Comienza a caer el precio del alquiler de los campos

Entre 30 y 60 por ciento empezaron a caer los valores de arrendamientos de campos como consecuencia de la baja del precio de los granos ante la crisis financiera internacional y el temor a una recesión mundial.
Los precios de campos argentinos impulsados por la alta demanda mundial de los cereales deben afrontar una realidad actual que coloca la soja, el trigo y el maíz con una cotización 45 por ciento inferior a los del primer semestre del año. Este mercado es el que ha promovido el abaratamiento de los alquileres de campos, que se pactaban en quintales de granos.

La pérdida no es sólo para el propietario sino también para el arrendatario, que ve achicar el margen de un negocio al que se suman insumos con alzas de entre 30 por ciento para los fletes y 80 por ciento en el caso de la urea granulada. Los contratos de arrendamiento suelen pactarse en cuotas mensuales, siendo la aparcería el acuerdo menos riesgoso con los vaivenes de precios. Un proyecto en el Congreso, impulsado por la Federación Agraria Argentina (FAA), propicia para estos contratos una duración de cinco años.
A la FAA está afiliada la mayor parte de los productores lácteos del país. En este sentido, la principal queja de los tamberos que participaron en la pasada huelga del campo fue el encarecimiento de los costos productivos, principalmente por los alquileres, debido a que los precios de la soja restaron campos destinados a los productores agropecuarios. Los contratos de arrendamiento están cerrados desde hace meses y varían según el valor de la soja, conforme la FAA.

Sólo los alquileres

En cuanto a las ventas, especialistas consultados consideran que la tierra no se desvaloriza ya que mantiene su valor como activo, en especial en tiempos de crisis. Según los operadores inmobiliarios, los movimientos de los precios se manifiestan sólo en los arrendamientos.

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