“El derecho penal debe estar al margen de conflictos migratorios”

José Daniel Cesano, juez de Ejecución Penal de la ciudad de Córdoba

El juez de Ejecución Penal José Daniel Cesano presentó recientemente su nuevo libro “Inmigración, anarquismo y sistema penal: los discursos expertos y la prensa Córdoba y Buenos Aires 1890/1910 (protesta social, flujos migratorios y criminalización)”, el que escribió junto a la historiadora Dora Alejandra Muñoz.

En la obra los autores analizan la utilización de instrumentos represivos para acallar fenómenos sociales, haciendo eje en la influencia que tiene la prensa en la construcción discursiva.

En diálogo con Comercio y Justicia, el magistrado efectuó precisiones sobre la investigación que llevó a cabo junto a la coautora y sintetizó las dos ideas centrales de su trabajo, precisando que, por un lado, plasma que los discursos de emergencia en materia penal vienen de larga data y que hay ejemplos históricos -como las leyes de Residencia y Defensa Social, 1902 y 1910, cuya génesis trata el libro- que muestran cómo al calor de determinados atentados aparece una necesidad -explicitada por la prensa- de aumentar el punitivismo, y por otro se insiste en la importancia de que el derecho o el fenómeno jurídico se trabaje en forma interdisciplinaria.

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– ¿Que los motivó?

– Comenzamos por analizar si las llamadas legislaciones de emergencia -tan frecuentes en el derecho penal actual, en el sentido de tener una represivización mayor en el sistema punitivo- eran un fenómeno propio de nuestra época o si, por el contrario, venían de larga data.
Entonces, empezamos a trabajar con épocas en las que existía un conflicto social marcado -precisamente, entre 1902 y 1910- y, sobre todo, tratamos de hacerlo en función del flujo migratorio y la vinculación que había en esa época entre éste, el anarquismo y el sistema penal. Así, intentamos reflejar cuál era el proceso de construcción en el ámbito de la prensa y el de los discursos expertos.

– ¿A qué medios acudieron en particular?

– Respecto de la prensa trabajamos con cuatro diarios de Córdoba y  uno nacional (La Nación).

– ¿Notaron alguna diferencia en cuanto a cómo abordaban los temas?

– Sí. Había dos modelos claros. Algunos diarios trataban la cuestión social como un problema enmarcado dentro del ámbito de la problemática económica que se vivía en ese momento; en cambio, había otro sector de la prensa -yo diría, más importante- que la presentaba como una identificación: cuestión social – anarquismo – inmigrantes – problema delictivo y respuesta penal, por consiguiente.

La Nación, no; se mantuvo en la mayor parte del tratamiento de la cuestión prescindiendo de esa necesidad de “poner” el derecho penal para solucionar el conflicto, lo cual no quiere decir que en los momentos más álgidos de la ola de atentados anarquistas no tomara partido por incluir algunas figuras delictivas que castigaran los excesos; pero no como una solución radical del problema, como los otros medios venían postulando.

Actualidad
– ¿En los últimos 20 años ha surgido legislación con causas similares a la que motivó la ley de residencia, por ejemplo?

– Actualmente, el fenómeno de la inmigración sigue siendo materia de análisis por parte del derecho penal. Además, notamos -sobre todo en Europa- una ola muy marcada, en donde existe legislación que represiviza todo el tema de la inmigración ilegal; ésta es una respuesta político-criminal que hoy se advierte.
Sin embargo, a la inmigración hoy se la vincula con otras formas delictivas, como el narcotráfico y, obviamente, se sigue represivizando a través de reformas penales.

– ¿Qué alternativas existen ante fenómenos como la inmigración descontrolada?

– Ya algunos diarios de 1910 lo marcaron. Me parece que está en una política migratoria responsable, que no acuda al derecho penal; el derecho penal debe estar al margen de los conflictos migratorios. La legislación debe establecer pautas claras para el ingreso al país y generar mayor prevención. Creo que eso es más razonable que aplicar indiscriminadamente un sistema penal, como ocurre en algunos países de Europa.

– Como magistrado, ¿ve incidencia de la inmigración en la realidad penal cordobesa?

– No advierto que exista un problema, por lo menos en el ámbito muy acotado en el que me toca intervenir; quizá en la órbita de la Justicia Federal haya algunos inconvenientes, sobre todo por el  narcotráfico.

En general, no es un conflicto serio en nuestro país, al menos no de la magnitud de la problemática que en la actualidad enfrenta Europa.

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