Una pregunta, un camino creativo y una herramienta que mide innovación

Alberto Franichevich, de IAE Business School.

El desafío creativo nace de una pregunta y se activa en un viaje que va desde lo conocido a lo desconocido. Se requiere estar “preparados”. Existe un instrumento que mide las energías innovadoras, tanto las positivas como las negativas

La innovación es inminente en una sociedad en la que la realidad cambia en forma vertiginosa, y para que las organizaciones puedan entablar cambios “requieren de cabezas diferentes que utilicen todo su potencial del cerebro: lineal, intuitivo y emocional”, introdujo Alberto Franichevich de IAE Business School, Máster Especializado en Consulting y Coaching para el Cambio, uno de los disertantes del Tercer Congreso de Innovación de Córdoba, Innovacor 2014, celebrado ayer en el Sheraton Hotel Córdoba.

Para lograrlo, dijo, es necesario “jugar”. Sobre la base de un trabajo que viene implementando a escala mundial una consultora, el profesional explicó que el juego lo abre una pregunta sobre cuál es el desafío, a partir de la cual se emprende un viaje creativo de lo “conocido a lo desconocido”.

“Aunque parece mágico”, el consultor asegura que quien activa ese recorrido tras un “diagnóstico de lo conocido”, “encuentra la respuesta a la pregunta”.

Asegura que es necesario “estar preparados” para lo cual recomienda tres recetas: en primera medida “buscar recursos externos” que aporten a una visión diferente (artes, caminos, disciplinas, personas, lecturas, actividades, etcétera), en segundo lugar, asegura que es primordial “conocer con quién se emprenderá el viaje. Hay que construir una buena relación con los compañeros de viaje porque en ocasiones habrá que superar situaciones complicadas”. Debe primar la confianza y la comodidad.

En tercer lugar, el ingeniero puso especial énfasis en la necesidad de “conocerse a uno mismo frente al desafío de innovación”. En ese viaje creativo, enfatizó, todos los seres humanos cuentan con energías que los impulsan y con otras que los frenan. Así, reparó, “es necesario conocer qué podemos aportar y en dónde podemos frenar el proyecto”.

El paso siguiente fue la presentación de la herramienta Nowhere Map, libre y gratuita, que puede medir la capacidad de las personas de generar innovación.

El instrumento, creado por la consultora, toma las bases de la sabiduría indígena (el hombre integrado a la naturaleza), de la cultura Zen (reflexión, alejarse del problema para observarlo en forma panorámica) y de la Gestalt.

El mapa toma la forma de una esfera en cuyo centro se ubica la chispa creativa, hacia el Este el fuego creativo, hacia el Oeste la socialización de la idea, hacia el Sur la exploración y hacia el Norte la ejecución.

En cada punto cardinal entran en juego ambas energías, las positivas o “aliadas” y las negativas o “frenos”, que circundan en un mismo espectro.
Hacia el este de la esfera se posiciona como aliada, la energía creativa, que se contrarresta con la negativa vinculada a la «mente superior»

“Tengo muchas ideas y mato mis propias ideas o las ideas de los otros”, ejemplificó.
En el Oeste de la esfera se ubican las ideas como parte de la energía positivas, y a su oponente, la victimización. “La persona tiene todos los elementos para crecer y aportar nuevas ideas pero se victimiza cuando se siente el motivador de los otros”, ejemplificó.

En el Sur de la esfera se ubica el explorador y el dramático, el primero se lanza, mientras el segundo dramatiza y puede llegar hasta inhibir lo valioso de la exploración.

En el Norte, se ubica el guerrero de la ejecución, quien como contraparte tiene a su workaholic o trabajólico, quien por trabajar en exceso o pedir lo mismo de los demás, puede distorsionar la ejecución.

Este juego de energías puede aplicarse también a las organizaciones, momento que requiere de trabajo y de la creación de una cultura organizacional. “Hay que armar un mapa general con líderes que tienen que jugar como coreógrafos, en un todo armónico”, apuntó.

“Tiene que haber un equipo que gestione el cambio, todos deben estar involucrados, el líder no debe imponerse en los procesos, debe saber coordinar y dejar que el resto emerja”, amplió.

Ingredientes
Por último, el disertante detalló los ingredientes que no deben faltar en un proceso creativo: generosidad, apertura, curiosidad, coraje, aprendizaje y acción y ejecución.

La jornada cerró con más de 400 asistentes y una innumerable cantidad de disertaciones y casos de éxitos. La introducción fue dada por Marcelo Olmedo, presidente de Uvitec; Fernando Goldbaum, presidente Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica y Martín Llaryora, actual ministro de Industria, Comercio, Minería y Desarrollo Científico Tecnológico.

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