Cuestiones de poder

Por Samuel Paszucki / Contador –  Mediador – Asociación Mediadores de la Provincia de Córdoba

El proceso de mediación es, básicamente, un proceso de comunicación en el cual las partes, con la asistencia de un tercero neutral –el mediador-, pueden llegar a negociar y satisfacer sus intereses de manera sustentable. Es así que la mediación, según algunas escuelas, es una negociación asistida.

La información (con que se cuenta) y el poder son dos factores determinantes en una negociación. Según Entelman, en un conflicto el poder es una cuestión de recursos. El juego de las amenazas y las ofertas es fundamental para las técnicas de negociación y en general para la correcta administración de los conflictos.

El caso siguiente es un claro ejemplo de como mensurar el “poder real de las partes”. Quien está en mejores condiciones de lograr sus objetivos es quien tiene el recurso de poder más eficaz.

El contexto: en el interior provincial existen asociaciones cooperativas que brindan diversos tipos de servicios, entre los cuales podemos citar la televisión por cable, el gas, la luz, salud y otros. Los directivos de estas entidades son percibidos como personas poderosas, a veces casi como los “dueños” de la localidad en la que desarrollan sus actividades.

El caso: cuando vimos el expediente y la exigua suma demandada pensamos qué sentido tenía la demanda, los gastos en que las partes ya habían incurrido, el desgaste jurisdiccional en estos casos de poco monto (ver Comercio y Justicia, 14 de abril de 2011, Sobre los costos del reclamo de derechos y la mediación previa – M. C. Di Pietro) y, obviamente, cuáles podrían ser nuestros honorarios si arribábamos a un acuerdo.

Se trataba de una demanda por falta de pago de uno de los servicios brindados por la cooperativa, por un monto de un poco más de $ 1.000. A la primera reunión asistieron el Cr. Vanzetti, representante de la cooperativa (la parte actora), acompañado de su abogada, y el Dr. Zanotti, letrado apoderado del demandado (la relación entre actor y demandado no era de las mejores, por lo que resultó más prudente la reunión con estos asistentes). Allí los mediadores nos enteramos de la cuestión en litigio. Roberto López (el demandado) había dejado de pagar un servicio y la cooperativa, luego de frustrados intentos de cobro, había iniciado el juicio. El representante de la cooperativa resaltaba su buena voluntad de no haberle cortado el servicio para no empeorar la situación. También destacó que, además de las acciones que podría tomar en contra de Roberto, podría ir en contra de miembros de su familia, como su madre y hermano, quienes prestaban servicios a destajo a la cooperativa, dejándolos sin ese trabajo. Estas manifestaciones con respecto a la deuda demandada.

A su turno, el Dr Zanotti hizo mención a la deuda, que reconocía, y también a que su cliente trabajó en la cooperativa y fue despedido injustamente, por lo que existía un juicio en el cual Roberto iba en contra de la cooperativa por indemnizaciones no cobradas.

Al escuchar lo anterior, el Cr. Vanzetti cambió el color de su rostro y comenzó a ponerse fuera de sí. Dijo que la indemnización había sido pagada en su totalidad, que Roberto era un caradura (hemos suavizado la palabra) y que la cooperativa jamás había dejado de pagar lo que correspondía.

El Dr. Zanotti mencionó que en un tiempo Roberto prestó servicios no registrados y que la indemnización demandada era por éstos.

Entonces el Cr. Vanzetti estalló. Le preguntó al Dr. Zanotti si sabía con qué dinero Roberto había comprado el auto en el que andaba y le dijo que todos en el pueblo estaban enterados de que era con el dinero de la indemnización. El Dr. Zanotti respondió que seguía las instrucciones de su cliente y que la suma demandada era la correcta según sus cálculos. Y que no habría ningún tipo de arreglo posible si no trataban ambos temas a la vez (la deuda y la indemnización).

La abogada de la cooperativa preguntó si era eso era factible en mediación, ya que la cuestión laboral tenía fuero propio. Los mediadores respondimos que, dada la flexibilidad del proceso, podríamos tratar todos los temas que resultaren convenientes, resolverlos, y luego determinar cuál era la mejor manera de plasmarlos en uno o más acuerdos. Y comenzamos a trabajar.

A pesar de que según el Cr. Vanzetti la cooperativa había pagado las indemnizaciones por el empleo registrado y el no registrado, la persona que pagó esta última había omitido hacerle firmar a Roberto el recibo pertinente. Ante esa aclaración, sin pruebas que lo demostraran, el juicio laboral iba irremediablemente hacia una sentencia desfavorable.

El Dr. Zanotti comentó que antes de comenzar con el juicio había recibido una oferta de la cooperativa y que no aceptaría un peso menos que lo ofertado entonces. En ese momento debimos pasar a una reunión privada con el Cr. Vanzetti ya que percibíamos que la mediación estaba por desbarrancarse. Haciendo empatía con él le cometamos que realmente resultaba injusto pagar dos veces por lo mismo pero que lamentablemente había que hacerse cargo de los propios errores. Así logramos calmarlo y de vuelta a la reunión conjunta, reiteró la oferta realizada. Para hacerla más atractiva, comentamos que podría resultar conveniente condonar la deuda. Así se hizo y fue aceptada.

Firmamos el acuerdo relativo a la condonación, que se agregó al expediente y el referido a la indemnización se hizo en el lugar pertinente.

El poder real a veces mata las apariencias, que son sólo eso.

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