Venta de indumentaria pega el salto en Internet

El año pasado este rubro movió $210 millones de pesos, 70% más que el anterior. Estrategias para vender ropa de manera virtual. Perfil de los empresarios y operadores.

El rubro indumentaria y accesorios ocupa el séptimo puesto en el ranking de los productos más vendidos a través de Internet, según el último estudio realizado por la Cámara de Comercio Electrónico de la Argentina (CACE). El año pasado la industria movió $210 millones, lo que representó 70% más que lo recaudado en 2009, que rondó en $150 millones.

Por su parte, el rubro indumentaria y accesorios en el portal de MercadoLibre.com -uno de los referentes que concentra gran parte de la oferta en la web- creció 28% en junio de 2011 con respecto al mismo período del año pasado, en tanto la demanda lo hizo en el orden de 35%.

Al respecto, Juan Martín de la Serna, vicepresidente de la empresa sostuvo: “Indumentaria es una categoría que cada vez tiene más peso en el comercio electrónico en Argentina. Tal vez la primera compra en Internet es tecnológica (una notebook, una cámara digital o un MP3), pero luego los consumidores continúan con productos de consumo diario, como accesorios para el hogar o ropa. Esto muestra que hubo una evolución del consumidor on line. El target se ha diversificado ampliamente en los últimos años”.

En el primer semestre de 2011, indumentaria y accesorios ascendió al tercer puesto de los productos más vendidos en MercadoLibre (en 2010 ocupó el cuarto lugar), luego de computación y hogar, e incluso antes de celulares. En la lista se continuaron otros rubros como electrónica, audio y video; accesorios para vehículos; deportes y fitness; industrias y oficinas; libros, revistas y comics.

Estrategias de venta
Hacer shopping desde casa, acceder a una amplia variedad de diseños y marcas en pocos minutos sin tener que recorrer cientos de locales, y encontrar mejores precios son los grandes beneficios a la hora de comprar ropa por Internet. Sin embargo, la web presenta una complejidad que es la imposibilidad de probarse la prenda antes de comprar. Para enfrentar este desafío los vendedores han desarrollado diferentes estrategias.

A escala mundial, se comenzó a utilizar, como sustituto de la “prueba física” de la indumentaria, una experiencia de realidad aumentada a través del denominado “espejo mágico” (magic mirror, en inglés). Se trata de un software de “probador virtual”. Mediante teléfonos inteligentes o un sistema de touch screen se permite a los usuarios probar versiones virtuales de ropa en su imagen digitalizada, con los parámetros exactos de la persona que está en frente, sin la necesidad de ir al local.

Mientras esta tecnología llega al país, los vendedores locales han desarrollado sus propias estrategias para vender ropa por Internet.

Minea-Minea, por ejemplo, vende ropa importada en MercadoLibre, principalmente productos de la marca GAP. Todos los productos que venden son originales, y les ofrece a los compradores la posibilidad de verificar las facturas para corroborarlo. “El mayor desafío son los talles. Las personas no conocen cuál es su talle y como vendedores tenemos que asesorarlos. De acuerdo con la altura o el peso, puedo decirle a un cliente cuál llevarse” sostiene el usuario. «Si bien crece la preferencia por la compra on line, hay gente que opta por probarse la ropa. En este sentido atendemos presencialmente dos veces por semana para que puedan pasar a ver el producto”.

Perfil
El perfil del vendedor de indumentaria en Internet es muy diverso. Algunas marcas tienen su propio sitio web, pero no ofrecen soluciones de e-commerce, por lo que para adquirir la prenda el cliente debe acercarse a la sucursal más cercana. Otras han incorporado el concepto de e-store, como Wanama, Nike Fútbol y Sólo Deportes. Estas empresas conservan su propia página web institucional, pero ofrecen la posibilidad de comprar y pagar on line a través de soluciones de pago por Internet como MercadoPago, con financiamiento mediante la tarjeta de crédito.

Por otro lado están quienes venden a través de redes sociales, especialmente diseñadores independientes de ropa, aros y collares artesanales, y los que lo hacen a través de plataformas de comercio electrónico.

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