“El comercio exterior es el motor fundamental de la prosperidad económica del país”

Gustavo Fadda, administrador de la Aduana de Córdoba, profesor de la UCC y de la UE Siglo 21

Habiéndose conmemorado un nuevo Día Nacional de la Aduana el pasado  1º de junio, Comercio y Justicia dialogó con Gustavo Fadda, administrador de Aduana de Córdoba y profesor de las universidades Católica y Siglo 21, para profundizar sobre la envergadura de la institución en nuestra provincia y los desafíos que enfrenta a corto plazo.

¿Cuál es la importancia de la Aduana como institución?
-La inserción de Argentina en el comercio global es una necesidad. Estar conectado al flujo positivo del comercio transnacional representa un invalorable activo para el desarrollo del país. Es un patrimonio de todos y cada uno de los argentinos, siendo la Aduana la que debe garantizar el éxito, para lo cual debe compatibilizar la facilitación del comercio con el control. El espíritu de la Aduana es facilitar el comercio exterior a través de fronteras seguras. El comercio exterior es el motor fundamental de la prosperidad económica del país. Es la Aduana el organismo encargado de controlar y gestionar la circulación de mercaderías de la manera en que el sistema de comercio global lo requiere y del cual Argentina necesita ser parte. Es la Aduana la que tiene la importante tarea de ofrecer seguridad a la cadena logística internacional, siempre susceptible de ser utilizada con fines terroristas e ilegales.

-¿Cuál es el origen de la Aduana?
-Como institución tiene origen en la India milenaria, de la que pasó a todos los pueblos de la antigüedad, siempre como un poderoso instrumento para allegar recursos a las arcas fiscales. Egipcios, griegos y romanos establecieron en sus legislaciones el pago de derechos cuando la mercadería era originaria del exterior. La naturaleza de los derechos aduaneros era claramente fiscal, por cuanto el fin de aportar recursos al tesoro público constituía su razón de ser. España la recibió por intermedio de los árabes y la desarrolló como un registro del tráfico comercial. Así, pasó a América.

-¿Y en Argentina?
-Nace con la fundación de Buenos Aires, el día cuando Pedro de Mendoza puso un pie en el Río de la Plata. Era apenas una casa de piedra y unos palos parados sobre un islote en el río, cuando los porteños vaciaron las bodegas del “Santa María”, galeón que iba camino al Perú, procediendo al comiso de los efectos introducidos, y pusieron las mercaderías al amparo de su improvisada aduana; entre ellos, dos negros esclavos que fueron rematados en subasta. Ése fue el primer sumario, el primer comiso y el primer remate aduanero. Hace varios años, por resolución de la ex Dirección Nacional de Aduanas, fue instituido el 1º de junio como el “Día de la Aduana”, para recordar precisamente aquellos sucesos. La creación de la Aduana en épocas virreinales y su rol posterior para financiar primero las campañas militares y luego al mismo Estado fue un elemento clave en el proceso que llevó al nacimiento de Argentina como país. Los recelos de provincianos contra porteños, las luchas de federales y unitarios, la hegemonía de Rosas, los enfrentamientos de Buenos Aires y el resto de la Confederación, las cláusulas económicas de la Constitución de 1853 y de la reforma del 60, adquieren distintas tonalidades cuando se las contempla desde un enfoque aduanero. Sin ir más lejos, hoy la discusión pasa por los derechos de exportación y su coparticipación. El devenir político del país y sus transformaciones estructurales están ligados a la historia de la Aduana y de las leyes que regulan su actividad.  Sin embargo, la Aduana tiene hoy un rasgo distintivo, que consiste en atender el control de la seguridad internacional, la protección del patrimonio nacional y las cuestiones ambientales. El control de cargas se realiza teniendo en cuenta tres objetivos: la lucha contra el narcotráfico, contra el tráfico de bienes culturales y el resguardo de la salud de la población.

-¿Y en Córdoba?
-En 1622, por Real Cédula del Virreynato del Perú, se instauró en Puerto Punilla, a 6 km de Carlos Paz, la Aduana Seca de Córdoba, que debía controlar en el Camino Real el tráfico de mercaderías provinientes del Alto Perú, pero por sobre todo evitar el contrabando de mulas, indios y negros. En 1686 ese control se traslada a Jujuy. Dos siglos y medio más tarde, Córdoba vuelve a contar con una Receptoría de Rentas Aduaneras, hasta que en 1964 fue convertida en Aduana Mayor de Depósito, y así hasta la actualidad. Desde 2008 contamos además con una estructura permanente en el Aeropuerto Internacional Córdoba, con lo cual se logró tener presencia las 24 horas. También, desde el pasado 29 de marzo la provincia cuenta con una aduana en General Deheza, cuya jurisdicción comprende básicamente todo el sur provincial. Esto vino a poner una distribución más equitativa, ya que si comparamos Córdoba con Santa Fe, Entre Ríos y Buenos Aires, que tienen mucho más de una Aduana, podemos ver que este desdoblamiento fue un estricto acto de justicia.

-Y ¿qué envergadura tiene en Córdoba?
Como para dar una idea, la cantidad de destinaciones de importación creció en el primer trimestre 48,35% respecto de igual período de 2009, mientras que la cantidad de destinaciones de exportación, para el mismo lapso, creció 45,39%. En cuanto a los volúmenes en dinero, a precios FOB, el incremento de las operaciones de importación llegó a 72% en el primer trimestre de este año, al haber sumado 160.939.568 dólares; mientras que el aumento de las exportaciones alcanzó 30%, al sumar 468.214.623 dólares. Hay que destacar que las subas, más en las importaciones, obedecen en parte a la comparación con un año influenciado por la crisis global.

-¿Desafíos de la Aduana de Córdoba?
-Acompañar el crecimiento económico y turístico de la Provincia, que vienen de la mano de las nuevas frecuencias y destinos de vuelos que llegan o salen del aeropuerto de Córdoba, el segundo en importancia del país.

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