Balance laboral 2016 desde el Centro Judicial de Mediación

 Por Diana Valor *

Al final de cada año, como terminación de un ciclo, la mayoría de las personas hacemos balances personales para ver si el debe superó al haber o viceversa. Este análisis, además de ubicarnos en la realidad que estamos viviendo, nos sirve de plataforma para comenzar un nuevo período con renovados objetivos.
En lo particular, desde el lugar que ocupo en el Centro Judicial de Mediación (CJM) -área de apoyo del Tribunal Superior de Justicia- puedo decir que la meta principal planteada para este año fue mejorar la calidad de la gestión. Diferentes reformas legislativas -como el nuevo Código Civil y Comercial de la Nación, el Código Penal y su procedimiento en el ámbito provincial, el Código Procesal de Familia-, nos desafiaron a la permanente capacitación de nuestros mediadores. En consecuencia y en pro del objetivo planteado, se organizaron distintos cursos de actualización en materia Civil y Comercial, se dictó la Especialización en Mediación Penal y se desarrollaron a lo largo del año los Talleres de Formación Continua, en los cuales -a partir de casos reales- se analizó la práctica del mediador sin perder de vista el sustrato de derecho de fondo.

Un hecho importante fue la convocatoria realizada a fines de 2015 para integrar el Registro de Mediadores que trabajaría a partir de este año: ello implicó el ingreso de mediadores sin experiencia en el ámbito judicial. En consecuencia y sin perder de vista el camino general trazado, se organizó y se puso en práctica un Régimen de Tutorías, mediante el cual se pretende que aquellos mediadores avezados y con un óptimo nivel de resultados acompañen a los profesionales noveles para el perfeccionamiento de su tarea como mediadores judiciales.
En el afán de bregar por el acceso a la Justicia propugnada por las Reglas de Brasilia, reglamentadas por el Poder Judicial de la Provincia en el  acuerdo reglamentario Nº 618 (Cfr.TSJ Córdoba A.R. Nº 618 – serie “A”–  14/10/2011), se implementó la mediación a distancia. Con ello se extendieron las fronteras del CJM posibilitando que las partes de un conflicto residentes en distintos territorios tuvieran la alternativa, a través de las redes cibernéticas, de solucionar sus problemas de índole familiar, logrando con ello encontrar caminos que les permitierna superar el obstáculo que la distancia implicaba. Los resultados fueron óptimos, las distancias con otras provincias e incluso con otros países (Brasil, Bélgica, Australia) desaparecieron y se procuró el acceso a la justicia para aquellas personas que, por sumadas razones, no tenían posibilidad de intentar alcanzar una solución de los conflictos que las vinculaban.
En materia de extensión y capacitación, se realizaron convenios con escuelas secundarias para que los alumnos del último año del ciclo superior hicieran la pasantía educativa. Se continuó con el Programa de Prácticas Preprofesionales de la Facultad de Psicología de la UNC. Se organizó la observación de casos reales a través de la Cámara Gesell para alumnos de la materia Teorías del Conflicto y de la Decisión. Métodos de Resolución de Conflictos y para alumnos de Práctica Profesional de Familia, ambos de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la UNC.

Asimismo, se brindó a las instituciones formadoras (Estrategias, Mediario, Colegio de Abogados, entre otras) la posibilidad de observación de casos reales -utilizando la Cámara Gesell- para los mediadores en formación, tanto de la Especialidad en Mediación Familiar como los de la Formación Básica-Módulo Pasantía.
Por medio de la Coordinación General del CJM se participó de los distintos encuentros organizados por la Junta Federal de Cortes, en el afán de colaborar y articular acciones conjuntas para el desarrollo armónico de mejoras continuas de los distintos centros judiciales de mediación del país.
Finalmente, considero óptimos los resultados alcanzados en aquellas causas en que “efectivamente” las partes decidieron intentar la mediación como alternativa a la resolución del conflicto, ya que a principios del mes de diciembre ya puede computarse aproximadamente 60% de acuerdos alcanzados.
En consecuencia, por todo lo expuesto y a riesgo de olvidar de mencionar alguna cuestión importante, podemos afirmar que los objetivos se cumplieron, pero que aún debemos seguir trabajando para que la sociedad argentina se concientice de la opción de esta alternativa para la solución de los conflictos y de la responsabilidad que nos cabe a cada uno en la construcción de una sociedad más pacífica y el respeto pleno de los derechos esenciales de la humanidad, tal como la dignidad humana. Ésta se erige como principio esencial de los valores de autonomía, de igualdad, de libertad y de seguridad, que le confieren a la persona humana el albedrío y la potestad de sus propias acciones.

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