Voluntad anticipada y muerte digna

Por Luis Carranza Torres* y Sergio Castelli**

No es la primera vez que hablamos en esta columna respecto de los derechos de los pacientes terminales, quienes deben ser tratados con respeto a su dignidad humana.

Con motivo de la sanción de la ley provincial Nº 10058, sobre declaración de voluntad anticipada, y la subsiguiente conformación de una comisión de expertos para acompañar al Ejecutivo un proyecto de reglamentación, la cuestión cobra actualidad una vez más.

Es que el tema “se las trae”. Se halla en juego nada menos que la vida y la dignidad humanas. Y el hecho de que uno de los autores de esta columna integre la comisión de 12 entendidos en el tema (No, Sergio no; el otro) nos impone deberes adicionales a la hora de tratarlo.

En lo esencial, la denominada voluntad anticipada refiere a una decisión personal de un paciente de ser sometido o no a medios, tratamientos o procedimientos médicos que pretendan prolongar la vida cuando se encuentre en etapa terminal y, por razones médicas, sea imposible mantenerla de manera natural. Se busca con ella resguardar el derecho a la autonomía personal en situaciones en que la persona se halla inconsciente, a fin de prevenir el encarnizamiento terapéutico y resguardar la dignidad de la persona.

En otras palabras, se trata del derecho a finalizar la vida sin sufrimiento, propio o ajeno, cuando la ciencia médica nada puede hacer para la curación de una enfermedad mortal.

No es un tema fácil. Como todo lo tanatológico, nos sitúa frente a nuestra propia mortalidad. No incomoda tratarlo, muchas veces. A otros los asusta. Pero no por concurrir alguna de las situaciones anteriores deja de ser necesario.

La Comisión Consultiva Interdisciplinaria sobre Muerte Digna llevó a cabo su primera sesión el pasado día 22. Tiene ahora 60 días para expedirse respecto de una propuesta de reglamentación para la ley.

Nos pareció interesante, como tantas veces hacemos, dejar de hablar nosotros para transcribir algunas opiniones de terceros sobre el tema. En esta era de redes, como sucedió durante la discusión de la ley, cuando la noticia de la conformación de la comisión consultiva apareció en los medios, las opiniones sobre el particular arreciaron. Éstas son algunas de ellas.

Javier, de Rosario, expresó: “Estoy en favor del derecho a la vida, es decir, del derecho a decidir si se quiere proseguir con la ‘vida’ cuando las condiciones no son tales”. Fabiana, de Córdoba, dijo: “Se trata nada menos que de asegurar una buena muerte. Es una gran responsabilidad para los que integran la comisión, ya que creo que hay que evitar los abusos”. Víctor, también de Córdoba, aportó: “Está muy bueno y me alegro que se esté avanzando en este campo, pero me resultaría más lindo una ‘Ley de vida digna’, sobre todo por estas Pampas. Pero claro… lamentablemente es así, debe ser mucho más difícil una ‘Ley de vida digna’, como más amplia y compleja”.

Otro de los comentarios habla que siendo conocedora de todas las posturas filosóficas y teológicas al respecto, encontró mejor la consideración del tema en uno de los capítulos de la serie Doctor House, en el que un paciente cree estar muriendo y le dice a House que quiere morir con dignidad, a lo que éste le contesta: “Todos antes o después morimos… nunca es grato, los cuerpos se descomponen…hay dolor. No se muere con dignidad, se vive con ella”.

Como puede verse, la cuestión dista de ser fácil de abordar. Pero resultan muy necesarias en estos tiempos normas claras al respecto. En 60 retomaremos el tema.

 * Abogado. Doctor en Ciencias Jurídicas.** Agente de la Propiedad Industrial.

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