Cooperar para librar una batalla histórica

Los días 17 y 18 de abril se realizó en Mar del Plata la 3ª Convención Nacional de Comisiones Asesoras del IMFC. Debate de ideas y acciones para el presente del cooperativismo

En un clima signado por la confraternidad y con vistas a profundizar la reflexión para la acción, más de 120 representantes del cooperativismo de todos los rincones del país se reunieron el fin de semana pasado en Mar del Plata.

La 3ª Convención Nacional de Comisiones Asesoras, organizada por el Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos (IMFC) contó con la presencia de los delegados de las distintas filiales de la entidad, quienes se dedicaron a debatir ideas y poner en común experiencias para proyectar un programa de acciones hacia el período 2010-2011.

En ese sentido, las palabras de los principales referentes del movimiento cooperativista y los espacios de participación e intercambio entre los asistentes a la convención sirvieron para revisar y reimpulsar el espíritu cooperativo alentado por el IMFC.

Nacido en 1958, el Instituto viene dedicando sus esfuerzos a defender la gestión participativa y el asociativismo militante en Argentina. Recuperando esa línea de trabajo, quienes se presentan como los principales dirigentes del movimiento rescataron en sus intervenciones durante el encuentro la figura de Floreal Gorini, fallecido en 2004, quien es considerado uno de los precursores clave en el desarrollo de una particular modalidad organizativa para la economía social, que reconoce la asociación inescindible entre cooperativismo y socialismo.

“Es importante la posibilidad de potenciar a través de acuerdos los méritos acumulados durante más de 50 años. Es la herencia de aquellos compañeros que sembraron el camino, para que hoy estemos en esta casa planificando el futuro”, expresó enérgicamente Edgardo Form, gerente general del IMFC.

En esa línea, en el interior de cada mesa de debate durante la Convención se rescató el valor de la actual coyuntura histórica y política de nuestro país, que fue evaluada por los cooperativistas como propicia para que el movimiento pueda dar un paso importante en la ampliación de los proyectos que ya vienen funcionando, la incorporación de nuevas organizaciones cooperativas al movimiento y el ejercicio de la libertad de acción para dar renovado impulso a las economías sociales y a la batalla cultural para defender la diversidad de las ideas.  “Debemos desplegar la imaginación y la alegría”, manifestó al respecto el presidente del IMFC, Raúl Guelman, durante una conferencia en la Convención de Mar del Plata, signando con ese espíritu la evaluación referida al momento que transita en la actualidad el movimiento cooperativista en Argentina y que se encuentra fundamentalmente atravesado por un recambio generacional, que obliga a arrojar una mirada sobre el pasado, para refundar el presente y proyectar el futuro.

En relación a esto, Guelman destacó el “legítimo orgullo” que significa para el IMFC  haber ido incorporando a cientos de jóvenes a las dinámicas de la organización y a las experiencias de la economía social que desde allí se alientan, ya que, según evualó el presidente del Instituto, el proceso superó ampliamente una profunda preocupación planteada hace tres años atrás, durante la 1ª edición de la Convención de Comisiones Asesoras.

Cooperar y dar batalla
Para desentrañar los mecanismos de la coyuntura y poder ubicar el movimiento cooperativo respecto de las coordenadas históricas y políticas que constituyen nuestro presente como país, el IMFC convocó al Dr. Ricardo Forster, especialista en ciencias políticas y filosofía, quien echó luces sobre las posibilidades objetivas para la acción económica colectiva con vistas al Bicentenario.

Floreal Gorini supo manifestar en alguna oportunidad que “el avance hacia la concreción de la utopía requiere muchas batallas, pero sin duda la primera es la batalla cultural, instalar la idea en la mente humana, cuya fuerza creadora sumada a otras miles lograrán dar la batalla final”.

Una de las reflexiones centrales lanzadas por Forster fue la de valorar el conflicto como herramienta estratégica en el contexto de “fisura histórica” que experimentamos como argentinos. En ese sentido, coincidiendo con el ideario de Gorini, Forster llamó a dar una “batalla de las ideas” para renombrar el mundo de lo posible y eliminar los vestigios del pensamiento único trágicamente heredado de los años 90.

La práctica de la cooperación quedó entonces enmarcada en una estrategia política vinculada al aprovechamiento de una oportunidad abierta tras  la debacle de 2001 y las elecciones de 2003, para revertir el vaciamiento de la política del neoliberalismo, a partir de la voluntad popular.

Así, con vistas al Bicentenario, Edgardo Form llamó a los integrantes del movimiento a “ser activos ciudadanos protagonistas de su tiempo”. “Debemos ponerle sentido a la transformación social, para lograr la inclusión plena de toda la comunidad”, concluyó Form, dejando abierta la apuesta.

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