Tiene, además, una variación del anterior significado, comprensivo de todo “dicho o cosa que no se alcanza a comprender, o que difícilmente puede entenderse o interpretarse”.

Lo que no explica el diccionario es la fascinación que casi todos tenemos por los enigmas.
Sinónimo de misterio, resulta una de las palabras de nuestro idioma que encierra un poder de significación y atracción de primer orden. Quizás eso se halle unido a la curiosidad innata de nuestro género humano, por querer alcanzar el sentido último de las cosas. Descubrir si lo que parece es realmente. O qué es, en realidad, aquello que no entendemos o que engaña nuestros sentidos.

¿Puede culpársenos de ese ánimo interior? Casi todo lo humano hunde sus raíces en el misterio, empezando por nuestra misma vida. No existe aspecto alguno de nuestra existencia diaria en que lo visible no se halle dirigido o influenciado por algo invisible, que no percibimos sino de modo mediato, comenzando por la propia ley de gravedad. La más universal e inviolable de todas las leyes conocidas. Quizás porque no ha sido diseñada ni redactada por un ser humano.

No es poco lo que los enigmas le proporcionan a la economía y sus agentes económicos. ¿Qué sería, por caso, de los cruciales ingresos por turismo, en lugares como el lago Ness en Escocia o la pequeña ciudad de Roswell en los Estados Unidos?

Por lo mismo, muchos productos culturales han empleado el enigma como una parte central de su contenido creativo. El último de ellos, entre nosotros, se trata de un libro. Una novela, para ser más exactos. El enigma Weiss es su título, y el reconocido autor Roberto Lapid, quien lo ha escrito.

Su trama tiene una reunión acabada, atrayente y múltiple de todas las facetas que los enigmas traen consigo: misterio, traición, engaños, apariencias pérfidas y realidades chocantes. A ese cóctel que se las trae debe enfrentarse Pablo, un joven fotógrafo argentino, cuando se topa en una librería de Barcelona con un libro antiguo y extraño. El texto lleva entre sus páginas un misterioso pasaje oculto por milenios.

Esta obra, como su anterior novela Dizna, mensaje desde el pasado, confirman la predilección del escritor por focalizar su obra en el misterio y el descubrimiento de la verdad como tópicos centrales. El enigma Weiss se presenta en sociedad mañana jueves 24 de julio a las 19, en el Salón Sierras del Hotel Sheraton. La entrada es libre y gratuita y la producción general del evento se halla a cargo nada menos que de Tamara Sternberg, una amiga de esta columna. Conociéndola como la conocemos, no dudamos en la calidad y lo entretenido del evento, a más de la factura propia de la obra que se presenta. “Tammy” ha sido una innovadora en cuanto a que los eventos culturales sean realmente amenos.

Por lo antedicho, no resulta para nada enigmático el éxito de la obra y la calidad de su evento de presentación. Para marcar en la agenda de los lectores ávidos de buena literatura que, gracias a Dios, existe y no es poca en la Córdoba de nuestro tiempo.

 * Abogado. Doctor en Ciencias Jurídicas.** Agente de la Propiedad Industrial.

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