Como en la pista, el negocio del skate con subas y bajas

La experiencia de dos empresas cultoras de esta disciplina muestra que el negocio es dinámico como la actividad: cada vez más patinadores se apasionan en un mercado atomizado, pero aún con lugares disponibles para los comerciantes y los amantes del ghetto.

Del hobby a la disciplina deportiva, nadie se queda afuera de la cultura del skateboarding , contenida por la música, el marketing, el diseño, la moda, el deporte y la calle.

“Lo nuestro es urbano, cemento, es rap”, cuenta uno de los dueños de “Área”, Santiago «Panda» Figueroa,  para mostrar un concepto creado hace ya más de diez años para “contener” a los pocos skaters que vivían con “pasión” este hobby de patinar y saltar en tabla por la calle.

De esta forma, “Área” comenzó siendo uno de los pioneros en Córdoba en reivindicar esta “cultura”, por medio de revistas especializadas, de patrocinios, y del diseño,  fabricación y venta de productos y sus derivados exclusivos; como tablas, ruedas, remeras, gorras, medias y zapatillas, entre otros. Asimismo, fue posicionándose como uno de los  pocos comercios “del palo” que traían marcas internacionalmente reconocidas en el mundo del skater.

Figueroa asegura que el boom del skateboard se generó cuando la importación de mercadería, en el año 2004,  se tornó una gran posibilidad de generar nuevos negocios. “Nacimos como un local de culto para cubrir una necesidad que como skaters teníamos, pero tras la importación empezamos a sentir los efectos de la competencia”, precisaron “Panda” y  su mano derecha, Emilio “Homero” Della Schiava .

Así nacieron los “shopp” propiamente dichos, que comenzaron a vender en forma masiva productos pertinentes a la actividad, junto a otros de la onda “cool” (ojotas, accesorios para surf, rollers, etcétera). Así surgieron Indonesia -con casi diez locales en Córdoba- Skate Summer, Góngora, Cristóbal,  sólo por nombrar algunos.

Cambio y estrategia
“A partir de ese momento, nos autoarrinconamos y dejamos de vender las marcas importadas de las que fuimos pioneros en colocar  y comenzamos a confiar con mayor fuerza en nuestra propia marca Area”, relató “Panda”. La fabricación volvió a tener su protagonismo por medio de talleres tercerizados,  la firma hoy propaga sus diseños y produce sus  zapatillas, medias, jeans y  remeras;  y por otra parte,  tablas, ruedas y rulemanes. “Era  necesario que nuestra marca conviviera con otras ‘del palo’ en locales multimarca”, apuntaron. Así, en la actualidad, “Área” abastece más de 20 tiendas de la ciudad y del interior.

Con esta formula, mantuvieron durante tres años cinco locales de venta al público, y en forma paralela,  la distribución mayorista. El año pasado la política comercial viró y decidió apostar de lleno a la fabricación. “Como la marca funcionaba bien en otras tiendas, preservamos  la imagen y nos concentramos en fabricar y vender al por mayor; así,  cerramos los demás  locales y sólo nos quedamos con el de galería Vía Nueva (en 9 de Julio 333, local 37) como base”, aseguraron.

Los números a favor
“El fomento a la industria nacional que impulsa este Gobierno desde luego nos favorece. Si una zapatilla como una Nike con cámara de aire no se puede fabricar en Argentina, se importa; pero luego se la vende a un precio desubicado, entonces esto nos abre el juego a los fabricantes”, explicó “Homero”. La producción propia se fabrica y  vende a  $340, contra $400 y hasta $700 que pueden llegar a costar las zapatillas importadas. “La fábrica empezó con una propuesta chica y a futuro el objetivo es hacer cien pares diarios, entre mil y 3.000 por mes”, apuntó “Panda”. De igual modo, el local base  vende cien tablas de skateboard por mes – a un precio promedio de $500-, y distribuye a cada una de sus veinte tiendas entre  50 y cien tablas.  De mantenerse las condiciones políticas económicas actuales, los socios de “Área” apuestan a triplicar su facturación, impulsada por el posicionamiento y expansión de sus productos.

Experiencia
Otro jugador en el mercado que mantiene vivo el espíritu de la disciplina, es Casino, una firma creada por “skaters devenidos en hombres de negocios”, según se define el dueño, Facundo Stricker, quien abrió hace cuatro años su primer local en galería Paseo de la Ciudad, 9 de Julio 259.

“El mercado está creciendo, hay cada vez más chicos que practican, más lugares para patinar y mejores niveles“, indicó. “Si bien hace quince años hay gente que patina, ahora estamos en la punta del iceberg, porque la actividad ganó masividad gracias a los que trabajamos detrás de cámara durante mucho tiempo para que  llegara este momento”, aseguró.

Afirmó que, como fiel reflejo de este comportamiento, las ventas crecen año a año, aunque levemente. Si bien el mercado está muy atomizado, hay lugar tanto para los comerciantes que venden para los “pibes que se suman a la moda” y para los skaters que “visualizaron la necesidad de sus colegas” y apostaron a vender, producir y apoyar a los patinadores de “espíritu”.

En consonancia,  Casino se concentró en continuar respondiendo a  las necesidades de los skaters, por medio de la venta al público, la difusión y el patrocinio de la actividad. Tras cerrar un punto de venta en la Recta Martinoli,  con una gran infraestructura que incluía una pista, abrió recientemente otra boca en Belgrano 157, Córdoba.

La legitimación
Pistas publicas y asociación de skaters

El boom  y la explosión comercial de este deporte o hobby  trajo consigo la necesidad de formalización. Así se creó recientemente la Asociación Cordobesa de Skateboards, que entre otras cosas hará relevamientos, procesará estadísticas y demás bases, necesarias para contener a sus miembros y constituir un piso firme, desde donde se pueda proyectar un crecimiento y solicitar apoyos gubernamentales. También asesora a entes públicos y privados en la construcción de pistas de skateboard. Específicamente, Stricker -junto al arquitecto Juan Manuel Camps- diseñaron las pistas que van a construir la Municipalidad de Arroyito y la de San Francisco.  “Creo que a partir de que los diversos gobiernos vayan generando este tipo de iniciativas, la actividad va a seguir explotando. Esta es una manera de legitimarla”, aclaró.

Indicó que los pocos emprendimientos de pistas privadas no resultaron porque nadie está dispuesto a pagar $15, por patinar una hora.  En el mismo sentido, recordó algunos countries o emprendimientos inmobiliarios cerrados que se animaron a incluir estas pistas entre sus amenities. “Es importante que estén bien asesorados”, remarcó el dueño de Casino.

Más información:  facciano@hotmail.com – areacbaarg@com.ar.

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