Crece el consumo en los salones de belleza para cuidado de manos y pies

El servicio es furor en distintas partes del mundo y en el país adquiere cada vez más clientela.
Estos sitios especializados ofrecen productos de primera calidad y personal especializado

En los últimos tiempos ha crecido en el país el consumo en los salones de belleza dedicados específicamente al cuidado de manos y pies.
“Desde que fundamos Umara, en abril de 2009, hemos visto en primera persona como fue creciendo la demanda no sólo para nosotros sino también para el rubro en general”, destacó a Comercio y Justicia, Sebastián Sottano, director general de Umara, la firma que brinda este servicio en distintos puntos del país.
“El consumo de la estética en general se ha incrementado exponencialmente en los últimos años, a la vez que se han generado clientes más informados que demandan calidad en sus servicios y productos cosméticos. Si bien Argentina ha estado atrasada en este nicho de mercado, hoy podemos decir que se está consolidando y llegando a cada vez más gente”, agregó Sottano.

“Nuestro objetivo es ofrecer un servicio sabiendo que en las principales ciudades del mundo era una tendencia ya instalada. Queremos transmitir el concepto sobre el cuidado de manos y pies, que se puede realizar en un lugar especializado, con una atención capacitada y con productos de primer nivel” agregó Sottano, quien junto con su esposa Laura Sanz y sus suegros Oscar Sanz y Mónica Casabene comenzaron este emprendimiento en la provincia de Mendoza.
La firma cuenta hoy con 37 sucursales en Argentina y Chile, entre locales propios y franquicias.
En esta provincia dispone de tres salones en la ciudad capital -en los barrios de Nueva Córdoba (Buenos Aires 744) y Cerro de las Rosas (Av. Rafael Núñez 4344)- y en Río Cuarto (Vélez Sársfield 212).

Aperturas
A lo largo de este año, la firma inauguró dos locales en Buenos Aires: en Recoleta y Palermo, otros dos en la ciudad de Tucumán y acaba de abrir un nuevo salón en Mendoza. Además abrió dos sucursales más en Santiago de Chile, y planea nuevas bocas en Ciudad de Buenos Aires, Salta y Río Negro
“Si bien la situación actual del país no ayuda, por suerte no hemos detenido nuestro crecimiento, que es realmente orgánico ya que siempre son habituales clientes de la marca quienes terminan invirtiendo en nuestra franquicia”, comentó el directivo.
Bajo todo concepto una franquicia de la marca está alrededor de los U$S 60.000, y el plazo de recupero, según afriman sus directivos, “es relativo ya que al ser una franquicia con gran incidencia de factor humano y locación el ROI varía según cada caso”.

La empresa nacional comenzó con una inversión de $200.000 y alcanzó en el último año una facturación anual de $20.000.000, sin contar la facturación que obtiene cada franquicia por separado desde su propio punto de venta.
“Hemos logrado expandir el negocio de manera exponencial, estando presentes en la actualidad en los principales barrios porteños de Buenos Aires y las ciudades más importantes del interior, tales como Córdoba, Mendoza, Rosario, Tucumán, Neuquén, San Luis y San Juan”, destacó el empresario.
Desde la clásica manicure hasta esmaltados permanentes, gelificados, o con acrílico, el servicio se destaca por sumar un sillón masajeador y un baño de parafina que mejora el aspecto de las manos. También, los locales cuentan con una variedad de productos de marca propia que incluye cien colores de esmaltes, labiales, makeup, cremas, entre otros.

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