Donkey Kong vence al poderoso King Kong

Por Sergio Castelli * y M. Constanza Leiva ** exclusivo para COMERCIO Y JUSTICIA

Donkey Kong el videojuego que nació de la mano de Nintendo en la década de los 80 fue un éxito arrasador; se trataba de uno de los primeros títulos del género de plataformas, una obra centrada en las maniobras del personaje a través de una serie de fases mientras esquivaba y saltaba obstáculos: Mario (Jumpman) debía rescatar a la chica en apuros (Pauline) de las garras de un mono gigante, Donkey Kong. Para los amantes de los videojuegos, tanto Mario como el mismo Donkey Kong se han convertido en dos de los personajes más populares y reconocibles de Nintendo, siendo Donkey Kong probablemente uno de los juegos más populares.

Todo marchaba exitosamente hasta que los abogados representantes de Universal Studios intiman a Nintendo para cesar en la comercialización de Donkey Kong, tanto del videojuego como de cualquier tipo de merchandising relacionado con aquél por la similitud y la posible infracción a los derechos de autor que le pertenecían con respecto a King Kong; sostenían que la obra Donkey Kong se basaba inconfundiblemente en King Kong y que por ello se trataba de una infracción de los derechos de Universal tanto por los personajes involucrados en el videojuego como por el escenario.

Universal Studios llegó a amenazar con demandas judiciales a otras empresas que tenían vínculo comercial con Nintendo a los fines de producir merchandising de Donkey Kong.

De parte de Nintendo, la respuesta fue digna de un personaje como Donkey Kong: decidió hacer frente sin ceder a las presiones del gigante Universal, por lo que la pelea fue llevada a los estrados de tribunales en junio del año 1982.

Y aquí aparece quien se convertiría en el héroe de Nintendo: el abogado John Kirby. El letrado había ganado grandes casos de la época donde figuran empresas de renombre como PepsiCo o Warner.

Al ser contratado, Kirby se dedica a estudiar el desarrollo del juego, y les toma declaraciones a los diseñadores de Nintedo e incluso al propio presidente Hiroshi Yamauchi, en Japón, quienes le explicaron que desde un primer momento habían tenido el nombre King Kong para el personaje de su videojuego, ya que se trata de un término genérico en Japón para cualquier mono grande.

El juicio comenzó en Nueva York, Universal argumentaba que el nombre Donkery Kong podría ser fácilmente cofundido con King Kong y que la trama del juego también colaboraba a la confusión, resultando todo una clara violación a los derechos de autor.
En cambio, Kirby fue capaz de mostrar diferencias claves entre ambos títulos. Además -lo más importante-, alegó que Universal no tenía los derechos de los personajes de King Kong y que de hecho desde 1975 en una demanda anterior con RKO Pictures había quedado demostrado que la trama de King Kong era de dominio público. Así que el juez Sweet falló en contra de Universal. Según el juez: a lo largo de este litigio, Universal sabía, como resultado de anteriores litigios con RKO, que no tenía ningún derecho a cualquier imagen visual desde King Kong la película clásica o su remake.
No obstante, Universal, cuando parecía beneficioso para sus intereses, hizo afirmaciones radicales sobre derechos, intentando extraer los acuerdos de licencia de las compañías, muchas incapaces o simplemente que no están dispuestos a enfrentarse a Universal.

Por tanto se dictaminó que Universal no era dueña en ningún sentido de King Kong, y que incluso si fuera propiedad de Universal, la posibilidad de que alguien pudiera confundir a Donkey Kong con King Kong era poco probable. El juez dijo que en su opinión Donkey Kong es “un personaje cómico bajo unas características infantiles y en todo caso sin connotaciones sexuales”. En cambio, el personaje de King Kong era “un animal feroz en busca de seducir a una mujer guapa. A lo sumo Donkey Kong es una parodia de King Kong”.

A Nintendo entonces se le dio la opción de aceptar los daños legales, razón por la que recibió 56 mil dólares de Universal por daños recibidos y como pago de honorarios en la defensa. Universal apeló el veredicto, pero en 1984 el tribunal confirmaba la sentencia anterior declarando lo siguiente: “Las dos obras no tienen nada en común más allá de un gorila, una mujer y un héroe masculino. Además, los nombres Kong y King Kong son nombres ampliamente utilizados por el público en general y se asocian con los simios y similares”.

* Agente de la propiedad industrial ** Abogada

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