Cierran estaciones de servicio por baja rentabilidad y competencia

Los continuos aumentos de los costos laborales y la falta de adecuación de los márgenes de rentabilidad a estas circunstancias atentan contra la supervivencia de las estaciones de servicio, sector en el que -a simple vista- sólo hay lugar para los grandes operadores de volúmenes.

Durante la crisis de la salida a la convertibilidad, entre 2002 y 2006, el sector fue acechado por una fuerte pérdida de rentabilidad, motivo por el cual cerraron 35% de las estaciones de servicios del país, es decir 2.500. En la actualidad la situación se replica, aunque a menor ritmo y potenciada por una suma de factores. Desde hace un año se observa, tanto en la ciudad de Córdoba y como en el interior, que en forma paulatina bajan las persianas muchas estaciones de servicio.

“La situación es complicada porque las expendedoras de combustible sufren distintos tipos de políticas que hacen a la contención de precios y o bien a la distribución de mercado en las compañías petroleras”, explica a Comercio y Justicia Raúl Castellano, presidente de la Federación de Expendedores de Combustibles y Afines del Centro de la República (Fecac).

“Los precios quedaron rezagados y la economía siguió creciendo, sin el correlato de la rentabilidad que se determina sobre un porcentaje del precio de venta, que en ese período no se movió”, añade Castellano.

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Aunque posteriormente hubo una pequeña recuperación de precios, el contexto actual para este mercado sigue siendo dificultoso porque los márgenes continúan bajos, y los ingresos, escasos frente a los costos. Como se recordará, el año pasado el costo laboral sufrió un incremento de 18% y este año, se negocia una suba de 26%.

“Vivimos una situación atípica, YPF trabaja a un porcentaje bajo de rentabilidad, entre siete y ocho por ciento, con grandes volúmenes de venta en función de que tiene 60% del mercado, vende hasta el doble que las otras marcas. Shell, Esso y Petrobras tienen mayores márgenes, con volúmenes de venta más chicos”, especifica el titular de Fecac.
A diferencia de otras actividades económicas en las que el empresario maneja sus ganancias y acompaña sus costos, las bocas de expendio están atadas a las compañías petroleras, que fijan los precios. “ YPF entrega el combustible en consignación, es decir, la estación no es dueña siquiera del combustible, sino lo vende a cuenta y orden de la petrolera, sin la posibilidad de manejar sus ingresos y costos”, amplía Castellano.

Otros factores

A esta situación crítica se suma una nueva competencia para las estaciones de servicio. Se trata de las mismas compañías petroleras que avanzan con ventas directas a sus clientes, compradores de grandes volúmenes como el agro, industria y el transporte. “Esto afecta principalmente a las estaciones rurales, típicamente gasoleras. Así, se pueden ver en los pueblos del interior o en las mismas rutas muchas bocas de venta cerradas ”, aclara Castellano.

Terapia intensiva
Además de la rentabilidad en picada por parte de las expendedoras de combustible líquido (nafta y gasoil), en Córdoba la coyuntura tiene otra cara, sujeta al precio del gas que en la ciudad es el más bajo del país. “Hoy el precio piso de un litro de GNC -$0,78- genera una transferencia de mercado muy grande: hay firmas que no pueden comercializar a estos valores porque no alcanzan a cubrir sus costos”, agrega Castellano. Esto pone en una situación de alto riesgo

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