Disidencias entre datos públicos y privados

Por Salvador Treber. Exclusivo para Comercio y Justicia

La información emanada del Indec, salvo unas pocas excepciones, difere sensiblemente de la que surge de fuentes particulares, sin que ambas sean conciliables especialmente en materia inflacionaria.

Los máximos funcionarios del Ministerio de Economía, además de hacer conocer en los primeros días de cada mes los datos relativos a la recaudación tributaria lograda en el mes anterior, a partir de mediados del subsiguiente hacen lo propio con la evolución habida en materia de precios, a lo cual se agregan días después los que corresponden a la actividad económica. En todos ellos se advierten importantes diferencias con los de origen privado.

Según la primera, emanada del Indec, en abril ppdo. los Precios al Consumidor sufrieron un incremento de 1,8% pero los segundos, según quién sea el que los emite, oscilaron entre 2% y 3% sin que en estos casos nunca se hayan dado detalles sobre la forma en que han sido calculados. Por su parte, el acumulado del primer cuatrimestre de este año para el organismo oficial fue de 11,9% y se sostiene que seguirá atenuándose en forma progresiva.

Este resultado surge a partir de utilizar el nuevo índice con base en 2004, luego de absorber una devaluación realizada entre el 21 y 22 de enero (18%) que permitió mantener la paridad cambiaria estable hasta el día 15 de mayo en $8,01 por dólar estadounidense – aunque al día siguiente se deslizó a $8,08-. Los observadores más imparciales admiten que en los días previos se detectó una nada habitual “seguidilla” de transacciones sospechosas que no vacilaron en calificar como “maniobras” para “empujar” el blue.

Como consecuencia de ello, en algún momento del día 16 de mayo llegó hasta $ 11,08; y al cierre se ubicó en $ 10,91, aunque luego comenzó a acentuarse la suba de éste. En la city circuló con insistencia la versión de que las operaciones eran pocas pero se sucedían cada hora con la clara intención de impulsar su cotización, y quienes las realizaban eran los mayores financistas de plaza.

Por su parte, el Banco Central, que venía recuperando reservas a buen ritmo, debió ocuparse mediante sucesivas ventas diarias de frenar, en la medida posible, las precitadas maniobras entablando una sorda competencia con aquéllos.

Una sorpresiva confesión
El 16 de mayo ppdo. el Indec difundió información sobre la actividad económica en general y reconoció expresamente que a fines de marzo se habían sumado dos trimestres consecutivos con tasas de crecimiento negativas. Si bien en el cuarto trimestre de 2013 fue muy leve (0,4%), en el comienzo del presente fue acelerándose pues en cada uno de los meses de enero y febrero se reiteraron sendos 0,3% para en marzo elevarse en 0,9%, marcando así una clara y preocupante tendencia alcista ya que el acumulado trepó a 1,5% e impulsó el índice de precios.

El diagnóstico oficial esta vez no ahorró detalles negativos y aportó los que adjudican al Indicador Mensual de Actividad Económica durante ese lapso, los cuales reflejan un retroceso en el poder adquisitivo del ingreso personal coincidente con una baja en la inversión productiva, y la trepada operada en la tasa de interés incidió muy negativamente la menor incorporación de nueva maquinaria.

Esta visión pesimista proviene de datos de ciertos especialistas e investigadores, quienes esgrimen para diagnosticar enfáticamente que se trata del formal comienzo de una recesión de la que creen será muy difícil salir en un plazo más o menos breve. En cambio, el ministro Axel Kicillof anticipa que esperan una reactivación significativa para el segundo semestre de este año. En lo que no hay disidencias es en que se verifica una dispersión en su localización e intensidad, según el rubro que abarque.

Cabe agregar que la situación en que se debate Brasil, nuestro principal socio, impacta en especial sobre la industria automotriz y de autopartes que se requieren para su fabricación. En esta actividad operan empresas privadas multinacionales que concentran y coordinan la complementación de ambos procesos y de sus respectivos mercados. No debe perderse de vista que más de la mitad de las nuevas unidades en 2013 han tenido como destino ser comercializadas en el citado gran vecino. A su vez, en sentido contrario, un número muy semejante fue importado, junto con 54,7% de las piezas requeridas en su montaje.

La baja operada allí repercutió tan profundamente que en marzo anularon muchas órdenes de compra y, por tanto, la exportación de unidades disminuyó 26,3%. Las suspensiones temporarias ya afectaron a 12.000 operarios, temiendo que se extienda en cantidad y tiempo. Esta condición continúa reflejándose en ambos países, siendo la primera reacción reducir sensiblemente tanto importaciones como exportaciones, a punto tal que se estima en 2014 no saldrían de plantas argentinas más de 620.000 vehículos, acusando una disminución, en unidades, de 27,5%.
Los máximos funcionarios se han reunido en Brasilia y Buenos Aires para tratar de mejorar las perspectivas pero no se advierte que tengan un grado elevado de confianza para arribar a coincidencias que sustenten ese objetivo en medida satisfactoria. A ese cuadro de situación debe agregarse que el resto de las ramas, excluyendo aquélla, marcaron una disminución interanual promedio, en marzo, de 6%, y otro tanto sucedió en la construcción.

La información del Indec aportó algunos datos menos negativos en el área de servicios, pues para marzo en Telefonía se detectó un incremento de 8,4%, de servicios públicos en 4,8% y de 3,5% en transporte de pasajeros; mientras el sector financiero lo hizo en 10,9%. No obstante, hasta ahora ha primado la tendencia general descendente, aunque si se conforma una buena performance del campo, ello podría llegar a revertirse.

El escenario más desfavorable se verificó en Transporte de carga (-19,6%); y en algunas especialidades -como Electricidad, Gas y Agua- no habría habido variaciones apreciables. Todos estos datos son oficiales. En el ámbito privado, sin abundar en detalles, se anticipó que la caída tendrá continuidad y que a fin de año habrá implicado un retroceso aproximado a 2,5%; siendo algo más moderada la perspectiva de la Universidad Austral ,que anuncia una baja anual de 1%.

En cuanto a la evolución de los precios, se destaca el impacto que provocó en abril la eliminación de subsidios que hicieron subir el costo de la provisión de agua en 24,2% y del gas en 13,9%; mientras la construcción lo hizo en 7,5%. Respecto del rubro indumentaria, el ajuste fue de 2,5%; en educación del 2,3% y en alimentación, apenas inferior, de 1,9%. Estos datos corresponden al Indec pero los observadores y técnicos del sector privado reiteran que todos estarían atrasados en no menos de 35%.

En este contexto, nadie ha intentado dar una explicación lógica al contradictorio hecho de que, en un marco que todos admiten recesivo, las importaciones de gas y combustibles líquidos en su cotejo interanual aparezcan creciendo 30,5%, llegando así a US$2.139 mil millones en sólo tres meses.

La recaudación tributaria en mayo
Es oportuno tener presente que en este mes vencen las presentaciones de las liquidaciones anuales del impuesto a las Ganancias correspondientes a las empresas que cierran sus respectivos ejercicios anuales en diciembre. Debido a la mayor relevancia que tiene ese factor, suelen generar resultados muy importantes.

Este año se viene desarrollando una intensa campaña que procura eliminarlo para los que están insertos en la cuarta categoría, arguyendo que lo percibido en compensación del trabajo personal “no es ganancia”. Este gravamen rige en 137 países y en Argentina desde 1932, cuando se incorporó bajo el nombre de impuesto a los Réditos. Lo cierto es que tanto esta denominación como la que se adoptó desde 1973 en adelante son erróneas y llevan a gruesos errores de interpretación.

Lo más objetable es la falta de actualización de las escalas ínsitas en el artículo 90 y de las diversas deducciones o mínimos que deberían ser desgravados; pero ello no justifica un planteo tan erróneo como equívoco de propiciar su desaparición. Se trata nada menos que el único instrumento tributario con capacidad redistributiva.

Durante el pasado mes de mayo se ha recaudado por todo concepto una cifra récord de $105.070,6 millones (35,1% más que en el mismo mes de 2013). No obstante, se advierten retrasos significativos en el ritmo de crecimiento del impuesto al Valor Agregado (IVA) y en los ingresos afectados al Sistema de Seguridad Social, en especial los denominados Aportes Personales que, según la comparación interanual, se incrementaron apenas 22,8%. En cuanto al IVA, que habitualmente ocupa con cierta holgura el primer lugar por su rendimiento, en este caso sólo aumentó un casi inexplicable 26,8% con respecto al año anterior, con lo cual ha sido desplazado de ese sitial por el impuesto a las Ganancias pues aportó $25.771,3 millones, que implica un muy mediocre índice de 24,53% respecto del total de recursos.

En contraposición, la declaración anual de las empresas que cierran en diciembre sus ejercicios anuales y el correspondiente pago del saldo adeudado han significado una suba relativa de 38,6% al precitado impuesto a las Ganancias, que con $29.249,6 millones (27,83%) ocupa la cúspide. En el tercer escalón siguen apareciendo las Contribuciones de Seguridad Social, con $22.580,1 millones y un avance relativamente modesto de 27,3%. Un panorama inverso es el de las Retenciones sobre las Exportaciones, que dieron un “salto” de 62,8% para llegar a $8.789,6 millones, pero son empalidecidas por los Derechos de Importación que avanzaron apenas 30,2% y aparecen con $2.564,3 millones. Cierra el “cuarteto” de mayor relevancia el impuesto sobre Débitos y Créditos Bancarios, que aportó 9.091,8 millones (+35,9%), de manera que entre ellos llegan a cubrir 92,8% de los ingresos tributarios.

Los que concurren a financiar la Administración Nacional totalizaron $35.314,9 millones (+40,6%): y las remesas a las provincias $ 29.168,2 millones (+32,8%). Los referidos más bajos índices de crecimiento en IVA y Seguridad Social deben despertar fundadas sospechas que obligan a estar más alertas pues en el acumulado de los cinco meses se obtuvo un total general de $447.997,8 millones (+34,8%), siendo este porcentual de incremento respecto a 2013 el que debe servir de guía para evaluar la actual conducta de los contribuyentes.

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