Buscan alternativas para la obra del Concejo

El municipio estudia variantes para abaratar costos y poder reiniciarla. Serían necesarios unos $35 millones. Espera poder financiarse a partir de la deuda pública que emitirá la comuna.

La administración municipal planea avanzar con el proyecto que se encuentra paralizado desde hace más de tres años, que pretende dotar a la ciudad de una sede para su Concejo Deliberante.
Un cálculo de redeterminación de costos realizada por el área de Desarrollo Urbano llegó a la conclusión de que la sede del Legislativo podrá ser completada con la inversión de 35 millones de pesos. No obstante, no se tratará del proyecto original, que salió de un concurso nacional lanzado durante la gestión de Luis Juez, sino que sería una versión más desprovista de algunos rasgos de carácter “suntuoso” -como mármol negro u ornamentación (ver aparte)-. La idea es concluirlo con una terminación más modesta.

Análisis de costos
La intención de avanzar en ese frente se halla por el momento en la etapa de análisis de costos, debido a que aún con todos los abaratamientos, se trata de una obra difícil de afrontar con las actuales finanzas.
En la actualidad, lo construido representa un avance de obra de 19% y su costo total final se calcula en 65 millones de pesos, según detalles brindados por el ingeniero Mariano de Juan,, secretario de Desarrollo Urbano. Esto implica que, de acuerdo con el proyecto original, serían necesarios otros 48 millones para culminarla. “Estamos tratando de bajarle costos a esa cifra para dejarlo aproximadamente entre 30 y 35 millones, que sería una forma de destrabar esta cuestión y que en dos años podamos terminarla”, detalló De Juan ante la consulta de Comercio y Justicia.

Por el momento, el planteo está siendo evaluado por la gestión, analizando alternativas para afrontar esos costos. “Podríamos decir que es una locura para las finanzas municipales -admitió el funcionario- pero también es un problema tener toda la infraestructura en esas condiciones”, dijo en relación con la degradación que genera en el entorno esa obra inconclusa y en estado de abandono.
Tal escenario contrasta con la recuperación que viene haciendo la provincia del cauce del río Suquía y los trabajos del propio municipio sobre las veredas. “Entre los puentes Sarmiento y Centenario estamos ensanchando veredas y construyendo una rambla para mejorar toda la zona. Si pudiéramos terminar el Concejo Deliberante se va a configurar todo un desarrollo en torno a ese sector que revalorizará toda la zona”, se entusiasmaba el funcionario, a quien parece dolerle “ese muerto que tenemos ahí”, según dijo.

El contexto actual de los números del municipio indica que los gastos corrientes se llevan 89 por ciento de los ingresos, según lo admitió este martes el secretario de Economía, Diego Dequino. Eso implica que queda muy poco presupuesto disponible para obras de esa magnitud.
Por tal razón, la única alternativa que maneja la gestión de Ramón Mestre es la del endeudamiento, y precisamente por eso se está avanzando en un proceso de emisión de deuda pública por $450 millones.
“Es la única forma en que se podrían afrontar estas obras”, ratificó De Juan, en cuyo escritorio también aguarda financiación internacional un proyecto para la construcción de un nudo vial en el cruce de las avenidas Colón y Sagrada Familia.

Demandas cruzadas
En caso de contar con el financiamiento y la decisión política para reiniciar las obras, será necesario llamar a licitación para volver a adjudicarlas, ya que desde agosto de 2012 no hay vinculación con la empresa constructora que había sido adjudicataria.
Esto, como consecuencia de la rescisión del contrato con la firma Roberto Oresti SRL, empresa adjudicataria durante la gestión de Daniel Giacomino, que no alcanzó a desarrollar obras debido a las fallas técnicas que tenían las estructuras erigidas por la primera firma, Sadic SA.

Tales defectos habían sido constatados por una auditoría encomendada a la Facultad de Ingeniería de la UNC, la cual recomendó que no se continuara con la construcción hasta tanto fueran solucionados los “graves” inconvenientes en los pilares y fisuras en los muros (el costo para resolverlos puede oscilar en $2 millones, según De Juan).
La vinculación entre Roberto Oresti y el municipio terminó de la peor manera, pese a que la firma nunca llegó a construir nada, y actualmente sostienen demandas cruzadas ante la Justicia.

El proyecto original y su adaptación

– La obra comenzó a ejecutarse sobre parte de los terrenos municipales del ex Mercado de Abasto, en Costanera y bajada Alvear. Ocupa una fracción de 7.100 metros cuadrados, sobre los que se construirán un edificio de 5.745 metros cuadrados cubiertos, cocheras subterráneas y una gran plaza cívica.

– El diseño y todo el trabajo de proyecto fue realizado por el equipo del arquitecto cordobés Mariano Faraci, ganador del concurso de ideas.

– La alternativa que maneja el gobierno de Mestre es quitarle los elementos de lujo, como el mármol negro a utilizar en las escaleras, que se harían de hormigón.

– También se prevé obviar la instalación de un equipo de aire acondicionado central, cuyo costo supera seis millones de pesos. Sólo se instalaría aire en el recinto de sesiones.

– Además, se dejaría de lado la fuente que está prevista construir sobre la terraza del recinto, en medio de la plaza cívica.

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