San Leonardo construirá el primer Museo de la Publicidad Corpórea del país

Será un espacio cultural y recreativo que contará con las piezas que integran la colección privada de sus dueños en un edificio de 500 metros cuadrados

Por Carolina Brenner – cbrenner@comercioyjusticia.info

San Leonardo, hotel, restaurante y salón de eventos enclavado en el corazón de la localidad cordobesa de Agua de Oro, que hace más de una década fue adquirido por Claudia González y su marido Eduardo Argüello, ambos coleccionistas y conservacionistas de objetos y mobiliario de época, contará con el primer Museo de Publicidad Corpórea del país.
“Este espacio albergará las publicidades que fueron gráficas y luego adquirieron volúmen para convertirse en objetos tridimensionales y atraer la atención del público consumidor que forman parte de la colección que viene cosechando Eduardo Argüello desde hace 30 años”, comentó a Comercio y Justicia González.
Actualmente parte de esta muestra, alrededor de 90 piezas, fueron exhibidas en el Museo Superior de Bellas Artes Evita del Palacio Ferreyra y serán parte del nuevo museo que comenzará a construirse el año próximo y prevé su apertura en 2023.

“El museo funcionará en el mismo predio del hotel y ocupará una superficie de alrededor de quinientos metros cuadrados con doble altura. Mucho de los materiales que se utilizarán en la obra provendrán de lo que nosotros venimos coleccionando, como aberturas, cerramientos, pisos de pinotea, etcétera”, comentó la dueña del lugar, quien adelantó que ya se reunieron con arquitectos especializados para definir el proyecto y cumplir con los requisitos y normativas que exigen los museos.
“La idea es sumar una propuesta recreativa y turística a la región, así como también ingresar al circuito de los museos y realizar actividades educativas. También coordinar con el Círculo de Coleccionistas de Latinoamérica para que vengan a exponer en este lugar”, agregó.

Hotel temático
Por otro lado, entre otros anuncios, el pintoresco edificio ubicado en una de las zonas más bellas de las Sierras Chicas, que hasta la fecha funcionaba como restaurante y salón de eventos, utilizando sus habitaciones sólo para bodas o fiestas especiales, abrirá el hotel al público general a partir de diciembre próximo.
“Contamos con siete habitaciones dobles cada una decorada y ambientada con un estilo particular -francés, inglés, art decó, imperial, Tudor, americano y Chippendale-. El hospedaje será exclusivo para adultos y se podrá ingresar los viernes o sábados con la ventaja de incluir un late check out a las 18. La estadía, que incluye un brunch con platos fríos y calientes y una canasta con un refrigerio para disfrutar de la piscina a la tarde, tiene un valor de $5.000 por día”, comentó González.
Además, los propietarios del lugar planean sumar cuatro habitaciones más el año que viene con nuevos estilos -renacimiento italiano, art nouveau, provenzal y Bauhaus.
Vale destacar que tanto los huéspedes como los visitantes pueden también almorzar y/o cenar en el restaurante San Leonardo que cuenta con una capacidad para 130 comensales y abre durante todo el año los días jueves, viernes, sábados y domingos y los lunes feriados. En el salón se lucen varios de los elementos coleccionados por el matrimonio, así como también una gastronomía de alta gama.

Monumento nacional
El hotel y restaurante San Leonardo ubicado en la esquina de las calles Lozano y Costanera de la localidad de Agua de Oro, fue construido por el arquitecto César Augusto Ferrari en 1930, el mismo profesional que trabajó para la iglesia de los Capuchinos, de Unquillo y Villa Allende. En 2006 fue restaurado a nuevo por el matrimonio Aguirre y en mayo del año pasado fue declarado Monumento Nacional por la Comisión de Monumentos, Lugares y Bienes Históricos, que depende del Ministerio de Cultura de la Nación.
San Leonardo perteneció en sus inicios a la familia Vergonjeanne y se utilizó como casa de retiro, luego durante dos décadas funcionó como hostería y posteriormente como casa de uso religioso. Cuando el matrimonio Argüello adquirió el inmueble en 2006, estaba abandonado y saqueado desde hacía tiempo, quienes decidieron restaurarlo con el asesoramiento de historiadores, sociólogos y especialistas en este tipo de edificaciones.

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