¿Para cuándo esperan la reactivación los hoteles de Córdoba?

Por Carolina Brenner
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Tres de cada diez de los establecimientos que hay en la provincia cerraron sus puertas como consecuencia de la pandemia, desde que comenzó el aislamiento obligatorio en esta plaza. Estiman que ésta podrá recuperarse sólo en 2022

No hay dudas de que el turismo -en general- y la hotelería -en particular- son los sectores más afectados económicamente por la pandemia de coronavirus. Los establecimientos hoteleros del país se encuentran con actividad nula o casi nula –algunos reciben huéspedes esenciales o por motivos sanitarios- desde hace casi siete meses. El pronóstico de mejora de esta industria aún es incierto y ya ha tenido graves consecuencias. 

En Córdoba, la difícil situación que está atravesando este rubro se complica al igual que en el resto de las plazas de Argentina y de la mayoría de los países del mundo.

“El panorama actual de la hotelería en la Provincia de Córdoba es desolador y con pocas perspectivas de reactivación. La apertura sólo para tareas esenciales y sanitarias no llega a cubrir los costos fijos y ello, sumado a los más de 150 días de inactividad, vuelve completamente desesperante la situación”, explicó a Comercio y Justicia Fernando Desbots, presidente de la Asociación Empresaria Hotelera Gastronómica Córdoba (Fehgra Córdoba) y vicepresidente de la entidad nacional.

A principio de año, en la provincia de Córdoba se registraron 2.770 establecimientos hoteleros, de los cuales 180 pertenecen a la capital cordobesa

 

 

De estos números, hoy hay 30% menos y si esto continúa sin la apertura del transporte terrestre, aéreo y la apertura de rutas, la baja será aún mayor”, remarcó Desbots.

Por su parte, Federico Ricotini, presidente de la Asociación de Hoteles de Turismo (AHT) filial Córdoba expresó: “Actualmente la mayoría de los hoteles se encuentra sin operar, y si bien hoy está permitido recibir huéspedes que tienen que cumplir con una cuarentena o que pertenezcan a servicios esenciales, hay tan poca circulación, que no quieren abrir porque no tienen demanda y sale más caro habilitarlos que mantenerlos cerrados”.

RICOTINI: “Se habla de que para recuperar los niveles de venta de 2019, que fue un buen año, tenemos que pensar en 2022, porque recién el año próximo -si esto se normaliza- sólo vamos a trabajar para recuperar lo que perdimos en 2020”

“La situación es compleja y difícil y no se avizora ningún futuro. Lo único que se ve a lo lejos es la temporada de verano que por lo pronto pareciera que se va a reactivar. Hay hoteles en la ciudad y la provincia que ya han cerrado y otros que están esperando para tomar decisiones”, agregó Ricotini.

Entre los establecimientos que cerraron definitivamente sus puertas en esta ciudad figuran el Interplaza, Fader, Laplace, Orfeo, Doral y Ducal, y en el interior provincial se suman al listado otros históricos como el Ópera, en Río Cuarto; el Libertador, en San Francisco; el Argentino, Vélez Sársfield y Mayoral, en Río Tercero; California, en Río Ceballos; y Orfeo Suites, en Salsipuedes, entre otros.

“A mediano plazo el panorama es oscuro y complejo. Hasta diciembre y enero seguiremos sin facturar y sin huéspedes. En ese momento, ya van a hacer nueve meses de inactividad y creo que ninguna empresa puede sostener eso. Además, no todas las empresas están cobrando los ATP e incluso muchos decidieron que los empleados solo se lleven eso, es decir, sólo 50% de su sueldo. No hay al momento ninguna herramienta salvadora ni a mediano plazo y a largo plazo peor aún”, se sinceró el directivo.

DESBOTS. “La ciudad de Córdoba es corporativa y en su gran mayoría depende de los vuelos. Al no haber cabotaje en el país todavía, el impacto es devastador”

En cuanto a la recuperación de la actividad, el empresario que también gerencia el Hotel Windsor destacó: “Se habla de que para recuperar los niveles de venta de 2019, que fue un buen año, tenemos que pensar en 2022, porque recién el año próximo -si esto se normaliza- sólo vamos a trabajar para recuperar lo que perdimos en 2020”.

 

Supervivencia

En este contexto adverso, muchos hoteles se las ingenian para subsistir, ya sea sosteniendo a sus empleados y costos fijos con subsidios y/o sumando algunas acciones de venta anticipada, entre otros “manotazos de ahogado”.

“Para sobrellevar esta situación, las estrategias se basan en “una cuestión de estructuras administrativas y organizacionales, ya veníamos de una fuerte caída en la rentabilidad aproximadamente desde 2012/13, y sin lugar a dudas los ATP ayudan en alguna medida a sobrevivir y lo demás es llevar deuda para adelante, de otra manera es inviable”, comentó Desbots.

Asimismo, las expectativas no son muy alicientes. “No vemos futuro a largo plazo; a mediano, ni hablar; aun abriendo los hoteles, va a ser insostenible la facturación para hacer frente no sólo a los gastos corrientes sino a las deudas que se están generando”, reflejó el directivo.

Consultados sobre el verano y la posibilidad de que esto se reactive para principios del año próximo, Desbots reflejó: “Con las fronteras interprovinciales cerradas, sin conectividad terrestre y aérea, resulta imposible tener previsibilidad sobre el verano; esto genera la inexistencia de consultas hasta el día de la fecha”. 

“Para hablar de turismo en el futuro debemos tener todos los municipios turísticos alineados con un mismo mensaje y un mismo procedimiento de control, para no ahuyentar a los pocos visitantes que decidan venir a Córdoba”, señaló Desbots y destacó: “La hotelería no estoquea como otras actividades que guardan su producto para comercializarlo cuando sea necesario; para nosotros camas y noches que no se venden, se pierden”.

En este marco, Ricotini expresó: “Aunque aún no tenemos reservas ni consultas para el verano, la expectativa para esos meses es alta porque si la gente no va a poder salir del país, supuestamente va a circular dentro del territorio nacional, pero hay que ver cómo y bajo qué condiciones”.

 

Aportes gubernamentales

A lo largo de estos meses, el sector recibió aportes de los diferentes gobiernos. El Gobierno nacional les otorgó los ATP; el de la Provincia de Córdoba autorizó la exención de Ingresos Brutos, la reformulación de las tarifas T3 y los planes de cuotas de EPEC, mientras que la Municipalidad de Córdoba acordó la exención de tasas para el sector, entre otros anuncios.

Pese a ello, según los referentes del sector, estas medidas resultan insuficientes para la subsistencia de la actividad. “Cuándo no se factura, no se puede pagar. Ya no existe el capital de trabajo y esto pone en riesgo la continuidad de los establecimientos. Debería haber una exención completa por parte del estado de las obligaciones impositivas en todas sus formas”, solicitó Desbots.

Asimismo, Ricotini coincidió en que “a nivel nacional se tomaron demasiado tiempo. Recién hace poco sacaron la ley de asistencia al turismo. La ayuda la necesitábamos antes. Igualmente me parece bien, pero podría haber sido más importante, sabiendo que es un sector que aún no arrancó y que, cuando lo haga, va a ser muy tibio el movimiento de gente y eso preocupa. En la provincia también se demoraron pero tomaron medidas junto a EPEC, con impuestos, Ingresos Brutos, y se armó un paquete bastante más beneficioso que en otras provincias, al igual que sucedió con el municipio”.

Respecto a la falta de vuelos de cabotaje y la salida de varias compañías aéreas del país, los empresarios de la industria coinciden en que es una cuestión no menor en este contexto. 

“Es determinante, la ciudad de Córdoba es corporativa y en su gran mayoría depende de los vuelos. Al no haber cabotaje en el país todavía, el impacto es devastador”, graficó Desbots.

“La falta de vuelos impacta total y directamente. Por más que abran los hoteles, la gente no va a venir si no tiene forma de hacerlo. La conectividad es primordial. La pandemia y el gobierno nacional que no colaboró para que las compañías que decidieron irse, se queden, nos provoca un retraso de entre quince y veinte años. Si no hay vuelos, no hay turistas”, agregó Ricotini.

 

Protocolos

En cuanto a la preparación de los establecimientos respecto a las medidas de bioseguridad, Ricotini comentó: “Los protocolos están armados desde la AHT, a través de la cual nos asociamos con Swiss Medical para darle un tinte serio, y están circulando en todo el país, incluso el Ministerio de Turismo de la Nación los usó para armar el de ellos. Todas las instituciones lo están implementando y preparándose para cuando todo regrese”.

“En el caso del Windsor, hace meses que tenemos implementado el protocolo. Desde hace 60 días tenemos habilitados nuestros servicios de gastronomía y el hotel está en funcionamiento desde hace dos semanas, pero sólo estamos recibiendo huéspedes y servicios esenciales. Todo esto implica perdida, porque tener todo el hotel en funcionamiento por dos o tres habitaciones no es negocio, pero es una apuesta y una manera de decir que estamos vivos. Incluso, el protocolo es un gasto extra para el hotel, pero se cumple a rajatabla para garantizar al huésped una estadía segura”, aclaró el empresario.

“Lo que necesitamos es que se fije una fecha de apertura gradual y de turismo a nivel provincial primero y luego que se trabaje a nivel nacional. No encontramos casos en el mundo en los cuales el turismo se haya detenido tanto como en nuestro país”, concluyó Ricotini.


 

Un formato innovador para sobrellevar los nuevos tiempos

 

EPÍGRAFE: NEPER. El hotel concesionó el área de alimentos y bebidas y reconvirtió su estructura operativa

Aunque nada alcanza para mejorar la actividad hotelera en este contexto tan complicado, algunos establecimientos de la ciudad se las ingenian para sostenerse en el negocio. 

Uno de ellos es el hotel Neper, que -al igual que el resto de los establecimientos- está cerrado desde el 19 de marzo pasado.

“En un principio, especulamos con una apertura a corto plazo, pero luego nos dimos cuenta que venía para largo, por lo que tomamos la decisión de reestructurar todo con el fin de que los costos fijos impacten de la menor manera”, comentó Juan Anain, consultor externo de Neper Select Hotel.

“Antes de la pandemia ya veníamos trabajando en un nuevo formato. La hotelería como está concebida actualmente es muy difícil de mantenerse en el tiempo por su gran estructura y costos elevados lo que implica pérdida de competitividad frente a otras propuestas de competencia desleal como Airbnb, quienes no tienen la misma carga impositiva que nosotros. Por ese motivo, apuntamos a adaptarnos a las nuevas tendencias de consumo del clientes sin bajar la calidad de servicio, pero reformulando nuestra carga estructural y operativa buscando la máxima eficiencia”, comentó el referente.

La pandemia aceleró esa decisión y la empresa tomó dos medidas: concesionó toda el área de alimentos y bebidas y se enfocó sólo en la operación del hotel. Por otro lado, invirtió en tecnología para transformar la mayor cantidad de procesos del cliente en digitales como el web check in y el web check out sin pasar por la recepción y/o la configuración del frigobar desde la habitación, entre otros ejemplos. 

“Aún no tenemos claro cuándo será la apertura, y menos la corporativa. Lo que sí sabemos es que, si no abre el aeropuerto, no hay mercado. El turismo interno se dará más en las sierras pero el de la capital es corporativo, y obviamente no va a ver la misma demanda que antes de la pandemia”, reflejó Anain. 

“En la nueva normalidad, creo que los hoteles chicos van a poder recuperarse más rápido que los grandes. Nosotros deberíamos tener entre 40% y 50% de ocupación para ser rentables, porque nuestro complejo tiene 37 habitaciones, por eso da el punto de equilibrio, pero para los más grandes es más complicado”, graficó el gerente.

ANAIN. “En la nueva normalidad, creo que los hoteles chicos van a poder recuperarse más rápido que los grandes”

Respecto a su visión a futuro, Anain opinó que “se va a achicar la torta y va a haber que tratar de bajar los costos fijos sin cambiar el diferencial que tiene la hotelería respecto a otro tipo de propuesta, y que incluye servicios como el gimnasio, el room service, la gastronomía, el internet de alta velocidad, etcétera. Igualmente, siempre vamos a ser más caros que un alquiler atemporal”, agregó.

Hasta antes de la pandemia, el hotel mantenía una ocupación superior a 60% y contaba con buenos niveles de reserva, incluso tenía buenas expectativas para este año. Lamentablemente, hoy arrastra una pérdida operativa y una deuda que se acrecienta día a día. 

“Las cámaras del sector tienen que trabajar más activamente para implementar medidas de fondo y aprovechar todo lo que generó la pandemia en cuanto a la apertura de diálogo entre los actores involucrados en esta industria para que quede en agenda para el día después”, consideró el directivo.


 

PANORAMA

Siete de cada 10 establecimientos hoteleros y gastronómicos del país prevén el quiebre 

La hotelería, la gastronomía y el turismo representan el cuarto sector en intensidad del factor trabajo en Argentina y el tercer complejo exportador en importancia de bienes y servicios.

La industria turística representa 5% del PBI de la Argentina y, en condiciones de actividad previas a la cuarentena, generaba 7,2% de las divisas del país calculadas en US$5200 millones y unos 460.000 puestos formales que ascienden a 1,3 millón si se incluyen dueños, informales y trabajo familiar.

Según el último informe de la Federación Empresaria Hotelera Gastronómica de la República Argentina (FEHGRA), en 2020, el sector hotelero gastronómico del país terminará siendo el más afectado, con una caída en todo el año promedio de 45%, que implica una pérdida de más de 13.000 millones de dólares, lo que da cuenta de una crisis sin precedentes y terminal para muchos establecimientos. Asimismo, alrededor de 70% de los establecimientos prevé el quiebre de su empresa en un lapso promedio ponderado de poco más de tres meses.

El sector registró en agosto una caída de la actividad económica en hotelería de 92,6% en el país y Córdoba se encuentra entre las regiones más afectadas con una caída de 94% registrada el mes pasado.

En cuanto a los salarios, 35% de los establecimientos pudo realizar el pago del mes de julio en su totalidad, mientras que 82% solicitó el Programa ATP (Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción).

“En este sentido las claves de la recuperación se deben pensar en una doble agenda: coyuntural o de corto plazo, procurando que los establecimientos continúen operativos en un contexto de alta incertidumbre sanitaria y lo que implica: plan de salvataje y recuperación, alternativas de financiamiento, paraguas impositivo, readecuación laboral y proteger la cadena de valor. Y estructural o de largo plazo, cuyo objetivo sea implementar políticas públicas para la explotación y desarrollo del sector, potenciando su rol federal de generador de empleo y divisas. Los ejes de trabajo deberían ser: un plan estratégico de desarrollo con articulación público-privado, estabilidad macroeconómica y cambiaria, reforma impositiva para el sector, una nueva legislación laboral y políticas de financiamiento de largo plazo”, reflejó Fehgra.

Por su parte, según la Asociación de Hoteles de Turismo de Argentina, 46% de sus socios está pensando en cerrar definitivamente, y 92% de los hoteles se encuentra “sin actividad significativa” (es decir que alojaron por cuarentena o servicio esencial) desde el inicio de la cuarentena, situación que llevó a que 50% de los establecimientos relevados ya no posea capital de trabajo (35%) o solo posea autonomía para un mes más (15%).

Esto evidencia un crecimiento del endeudamiento de los hoteles. En mayo, 37% de los encuestados confirmaba haber recurrido a líneas de crédito y en agosto, el porcentaje subió a 59%.

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