Gran conquista de reyes, peones, blancas y negras

Bar Las tipas. En La Cañada, a metros de calle Deán Funes, se encuentra un reducto elegido por jugadores avanzados, intermedios y novatos para darles vida a alfiles, caballos y torres sobre un tablero.

El milenario juego viene cosechando nuevos adeptos entre profesionales, escuelas, niños y adultos mayores. Los fabricantes de piezas y accesorios, de parabienes.

Por Laura Pantoja – @laupanto

“Tenue rey, sesgo alfil, encarnizada
reina, torre directa y peón ladino
sobre lo negro y blanco del camino
buscan y libran su batalla armada”

Lo dijo el maestro Jorge Luis Borges en su exquisito poema Ajedrez. Aquellas mismas piezas que libran en forma permanente una batalla son las que ahora, en pleno juego, parecen haber ganado al unísono. Ni las blancas ni las negras, todas en su conjunto han conquistado no sólo a jugadores apasionados y fanáticos; también a niños, adolescentes y ancianos, en escuelas, plazas y clubes barriales.

Este creciente interés mueve la demanda, concretamente de juegos profesionales, accesorios y libros, así como activa la creatividad de las empresas y fábricas que se aggiornan desarrollando nuevas propuestas para este desafiante Chaturanga -o juego del ejército, como se lo conoció en la India, su país de origen según algunas versiones; árabe o chino, según otras-.

“Con la puesta en marcha de distintos planes de difusión no sólo en el ámbito local sino también en el nacional, el milenario juego impulsa nuevas demandas”, confió a este diario el Maestro Internacional cordobés Guillermo Soppe. La competencia ha sido promovida por el Estado, por entidades barriales, clubes y centros vecinales, como una actividad beneficiosa que derrama innumerables bondades tanto en el ámbito social como en de la salud y en el educativo.

“Gracias a programas como ‘De Ajedrez’ escolar y “Ágilmente Pami”, en la actualidad el ajedrez está presente en 200 escuelas y 50 centros de jubilados de toda la provincia de Córdoba”, apuntó el ajedrecista. Estas acciones traccionan un aumento en la demanda de material técnico especializado: juegos, relojes de ajedrez y bibliografía, según ratificó Soppe.

Jaque mate
Y para dar respuesta a esto, los especialistas -tales como la empresa Ventajedrez, que provee a escuelas, municipios, clubes, federaciones, bibliotecas y jugadores una gran variedad de productos- se ponen a tono.

Fundada y dirigida en 2003 por el árbitro internacional de ajedrez Leandro Ariel Plotinsky, la firma distribuye en todo el país productos de fabricación y creación propia, tales como juegos magnéticos, murales para clases, tableros, dvd, merchandising y libros, entre otros.

“Durante estos últimos años el volumen de venta ha aumentado más de 30%”, confirmó Plotinsky. “Es que año a año hay cada vez más provincias que se suman a las políticas públicas de educación en ajedrez”, añadió e indicó que también se crearon más de cuatro clubes en el país.

Del mismo modo, se movió el merchandising ajedrecístico (lápices, remeras, pines, bolsos, biromes, pad de mouse), que incrementó también 30% su caudal de productos y elementos el año pasado, a causa también de la cantidad de torneos y competencias que promueven las escuelas y los clubes.

Esos monarcas
También escalan los productos que son destinados exclusivamente para el jugador profesional, un área en el que esa empresa se especializa gustosamente. “Hacemos publicaciones profesionales para el ajedrecista; lo que no existe, lo fabricamos”, agregó Plotinsky.

En estos casos, como la perdurabilidad del material es alta, puede ser un “impedimento para que este noble juego se consolide como un espacio viable para un desarrollo económico”, según Soppe; no obstante, como fieles amantes de estos espacios de entretenimiento, algunos seguidores apuestan y renuevan sus tableros.

“Entre los fanáticos y los nuevos aspirantes vendemos más de 400 tableros profesionales al año”, confirmó Plotinsky. Se refiere a los elaborados en madera, de 50 cm por 50 cm, con piezas de plomo, cuyos precios superan $1.000. Ingresan también los relojes -analógicos y digitales- que van de $600 a $1.700.

Sin embargo, lo que mantiene viva a esta empresa desde hace más de diez años no es sólo la venta de tableros sino la innumerable cantidad de accesorios y soportes para la capacitación que nutren a este juego. “Se editan libros internacionales y nacionales, muchos escritos por maestros y capacitadores; los compran los fanáticos y los principiantes”, aportó.

Títulos como Estrategia en la apertura ($170), Repertorio para blancas ($150) y hasta libros usados como Mitología del ajedrez, que oscilan entre $20 y $80, conjugan el abanico para curiosos y seguidores.

Un buen regalo
“Por cierto las grandes empresas jugueteras no son ajenas a este fenómeno y han aumentado la producción de juegos”, indicó Soppe, aunque -aclaró- carecen de una “asistencia técnica” que sí brinda- por el contrario- una pequeña empresa especializada en el tema.

“Este espacio bien puede y debe ser ocupado por cooperativas o pymes, que además puedan cumplir con la distribución requerida para poner en funcionamiento los programas de incentivo en los ámbitos nacional y provincial”, graficó Soppe.

Una de las principales distribuidoras de juguetes de Córdoba, Mar Plast, que fabrica la marca San Remo, asegura que las versiones plásticas de estos juegos se venden “muy bien”, al igual que las otras opciones de mesa. “Son regalos tradicionales, que si bien pierden al lado de los juegos electrónicos, son buenas opciones para familias que quieren regalar valor agregado: una invitación al desafío de pensar”, indicó su dueño, Alberto Stekelberg. Además, agregó, son económicos, entre $40 y $80.

Artículos destacados