Para joyerías cordobesas, no todo lo que brilla es oro

El alto valor del metal produjo que la demanda por parte de inversores trepara hasta siete veces en el último año. Las joyerías locales no corrieron con la misma suerte: sus ventas bajaron hasta 30%.

A lo largo del primer semestre el precio de la onza de oro trepó hasta US$1.550, ganando 11%. Pero en los dos últimos meses su cotización creció hasta ubicarse en 1.830 dólares, lo que implica una suba de 18%. Con todo, el precio del metal acumula en el año una ganancia en dólares de 31%.

En el marco de las turbulencias que azotan las principales economías del planeta, sin duda los valores de este metal empujan a los inversores a resguardarse en él. Así, una prueba de que la «fiebre del oro» invade a los inversores argentinos es que en el último año su demanda trepó entre seis y siete veces, según especialistas bancarios.

Pero “no todo lo que brilla es oro”, señalan las joyerías de Córdoba, cuyas ventas vienen en picada desde hace un año, por lo que analizan lanzar planes largos con tarjetas de créditos para recuperar los márgenes.

“Por los altos precios del metal, la venta del oro ha bajado hasta 40% y aunque el comprador lo sustituye por joyas confeccionadas con otros materiales, la facturación general de las bocas de venta ha disminuido en 30% aproximadamente”, indicó a Comercio y Justicia Cristian Marino, tesorero de la Cámara de Joyerías, Relojerías y Afines de Córdoba y propietario de Marino Joyas. El incremento del metal tracciona también la suba de otros materiales como la plata, cuyo valor durante el primer semestre subió 50%. Con esto, sumado al aumento de los costos, la rentabilidad también se ve perjudicada.

Eduardo Marassa, secretario de la Cámara y dueño de Marassa Joyas, coincide con Marino. Asegura que el volumen de ventas ha disminuido 10% en relación con el mismo período del año anterior.

Aunque las ganancias no son las mismas que en 2010, Marino precisó que -pese a las cotizaciones altas- el consumidor no ha dejado de comprar joyas sino que, más bien, las ha sustituido. “Un buen reemplazante del oro es la plata de oro (pieza de plata con pequeñas incrustaciones de oro), la plata y el acero quirúrgico”, detallaron ambos especialistas. Los productos de mayor rotación son las pulseras, los anillos, las medallas y las cruces. El precio de una pulsera de plata puede variar de $100 hasta $2.000. La mano de obra del orfebre concentra 60% del valor de la pieza.

Otro sustituto muy codiciado es el acero quirúrgico, cuyos precios llegan a la mitad de los valuados para las joyas en plata.

Por la recuperación
Para paliar la situación actual en las 150 joyerías y relojerías de la provincia de Córdoba, la cámara gestiona con bancos locales la flexibilización de los planes de pago con tarjetas de créditos. “Si bien aún los contratos están en etapa embrionaria, el objetivo es lograr plazos de 12 cuotas y, en algunos casos, sin interés”, apuntó Marino.

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