Del fracaso de un modelo al protagonismo del pueblo organizado

Por Luis Esterlizi*

El despliegue de una crisis estructural que ha socavado las bases institucionales y subvertido las relaciones sociales, nos encuentra a todos los argentinos frente al gran desafío de intentar reconstruir el principio de familia en el seno de nuestra sociedad como fundamento de su unidad y restablecer el diálogo, los consensos y la integración entre sectores políticos, gremiales y sociales.
Aún persisten – en parte – las decisiones autocráticas y las políticas de confrontación como única manera de construir poder cuando sabemos que el que siembra odio, cosecha tempestades, cuando los tiempos de la paciencia popular son cada vez más cortos y se recienten no solo el nivel de vida sino también la evolución social.
La mayoría de los que gobernaron en los últimos 35 años- salvo alguna excepción – no puede desligarse de responsabilidades por la ejecución de políticas de Estado que contrajeron un endeudamiento incontrolable, incrementaron dispendiosamente los gastos del Estado y esencialmente desatendieron el aspecto social en paralelo con el crecimiento económico.
Por lo tanto la realidad hoy se expresa por medio del hambre y la pobreza en inconcebibles porcentajes de nuestra población, un mercado interno totalmente deprimido, miles de pymes desaparecidas y otras en extinción, una desocupación creciente, arcas públicas de municipios, provincias y Nación exhaustas y el compromiso de pago de una deuda que viene siendo la lobreguez que frena nuestro futuro. Por eso resulta una injusticia que tales desatinos los pague el pueblo.

El modelo de Gobernanza
Esto se debe en gran parte a un modelo de gobernanza arbitrado solo por los políticos que proviniendo de Partidos hoy inexistentes han exacerbado los enfrentamientos que impiden la unidad y realización de la sociedad en su conjunto, cuando es un deber procurar re-encontrarnos con los argumentos esenciales que cambien los modos de la política, sabiendo que nadie podrá realizarse en una sociedad que no se realiza.
Por lo tanto resulta imprescindible extirpar los fanatismos que solo sirven para desunir a los argentinos e impedir consensuar un Proyecto de Nación y sociedad con el recupero de nuestra idiosincrasia, valores y virtudes nacionales. Al mismo tiempo los Partidos Políticos y las demás instituciones deben volver al sentido de su existencia por medio de la ética, la moral y el compromiso social.

Desandar el camino de la reconciliación nacional
El actual gobierno ungido el 10 de diciembre dijo durante la campaña que de ganar, gobernaría con consenso y con la participación de la sociedad a través de los sectores políticos, gremiales y sociales, ya que solo no lo podría hacer frente a la grave encrucijada en que se encuentra Argentina.
Pero a pocos días de asumir su gestión presenta – sin que se descarten las recepciones de algunas sugerencias – un proyecto de ley denominado “de solidaridad social y reactivación productiva” que es elevado al Congreso y que en muy pocas horas es aprobado tanto por Diputados como por el Senado de la Nación.
Somos conscientes de la crítica situación política, económica y social que exige por un lado urgencias y por el otro severas imposiciones, tanto para el Gobierno como para la sociedad en su conjunto, ya que se requieren medidas expeditivas para tratar de mitigar el hambre y la pobreza e inflexibles para contener el déficit fiscal, la inflación y la fuga de dólares. De allí que Gobierno y Comunidad debieran haber consensuado previamente las formas de resolverlos, compartiendo solidariamente los costos, superando los años de desencuentros que minaron la confianza y el principio de autoridad.
Pero a veces lo urgente desequilibra las relaciones institucionales por lo que esperamos que en la mesura se comprenda que achicar el déficit fiscal no solo se consigue aumentando la carga sobre las espaldas de la población, cuando se debiera comenzar con la suspensión de todos los gastos superfluos, reestructurando administrativamente al Estado y reprogramando las obras públicas en función de la emergencia que vive Argentina.

El drama de las Pyme y la importancia de su protagonismo
Como representante de una institución empresaria integrada en su gran mayoría por pymes, creemos que es fundamental establecer -en el menor tiempo que sea posible – pautas de reactivación productiva y laboral pensando en que dicho segmento y diversos sectores que integran las denominadas economías regionales, pequeños productores agrarios, cooperativas y mutuales de servicio, etc., etc., esparcidas a lo largo y ancho del país deben ser tenidas en cuenta por su capacidad de movilizar una gran parte de la economía.
Pero advertimos que al suspenderse el pacto fiscal entre Nación y Provincias, éstas quedan en libertad de suspender el proceso de rebaja impositiva y con posibilidades de aumentarlos, incluyendo el de Ingresos Brutos, además de inmobiliarios y de servicios que inexorablemente conforman una cadena de eslabones muy pesados que ahoga a la producción y al trabajo nacional.

Un Gobierno del Pueblo, con el Pueblo
Joseph Schumpeter (1883/1951), notable economista, de origen austriaco-norteamericano sostenía que: ”..…tradicionalmente suele creerse que en una democracia, el electorado define y decide las controversias políticas primero y designa después a un conjunto de representantes para que se ocupen de implementar las decisiones. Se trata en esencia de la visión que define al Gobierno del pueblo. Sin embargo, salvo casos excepcionales, en la práctica las cosas nunca suceden así. Por el contrario, la secuencia se invierte: primero se elige a los representantes y éstos son los que se encargan de resolver las controversias y tomar decisiones, definiendo de esta forma al Gobierno de los políticos”
Este pensamiento es casi un calco de lo que viene sucediendo hace años, mostrando los fracasos reiterados de un modelo de gobernanza sujeto a especulaciones particulares, donde las entidades gremiales, sociales y empresarias no son tenidas en cuenta para el tratamiento de políticas públicas significativas.
Por eso creemos estar transitando por un período de transición que inexorablemente nos lleva a un cambio de época, donde el pueblo debe – sí o sí – participar en la toma de decisiones mediante la complementación público-privado.
La Gobernanza de un Estado que además de los Partidos Políticos, incluya la participación de las entidades representativas del pueblo organizado, le impone a los que ejercen el Poder Ejecutivo, la necesidad insoslayable de crear los ámbitos y la institucionalidad para dicha integración, siempre y cuando el objetivo de ambos sea el bienestar de la Comunidad.
Por lo tanto, el Estado deberá evitar que estos marcos institucionales que encuadran la actividad privada sean excesivamente cambiantes o confusos, pues esto sumiría al empresariado en la incertidumbre, desalentaría las inversiones y fomentaría la especulación.
Por otra parte a las organizaciones y entidades intermedias les atañe el estar perfectamente organizadas y contar con dirigentes y representantes fielmente concientizados para trabajar al servicio del país y de la sociedad, convencidos que dicho accionar expresa el verdadero cumplimiento de la responsabilidad social del sector que representan.
Estas son las razones que ineludiblemente deberían formar parte del proceso de conciliación nacional haciendo que el Gobierno y la Sociedad Organizada cumplan con el objetivo trascendente de superar solidaria y definitivamente las causas de las crisis que padecemos.

(*) Presidente segundo del Foro Productivo de la Zona Norte (FPZN)

2 Comentarios en "Del fracaso de un modelo al protagonismo del pueblo organizado"

  1. Avatar Carlos del Campo | 16 enero, 2020 en 9:53 pm |

    Muy buena nota del arq. Esterlizzi

  2. VAYA DEDUCCION…… LA GLOBALIZACION LIBERAL CAPITALISTA QUE LA POLITICA (POR CODICIA) DEJÓ ENTRAR ES LA SOLUCION EN SI MISMA…. MAS ECONOMIA COLABORATIVA Y LISTO…. RSSOLVIENDO LA GLOBALIZACION CON OTRA VISION ECONOMICA Y CRIPTOMONEDAS,, EDKTORIAL BUYATTI, BS.AS. 2019

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