Desconfianza y posible baja en la inversión son ahora las principales dificultades

“Los efectos de la quiebra del consumo en los últimos 45 días no se ven todavía en la proyección. Pero por ejemplo, maquinaria agrícola va a estar más castigada en el segundo semestre, cuando se agoten los pedidos del año pasado. En la medida que se encauce el conflicto político con el campo, que la actividad empiece de nuevo, más que todo en el interior, el consumo debería empezar a traccionar nuevamente”.
Consultado por este diario sobre las expectativas actuales del país posconflicto del agro, Dante Sica, economista jefe de la consultora Abeceb.com, realizó un análisis optimista, aunque destacó los frentes en los que se deberá trabajar de ahora en más. “Hay dos problemas que deberán remontarse y que son: una baja de la confianza que existía antes del conflicto y, lo que va a costar un poco más, las expectativas de la demanda de la inversión.

El consumo está hoy muy retenido, pero no hay caída del empleo, salvo las suspensiones en algunos sectores. De a poco entonces deberán recobrarse los niveles de consumo porque a partir de este mes se empiezan a cobrar los aumentos salariales pactados y el aguinaldo. La economía argentina deberá crecer ahora en torno a un punto menos del PBI de lo que se pensaba. Si los datos del primer semestre se confirman, la economía argentina estará creciendo casi el siete por ciento contra el año pasado, cuando el PBI creció 8,7 por ciento. Con todos los problemas conocidos, la industria está creciendo al 7,2 por ciento. Si bien va a haber una caída de la siembra en el campo, esto va a afectar la cosecha del año que viene”.

El economista reiteró que para la maquinaria agrícola y todo el sector metalmecánico, “yo diría que tiene una luz amarilla para el segundo semestre, que puede cambiar si se reeencauzan las diferencias. Por ahora tenemos que la caída del consumo en estos dos últimos meses todavía no impacta en los niveles de la producción”. De Sica opinó también que “contribuyen a la desconfianza el hecho de que los datos que aporta el Indec en su actual forma de medir subvalúan el nivel de inflación. Hay un dato cierto: el consumo el año pasado crecía al 20, 25% y ahora debe estar en el 8 ó 10 por ciento. Lo que tenemos es un brutal cambio de expectativas”.

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