El cooperativismo busca cambiar su relación con la política y los partidos

Entrevista a Vicente Bogo, vicepresidente de la Federación de Cooperativas de Brasil

Un renovado debate cruza a todo el movimiento cooperativo argentino desde la celebración del Consenso de Sunchales, el acuerdo estratégico de todo el movimiento cooperativo, celebrado en 2006, que estableció como líneas directrices para el sector la necesidad de conquistar mayores espacios públicos para dotarlo de más visibilidad y así buscar una mejora en las políticas públicas que viene sufriendo a partir de su falta de organización para incidir en decisiones políticas.

El debate tiene que ver con los alcances del mayor protagonismo político cuando roza demasiado el Estado y los partidos políticos. Quizás una de las personas que más sabe de la cuestión, por experiencia, es Vicente Bogo, presidente de la Organización de Cooperativas de Rio Grande do Sul y vicepresidente de la Federación de Cooperativas de Brasil, ya que, siendo alto dirigente sectorial, nunca se privó de su militancia política gracias a la cual llegó a gobernar uno de los estados más grandes y poderosos del país vecino. Para Bogo, quien visitó el país recientemente para participar del Congreso Cooperativo del Mercosur realizado en Posadas, Misiones, el movimiento cooperativo debe mantener una estrecha relación con los estados a fin de propiciar políticas cercanas al sector. Lo que sigue es parte de los conceptos que virtió Bogo frente a la prensa en esa oportunidad.

-¿Es posible compatibilizar las políticas de Estado con los principios cooperativos?

-Yo trabajé dentro del movimiento cooperativo en el inicio de mi vida profesional, hice una carrera política partidaria, fui viceintendente, diputado federal constituyente, vicegobernador y gobernador interino de Rio Grande do Sul, y suelo declarar que la conducción representativa de un sistema no permite intervención, no hay interferencia entre los intereses partidarios con los del cooperativismo. Es fundamental que exista independencia del cooperativismo con respecto a los partidos políticos y a los gobiernos para que el sector se autogestione sobre bases sustentables.

-¿Cuáles son las bases que sostienen el Mercosur cooperativo?

-La base fundamental para darle sustentabilidad al Mercosur cooperativo es la integración. El Mercosur cooperativo puede ser una herramienta muy valiosa para promover el intercambio entre las entidades solidarias de los países que conforman el acuerdo, porque en esta región del planeta el cooperativismo no se globalizó, por el contrario, creo que ha surgido una nueva manera de integración, muy satisfactoria, entre las cooperativas del Mercosur. Argentina y Brasil, especialmente, deben bregar por desarrollar un trabajo conjunto y pactar acuerdos que faciliten el impulso de este Mercosur cooperativo; no sólo debemos intercambiar los productos básicos: trigo, maíz, etcétera, sino que debemos extender ese tráfico a todos los productos que se generan en nuestras zonas. No tenemos que disputarnos los mercados, tenemos que proyectar una estrategia común para ingresar a otros mercados: Europa y EEUU, por ejemplo. Esta sería una estrategia de cooperación comercial y tecnológica superior, para beneficio de todos.

-La presencia de Roberto Rodrigues, un ministro que viene del cooperativismo, en el gobierno de Lula ¿ayudó al movimiento cooperativo brasileño?

-Ayudó, pero tenemos que tener cuidado en no mezclar gobierno y cooperativismo. El movimiento cooperativo no debe estar sometido a ningún gobierno. El cooperativismo es parte de la sociedad y como tal debe participar de las políticas públicas, discutir con el gobierno, interactuar, colaborar. La presencia de Rodrigues dentro del gobierno ayudó para que se tengan en cuenta los principios y valores de nuestra filosofía solidaria. Las cooperativas tienen que promover en los gobiernos la creación de políticas permanentes de Estado en relación con el sector, cualquiera sea la línea política del gobierno, y el Estado tiene que respetar el compromiso de las organizaciones de la sociedad como tal, por lo tanto, preservar al cooperativismo.

-El movimiento cooperativo brasileño tiene una relevante presencia dentro del Parlamento.

-Nosotros apoyamos informalmente a candidatos vinculados con el movimiento, de cualquier partido. Estos diputados no interfieren en las gestiones definitorias y estratégicas del movimiento sino que nos ayudan en la discusión de medidas que favorezcan el cooperativismo: el debate sobre la inserción dentro del presupuesto del gobierno, la discusión acerca de los impuestos, la tributación de las cooperativas y tantos otros aspectos esenciales.

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