“No se puede decir tolerancia cero a las drogas pero tampoco al consumo sin ninguna restricción”

El psicoanálisis debatirá en septiembre en Córdoba las implicancias políticas y terapéuticas que subyacen a la denominada “guerra contra las drogas”. Una discusión profunda que habilita a pensar los modos de producción, distribución y consumo del capitalismo contemporáneo en Latinoamérica.

Por Luz Saint-Phat – @LuzSaintPhat
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“Efectos tóxicos de la tolerancia cero” es el título que llevan las VII Jornadas de Toxicomanías y Alcoholismo del Centro de Investigación y Estudios Clínicos (CIEC), que se desarrollarán en el Hotel NH Panorama el sábado 27 de septiembre.

Con este título, el debate permite pensar lo relacionado con lo terapéutico en el tratamiento de las adicciones y también con las dimensiones políticas y económicas del fenómeno.

“El tema de las adicciones es mundial y de época. Es un fenómeno transetario y no se sabe qué hacer con eso y con los efectos negativos y devastadores que produce”, explicó a Comercio y Justicia Jorge Castillo, coordinador del Departamento de Toxicomanías y Alcoholismo del CIEC.

“Hay una posición que ha sostenido Estados Unidos de ‘guerra contra las drogas’, que es un programa de acción contra el consumo”, explicó Castillo. “Pero las sustancias, lejos de dejar de consumirse o de consumirse menos, son masivas y tienen una calidad inferior, con efectos sociales y políticos siniestros y ominosos”, agregó el psicoanalista.

“Y eso es algo que nos afecta de manera directa. Los cordobeses, con los saqueos del año pasado, hemos tenido una cachetada de realidad. A nadie le resultó indiferente el hecho de que estos hechos estuvieron ligados, cronológicamente, lógica y políticamente al ‘Narcoescándalo’. Y esta situación afecta también a toda Latinoamérica”, observó.

“El otro costado de la cosa es como esa ‘guerra contra las drogas’ se lleva adelante en cada sujeto. Cómo cada uno está en guerra con la satisfacción que encuentra en sus adicciones. Y éstas son las cosas que queremos debatir en las jornadas”, señaló el entrevistado.

Toxicomanía y capitalismo
A partir de esta lectura, la discusión sobre toxicomanías que se planteará en las jornadas de septiembre ligan el fenómeno al capitalismo contemporáneo.

“La toxicomanía tiene una referencia a las sustancias y otra a la manía, que es una figura psiquiátrica. Es una palabra que nombra el fenómeno de apego incontrolado a cierto tipo de sustancias tóxicas, donde lo tóxico no es la sustancia sino el apego”, explicó Castillo.

“Ahora, la expresión adicción se usa hoy para nombrar un fenómeno que subyace a toda toxicomanía. Es la repetición de una experiencia de satisfacción, nociva o no, agradable o desagradable, mortífera o vital”, agregó.

“Y esa experiencia está presente en todos los que hablamos. Es un efecto del lenguaje sobre el cuerpo, del cual el capitalismo hace su negocio, proveyendo un objeto de soporte tecnológico para esa necesidad de satisfacción imparable que habita en el ser humano”, dijo el entrevistado.

Política y cuerpo
Este planteo también abre un espacio para pensar nuevas políticas públicas y otras formas de abordar el fenómeno en el ámbito terapéutico.

“El tratamiento del que nosotros hablamos es el psicoanalítico, que por naturaleza no puede tener en el horizonte como orientación la terapéutica, sino que los efectos terapéuticos vienen por añadidura. Eso lo decía Freud y es algo que sigue vigente”, explicó Castillo.

“Todos los tratamientos que apuntan exclusivamente a las sustancias, que no escuchan a los sujetos y que tienen la abstinencia como ideal a priori, no solamente no dan resultados sino que producen efectos adversos en los sujetos, en su relación con las drogas y en los lazos sociales”, detalló.

“La ‘guerra contra los drogas’ en el nivel geopolítico ha producido el crimen organizado, infiltrándose en todas las democracias de América Latina. De la misma manera, los tratamientos que son supresivos, sustitutivos, que no consideran el caso por caso y lo que el sujeto tiene para decir sobre su relación con las drogas, generan empeoramientos, recaídas y disolución de lazos. En otros casos se da la identificación con la figura del adicto, lo cual no lleva a ningún lado bueno”, aseguró Castillo. Entonces, en el ámbito de las políticas públicas, para Castillo “no se puede decir ‘guerra contra las drogas’ o ‘tolerancia cero a las drogas’ ni tampoco se puede decir ‘consumo total sin ningún tipo de restricciones’, porque sabemos también que el sistema capitalista produce un empuje al consumo de lo que sea, mucho y más cada vez”.

“Hay que escuchar, hay que debatir y también hay que interiorizarse de las experiencias que se han hecho y que se desarrollan en otros lugares del mundo. Esto tiene que estar integrado en el debate de la geografía y la historia de cada país”, propuso el entrevistado.

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