El emprendedor corporativo se asoma tímidamente en las empresas

Sergio Drucaroff, magíster en Economía y Desarrollo Industrial en pymes.

Hay diversas definiciones en la literatura acerca de lo que es un “emprendedor corporativo”. Algunas hacen énfasis en su rol en la generación de innovaciones dentro de alguna organización, que mejoran el desempeño de ésta. Otras lo resaltan por iniciativas desarrolladas “desde abajo”; es decir, desde los empleados de menor nivel jerárquico de las organizaciones con vistas a innovar, pero sin necesariamente contar con el apoyo de sus superiores.

“En cualquiera de estos dos casos, los rasgos característicos de los emprendedores internos – según puede conceptualizarse de algunas experiencias como la de Toshiba en Japón o Chilectra en Chile – se asemejan en gran medida a los de los emprendedores que crean nuevas empresas: saber identificar oportunidades o nuevas ideas para desarrollar, para lo cual se requiere creatividad; capacidad para el trabajo duro, ya que muchas veces poner en marcha estos proyectos exige trabajar fuera del horario regular, en particular cuando no se cuenta con apoyo explícito de la organización; tolerancia al riesgo, dado que aun en contextos de organizaciones más desarrolladas la innovación conlleva resultados inciertos y responsabilidades que se traducen en un éxito o un fracaso que deberá asumirse; y administrar recursos, ya que incluso en empresas en funcionamiento los recursos son limitados o aun nulos para estas nuevas iniciativas en una primera etapa”, explicó a Comercio y Justicia Sergio Drucaroff, licenciado en economía y magíster en Economía y Desarrollo Industrial con especialización en pymes e investigador del Programa de Desarrollo Emprendedor (Prodem).

Pero, además, -agregó el economista sobre los rasgos del emprendedor corporativo- se suman otras características que al estar dentro del marco corporativo adquieren su propia especificidad: conquistar voluntades en el interior de la empresa, comprender los diversos intereses en juego y el marco político interno, entre otras.

– ¿Es habitual que las grandes empresas impulsen este tipo de emprendedores?
– De lo que surgió en este estudio para Argentina y América Latina se conocen pocas experiencias de emprendimiento corporativo en la región, lo que expresa que su difusión es aún limitada. Un indicador de ello es que 81% de los informantes claves en los distintos países calificaron el nivel de emprendimiento corporativo en la región como medio, bajo o muy bajo.

– ¿De qué manera benefician a las empresas este tipo de empleados?
– El incremento en la presión competitiva al que están expuestas las empresas en los últimos años, en un escenario de creciente globalización, requiere que las organizaciones asuman el de- safío de innovar permanentemente. La innovación en un sentido amplio involucra actividades tales como: estar permanentemente detectando oportunidades de mejora de procesos, de desarrollo de productos y de nuevos negocios. Por ejemplo, en el caso de Toshiba fue fundamental para el ingreso a la industria de las computadoras portátiles la “desobediencia” de un gerente, que llevó a la empresa por un sendero de crecimiento distinto y superador del previsto.

En este sentido, aun en estructuras organizativas ya consolidadas, se torna cada vez más necesario que existan personas capaces de identificar oportunidades para la firma y de gestionar e impulsar el cambio y la innovación adentro de la organización. Por lo tanto, cobra una importancia estratégica para las firmas contar con recursos humanos con capacidades emprendedoras que permitan aprovechar las oportunidades que presenta el entorno, algo que por otra parte se ve cada vez más en las características o atributos de los perfiles que buscan las empresas.

– ¿En qué nivel está desarrollado el concepto de ‘emprendedor corporativo’ en Argentina?
– En el estudio que hicimos para FOMIN-BID en el marco del Programa de Desarrollo Emprendedor de la Universidad Nacional de General Sarmiento (Kantis y Drucaroff, 2009) desarrollamos un indicador de potencialidad de emprendimiento corporativo para cada país de la región con base en una selección de indicadores del contexto y de las capacidades locales para el emprendimiento y la innovación. Argentina, dentro de ese ranking, junto con Chile, está en los primeros lugares respecto de otros países de América Latina, destacándose particularmente por la existencia de recursos humanos de alta calificación, el nivel de producto y el crecimiento económico experimentados en los últimos años y en su capacidad innovativa, siempre en una mirada relativa a otros países de la región.

– ¿Cuáles son los limitantes al desarrollo?
– Las restricciones no están sólo del lado del contexto sino que también hay otro tipo de limitantes que necesitan ser superadas por las propias empresas para que haya más intrapreneurship. Según el estudio de referencia, algunos elementos que inhiben el intrapreneurship en la región son la ausencia de una cultura de riesgo, de orientación al largo plazo y a la innovación dentro de la empresa; un fuerte nivel de centralización en la toma de decisiones que impide el surgimiento de iniciativas de los sectores de menor jerarquía, y la falta de recursos internos (no sólo dinero, sino también tiempo asignado al proyecto) específicamente destinados a fortalecer y apoyar las iniciativas que generan los empleados; la falta de fluidez en la comunicación entre las diferentes áreas de la empresa que inhibe la colaboración y la confianza interna entre los empleados, así como también la conducta de la empresa en torno al desarrollo de estrategias más bien defensivas, que pueden inhibir el desarrollo de nuevos negocios.

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