“Las tecnologías son herramientas que no pueden superar los lazos reales”

El psicólogo clínico y educacional Arturo Clariá señala las oportunidades que brindan los nuevos entornos virtuales para fortalecer los vínculos familiares y escolares

Por Luz Saint-Phat – lsaintphat@comercioyjusticia.info

Actualmente, es común que los niños y los adolescentes estén familiarizados con las nuevas tecnologías. Los “nativos digitales” -como los denominan algunas corrientes teóricas de corte interdisciplinario- navegan de manera casi instintiva por juegos on line, redes sociales y sitios web. Muchos de ellos, de hecho, poseen sus propias cuentas en redes sociales como Instagram o Snapchat, resolviendo mediante estas plataformas distintos aspectos de la vida: desde lo social hasta lo académico.
En este escenario, el desafío se plantea para los adultos, quienes deben adaptarse a estas herramientas tecnológicas con el objetivo de lograr acercarse a los lenguajes y canales de comunicación de los menores que tienen a cargo, ya sean hijos o estudiantes.
En este sentido, el psicólogo clínico y educacional Arturo Clariá señaló las oportunidades que brindan los entornos virtuales, siempre que se utilicen para fortalecer los vínculos o lazos afectivos reales.
El especialista es máster en Valores Universales por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) y también es docente universitario. Además, desarrolla y coordina programas para escuelas y empresas sobre estas temáticas. En ocasión de su disertación para la Fundación OSDE titulada “Padres reales en tiempos virtuales”, Clariá dialogó con Comercio y Justicia.

-¿En qué medida las nuevas tecnologías modifican -o influyen en ellas- las maneras de vincularse en la familia y también entre pares de niños y adolescentes?
– Sin duda, las tecnologías actuales influyen en los vínculos justamente porque son nuevas y, por lo tanto, generan un poco de miedo, sobre todo en las generaciones que las vivencian como novedosas, que somos los adultos. En cambio, la generación de los niños y los adolescentes experimentan los entornos virtuales con naturalidad. Mientras a nosotros nos atemoriza un poco que estas herramientas ingresen en el mundo familiar, con lo bueno y lo malo que poseen. Decididamente, afectan con fuerza los vínculos porque los más jóvenes, por ejemplo, hoy utilizan distintos tipos de redes sociales y, en este escenario, también los adultos tenemos que aprender a usar estos entornos a favor de los objetivos primordiales. Necesitamos estar atentos a que estas redes sean realmente un recurso positivo, que implique cuidar a la familia y a los seres queridos de los peligros que se pueden derivar de su misma utilización, en tanto que como medios públicos dejan de proteger la intimidad. Principalmente, es fundamental que podamos transmitir a los niños y adolescentes que empiezan a relacionarse a través de las distintas plataformas que cualquier cosa que posteen allí (sea una foto o un comentario) puede ser vista por muchas personas.

– A partir de la incorporación de estas herramientas como medios de vinculación ¿se reconfigura el rol de los adultos?
– Las herramientas tecnológicas existieron siempre, seguirán existiendo y asistirán a las distintas maneras que tenemos de vincularnos entre las personas. Así sucedió en su momento con la invención del telégrafo o del teléfono. Lo que tenemos que dejar claro es que deben estar “al servicio de”. Por ejemplo, el vínculo de una madre o de un padre hacia su hijo debería ser siempre el mismo en todas las generaciones, sirviéndose de distintos recursos tecnológicos. Es sustancial tener en cuenta que la transmisión de afecto de padres a hijos es clave para la autoestima de quienes están creciendo y eso ha sido así a lo largo de la historia. Entonces, si ahora tenemos redes sociales o tecnología de avanzada, usémoslas para mantener ese primer objetivo de transmitir afecto. Así, no sólo abrazo a mi hijo en lo real sino que voy a aprovechar, por ejemplo, las redes sociales para enviar un mensaje que diga “te quiero mucho”. En este sentido, no hay una redefinición del rol sino que se trata de usar nuevas herramientas a favor de un vínculo de siempre.

– ¿Qué estrategias pueden desarrollar los adultos -tanto padres como docentes- para fortalecer este rol en la era digital?
– Es necesario precisar que los primeros referentes para quienes están creciendo somos los padres. Luego -lo que antiguamente se llamaba la segunda casa- se encuentra el colegio. Creo que ambos espacios deberían seguir la misma línea de comenzar a pensar qué hacemos con estas tecnologías para ponerlas a favor de los objetivos de estas instituciones. En la familia, la meta principal es que los niños y adolescentes crezcan saludables, con autoestima y con herramientas para salir al mundo a generar valor para la sociedad. En la escuela, el objetivo es que se formen en aprendizajes que conlleven un desarrollo académico, social y emocional, bajo la idea de promover un mundo con mejores valores humanos. Si podemos utilizar la tecnología para este fin, que sea bienvenida. Pero es importante dejar en claro que las tecnologías son herramientas que no pueden superar los lazos reales.

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