Brasil y su más reciente evolución como potencia agrícolo-ganadera mundial

Por Salvador Treber. Exclusivo para Comercio y Justicia

Aparece como una significativa excepción que la mayor potencia latinoamericana haya logrado en tiempos de plena recesión mundial un muy significativo avance en esa área, que le permite competir exitosamente con los principales productores

Por Salvador Treber

Las actuales autoridades brasileñas han impulsado notoriamente la actividad agrícola ganadera, la cual hasta hace poco era considerada secundaria y complementaria frente a la industrial, para ellos la de máxima relevancia. Ello explica que la exposición de maquinaria agrícola Agrishow realizada a principios de mayo pasado en Ribeirao Preto, a 300 kilómetros de la ciudad de San Pablo, los organizadores han reconocido que lograron concitar una concurrencia mucho mayor que la esperada; no sólo de productores nativos sino también de varios miles provenientes de los cinco continentes.
Todos los asistentes se mostraron ávidos por apreciar los avances incorporados en dicho rubro durante la última década, los cuales provocaron sorpresa y satisfacción. En dicha muestra se concretaron negocios por alrededor de US$725 millones, que resultan 6,4% superiores a los de la muestra precedente, detalle nada habitual que se ha destacado porque la economía de Brasil no se ha recuperado de proceso recesivo, lo que valoriza aún más ese dato. La actual cosecha -se estima- superará 228,4 millones de toneladas y, paralelamente, la demanda actual ha crecido inusitadamente en un 20% en todos casos, mediante pedidos en firme.

En cuanto a la venta de maquinarias agrícolas, se estima que en 40% será compuesta por cosechadoras, seis veces más que en la cosecha precedente; 25% en tractores de nuevo diseño y 10% en todos los demás equipos. Sus autoridades han declarado espontáneamente, sin que se les interrogara sobre el particular, que no quieren abandonar el Mercosur y la relación comercial con Argentina; pese a que consideran que podrían incrementar la cosecha de trigo, que requiere un clima templado.
Cabe recordar que la última cosecha argentina ascendió a un récord absoluto en 2018/19, con 148,5 millones de toneladas de productos correspondientes a climas templados. Las entidades de nuestro país han hecho conocer que los estudios realizados por sus expertos anticipan que, aun sin incorporar nuevas técnicas, en menos de un quinquenio estarán en condiciones de producir no menos de 170 millones de toneladas. Pero los asesores han aconsejado muy insistentemente a las autoridades que debe procurarse acceder a nuevos mercados compradores en otros continentes, ya que nuestro vecino sólo incrementará su demanda cuando la población en crecimiento lo requiera.

El desarrollo de la actividad productiva
En Brasil se ha dado muy especial atención e incentivado prioritariamente la actividad industrial con utilización de materia prima agraria. El denominado Índice de Confianza Agropecuario (Icagro), elaborado por los técnicos de la Federación de las Industrias del Estado de San Pablo (Fiesp), demuestra que han accedido al más elevado nivel de producción y calidad durante los últimos seis años.
Actualmente han producido 5,5 millones de toneladas de trigo, pero se ven obligados a importar de Argentina y Estados Unidos otros seis millones de toneladas para cubrir el consumo interno. Los máximos dirigentes de las entidades que agrupan a los productores agrarios más notorios han elogiado en los mejores términos la calidad de dichas importaciones; pues consideran que les aporta un muy buen producto y por ello también merece un valioso grado de apoyo financiero. No obstante ese explícito reconocimiento a los proveedores externos, han levantado las protestas de los agricultores brasileños que se ven obligados a pagar tasas de interés anuales que se ubican entre 7.5 y ocho por ciento, que les hacen reducir significativamente sus beneficios. Estos representantes han insistido en realizar serias críticas pues consideran no justificables las fuertes subas de dichas tasas que en años anteriores se ubicaban entre cuatro y cinco por ciento. Incluso advierten que esa situación les resta interés a incrementar dichas inversiones.

Recientemente el Gobierno brasileño anunció la apertura de una nueva línea de créditos por un importe aproximado de US$400 millones, afectado a atender contingencias de origen climático o para adquisición de equipos para la producción agrícola, que fue duramente criticada por las entidades empresariales del sector pues la consideran “manifiestamente insuficiente”.
En cuanto a la actividad ganadera, también se advierte una fuerte y positiva reacción debido a la reciente recuperación en los precios internacionales de dichos productos. En este caso, el máximo motor impulsor para las recientes exportaciones han sido las crisis derivadas las muertes de animales afectados por una epidemia de peste porcina que azotó a China, por lo cual ese país se vio obligado adquirir en gran escala, lo cual benefició tanto a Brasil como Argentina.
El mayor interés del nuevo gobierno brasileño en el sector agropecuario alentó el incremento de inversiones públicas en infraestructura; en especial, ampliando las vías férreas y navegables, que son esenciales para cumplimentar la fase de las exportaciones industriales, área de acción preferida por los funcionarios. Pese a que 80% de la producción se transporta hasta los puertos de embarque en camiones, dada la gran extensión territorial del país, no es nada extraño que el traslado de la soja deba recorrer alrededor de 2.000 kilómetros para llegar a destino.
Esto es una realidad sólo modificable en gran escala cuando se concreten las obras ferroviarias, que por ahora sólo están en la etapa de planificación. La disponibilidad de créditos apunta a las áreas del norte y nordeste del país para aprovechar integralmente la producción en esas zonas, donde se ha logrado que la soja rinda alrededor de 50 quintales por hectárea. Al respecto, han fijado lo que califican como “buenos precios” y los productores han respondido con elevados incrementos de producción; aun así sigue siendo objeto de duras críticas el régimen tributario vigente.

Las expectativas creadas por el nuevo gobierno
El factor impositivo suma una carga equivalente a 34%, que los productores tachan de “inadecuada y excesiva”. Continúan insistiendo en que cumplan las propuestas de “aliviar la carga” e incluso hasta insinúan probables represalias si no son debidamente atendidos. Las promesas de los gobernantes al respecto se vienen demorando bastante más de lo previsto; seguramente porque al acceder al gobierno se han encontrado con problemas que no son nada fáciles de resolver.
Otro aspecto que merece un especial tratamiento es el que denominan “de conectividad”.
En Brasil, 86% de la población estable -que asciende a 210 millones de habitantes- vive en áreas urbanas y las explotaciones agropecuarias afrontan una notoria escasez de mano de obra con cierto grado de conocimientos y experiencia en dichas actividades. Actualmente existe un organismo especializado recién creado cuyos respectivos técnicos procuran vincular a los productores con el uso de sensores y equipos que le brindan una amplia información por medio de un muy completo banco de datos que se ha puesto a disposición gratuitamente.
Por supuesto, cada productor es el que en última instancia debe elegir, según el grado de interés y objetivos que se haya fijado, la información que más le interesa-al efecto y la vía para acceder a ella sin demora. Para los fabricantes de máquinas y equipos también son muy útiles, pues tiene vital importancia conocer sin demora cuáles son las necesidades que más deben preocupar no sólo a los productores sino también a sus potenciales clientes. Ha resultado un gran aporte que se haya logrado constituir un único centro generador de datos para hacer más eficiente la gestión agronómica.

La tecnología que se está utilizando se la considera actualizada y los proveedores informan continuamente sobre todas las novedades más recientes. En el campo de exposiciones de Ribeirão Preto se suelen presentar permanentemente los últimos avances tecnológicos que apuntan a facilitar la gestión e incrementar la producción, para lo cual se dictan ciclos informativos que incluyen el entrenamiento y uso de los equipos. Un ejemplo de ello es la introducción de un novísimo tractor alemán que se ha dispuesto fabricar en Brasil en poco tiempo más.
Los especialistas lo consideran un real y valioso aporte para impulsar el incremento de la producción por hectárea.
Dicho equipo se ha complementado con una cosechadora que reduce al mínimo las pérdidas al momento de la recolección pue requieren menor grado de compactación y, según las últimas experiencias, exige un más bajo costo de conservación. Las sembradoras pueden llegar a velocidades de gestión superiores a 10 km/h y son máquinas que requieren menos mantenimiento.

En los últimos tiempos se ha incrementado la adquisición de pulverizadoras provistas con tanques de acero inoxidable para evitar las frecuentes contaminaciones para la aplicación de productos en todo tipo de plantaciones.
En Brasil es habitual el uso de compactadoras que contribuyan a construir depósitos naturales para proteger las cosechas con costo inferior al de otros países. Los técnicos especializados insisten en apostar a maquinarias que coadyuven a lograr una gestión agronómica realmente eficiente; para ello aconsejan que se adopten las decisiones básicas en tiempo oportuno respecto a la disposición de los equipos y su adecuada conservación. Todo ello, por lo visto, se cumple al pie de la letra…

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