“Argentina debe generar un entorno que favorezca el desarrollo de las empresas”

En 2007 la organización dio un giro: incursionó en lo que es la empresa sostenible. Aunque el principal objetivo es la promoción del empleo decente, se entiende que no lo hay si no hay fuente de empleo

De paso por Córdoba a raíz de la presentación del Programa de Fortalecimiento Institucional para Entidades Empresarias, que organizó la Federación Comercial (Fedecom) y la Unión Industrial de Córdoba (UIC), Andrés Yurén, especialista principal en actividades con los empleadores de la Oficina Subregional de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para el Cono Sur de América Latina, dialogó con Comercio y Justicia y se explayó sobre la importancia de la seguridad jurídica y los marcos regulatorios que reclaman los empresarios para la sustentabilidad de sus proyectos, en función de que generan empleo decente.

-¿Cómo ve a Argentina en materia laboral respecto al resto de los países de la región?
-Mi visión es en función del objetivo que nos hemos planteado desde la OIT: la promoción del trabajo decente, que pasa por cuatro ejes: el respeto de los principios y derechos fundamentales del trabajo; la formación de oportunidades de empleo para hombres y mujeres (que pasa por el desarrollo de políticas públicas para la promoción del empleo y el desarrollo de entornos propicios para el desarrollo empresarial  sostenible); la promoción del diálogo social (porque creemos que en la medida en que los distintos actores sociales -gremios, empresarios- dialoguen de manera bipartita y tripartita con el Gobierno y colaboren para el desarrollo de estas políticas, las tesis de la OIT van a ser más eficaces y tendrán mayor impacto en la realidad); y la promoción de sistemas de protección social que sean sustentables.

En función de cada uno de estos pilares diré que Argentina está bastante desarrollada ya que sus normativas abarcan o consideran la mayor parte de las disposiciones que los convenios de la OIT contemplan. Digamos que la normativa de la OIT tiene una vocación bastante pro protección al trabajador, lo cual vuelve también muy importante que, cuando eso se traduce a legislación nacional, cuando los convenios son ratificados, participe el sector empresario, justamente para evaluar cómo se van a aplicar estas normas para que no se afecte el clima de inversión ni la sustentabilidad empresaria.

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-¿Y respecto a Chile, por ejemplo, que es donde usted reside?
-Creo que están bastante desarrollados ambos países. Lo que sucede es que no todo se reduce a la ratificación de las normas sino también a la aplicación de la legislación y el control, que tiene que ver con la inspección del trabajo y con la administración de justicia laboral. Y ahí sí  puede haber diferencias en las que Argentina todavía no ha alcanzado los estadíos de desarrollo que tiene Chile, por ejemplo, en el tema de institucionalidad laboral, tanto en lo que tiene que ver con inspección como con procesos judiciales laborales.

Yo diría que Chile ha logrado avanzar bastante y convertirse en punta de lanza en el tema de procesos judiciales laborales. De hecho, hace poco se pusieron en vigencia los juicios orales. Es muy novedoso. Así se sale  del proceso judicial tradicional por escrito que es herencia en Latinoamérica de España y el Código Civil francés. De esta manera, los abogados realizan la defensa de manera oral, con lo cual se ha logrado acortar los plazos. Al principio el cambio asustó a los empresarios, quienes pensaron que la nueva modalidad iba a resultar mayormente favorable al trabajador; pero con el tiempo terminó concediendo mayor certeza jurídica, lo que también favorece a las empresas.

-Certeza y seguridad jurídica es lo que reclaman los empresarios argentinos desde hace mucho tiempo. Incluso, algunos creen que contratar un empleado es tomar un problema.
-La OIT tiene esto clarísimo. De hecho, en sus 90 años de existencia el organismo siempre ha tenido una vocación muy firme de protección al trabajador, pero recientemente, desde 2007, yo diría que se dio un gran giro, que es la incursión a nivel internacional sobre lo que es la empresa sostenible, y si bien es cierto que el objetivo de la OIT es la promoción del empleo decente, se entiende que no hay empleo decente si no hay  fuente de empleo. Entonces, se hizo toda una discusión sobre lo que es la empresa sostenible y se especificaron cuáles son los pilares que podían sostener este concepto. Y uno de los que salió casi de manera inmediata fue el de la certeza jurídica y el marco regulatorio adecuado para que las empresas puedan existir y generar empleo decente y perdurar en el tiempo. Ésa fue una discusión que se dio en la Conferencia Internacional del Trabajo, que es el órgano máximo de la OIT, que se reúne una vez al año en Ginebra. De esa reunión se adopta una resolución en la cual los trabajadores del mundo, los gremios del mundo y los gobiernos se ponen de acuerdo en cuáles son las cosas esenciales para la promoción y sustento de fuentes de empleo y empresas. Esto abrió una nueva línea de promoción de políticas que la OIT impulsará en los próximos años, que entran en la lógica de empatizar la protección del trabajo con la protección de la empresa. Es decir, la empresa sostenible tiene que seguir ciertos parámetros, pero también debe existir un entorno que le permita perdurar, entre ellos la certeza jurídica y el marco regulatorio, que tienen que ver también con lo fiscal, lo ambiental, entre otros aspectos que también hay que considerar para poder volverlo propicio para que las empresas puedan desarrollarse y generar empleos decentes.

-¿Cuáles son entonces los desafíos de Argentina en materia laboral?
-El gran desafío creo que pasa por generar el entorno que les permita a las empresas desarrollarse en forma más rápida y sustentarse en el tiempo. Apoyo para que haya más empresas, mejores empresas y sobre todo apoyo y defensa de las pequeñas empresas.

-¿La idea de este seminario apunta a eso?
-Sí, porque pretendemos fortalecer las capacidades institucionales de las organizaciones que nuclean empresas. En la medida en que esas organizaciones sean eficaces y puedan influir para que las políticas favorezcan esos entornos, vamos a haber tenido éxito y las empresas serán sutentables y crearán trabajo decente.

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