Récord de participación de mujeres dentro del Ministerio Público Fiscal

En los últimos cinco años, son cuatro de cada diez fiscales designados. Diez años antes, el número se reducía al 20%. Aunque se inscriben menos, su participación en las ternas es mayor que la de los varones. Pese a todo, les sigue resultando dificultoso ser elegidas

El ingreso democrático al Ministerio Público Fiscal de la Nación -que fue reglamentado en 2014 por la ex procuradora General, Alejandra Gils Carbó- permitió reducir sustancialmente la brecha de género dentro del organismo, llevando casi a una paridad la designación de hombres y mujeres para ocupar cargos de jerarquía dentro del ente.
El dato surge de un trabajo realizado por la Dirección General de Políticas de Género (DGPG), a cargo de Romina Pzellinsky, que tiene entre sus principales funciones revisar las reglamentaciones y prácticas institucionales internas para adecuarlas a los estándares nacionales e internacionales sobre igualdad de género y respeto a la diversidad sexual e identidad de género, entre otros, y especialmente, en el campo concursal.
La investigación analizó los resultados que produjo el proceso de selección de fiscales por concurso -desde su inicio en el año 1999 y hasta el año 2016- sobre la situación de las mujeres que se postularon para ocupar los espacios de decisión y mayor jerarquía del Ministerio Público Fiscal. Concretamente, se analizaron los cinco reglamentos de concursos aprobados durante ese período y se aplicó la perspectiva de género como marco teórico.
El estudio demuestra que la brecha de género más amplia queda consolidada durante la vigencia de los dos primeros reglamentos de concursos: entre 1998 y 2003, ocho de cada diez de las personas designadas en el organismo fueron varones. La situación cambió notablemente con el régimen del año 2013, periodo en el cual prácticamente se alcanzó una paridad de género: 43% de mujeres llegaron a ocupar el cargo de fiscales frente 57% de varones.

Ternadas pero no elegidas
El relevamiento muestra otros datos interesantes que dejan en evidencia las mayores dificultades que tienen las mujeres para acceder a cargos de envergadura. El informe revela que si bien la participación femenina en ternas se ubica muy por encima de los varones, las designaciones efectivamente obtenidas son menores. Cabe recordar que una vez conformadas las ternas, la elección de la persona a designar es decidida por distintos poderes del Estado.
En promedio, las aspirantes mujeres quedan ternadas en 59% de oportunidades pero sus designaciones efectivas sólo llegan a 27%.
Durante la mayor parte del período estudiado (de 2000 a 2012), el porcentaje de mujeres ternadas fluctúa entre 50 y 60% (la mitad de las ternas o incluso un poco más de la mitad cuenta con la presencia de mujeres). A partir del régimen de 2013 la cantidad asciende significativamente a 83% y es, en este periodo, cuando las mujeres logran su mejor performance histórica y concentran 43% de las designaciones.
Si se toma un promedio de los últimos 16 años, del total de fiscales del MPF designados por concurso entre 2000 y 2016 (187 nombramientos), sólo tres de cada diez son mujeres ( 51 contra 136 varones).

Poca participación
Respecto del porcentaje de mujeres inscriptas en los concursos, el relevamiento demuestra que éste no varió sustancialmente, con un promedio de participación de 26%. Los motivos pueden responder a factores de índole estructural vinculados, por ejemplo, a que las tareas de cuidado siguen recayendo principalmente sobre las mujeres como a ciertas restricciones institucionales, explica el estudio.
Sobre los resultados de la evaluación del mérito entre postulantes ternadas en promedio, las mujeres se ubican un punto por encima (135 versus 134 puntos). Sin embargo, y aunque la brecha es poco significativa, al tomar por separado la evaluación de los antecedentes y la prueba de oposición se advierte que, mientras los varones superan por 3 puntos a sus pares mujeres en la calificación de los antecedentes, esta situación se invierte para la oposición, en la que son ellas quienes los superan por 4 puntos.

Hace cuatro años, la entonces Procuradora General de la Nación, Alejandra Gils Carbó, aprobó el “Reglamento para el ingreso democrático e igualitario al Ministerio Público Fiscal de la Nación”. El nuevo mecanismo recoge los principios que surgen de la Ley 26.861 -de “Ingreso Democrático e Igualitario”-, sancionada en mayo de 2013, que estableció un nuevo sistema de ingreso mediante concurso público para los empleados y funcionarios del Poder Judicial y del Ministerio Público de la Nación.
El reglamento se basa en el principio de igualdad de oportunidades al cambiar la lógica del ingreso cerrado, directo y discrecional al Ministerio Público Fiscal por uno “abierto, público y basado en el parámetro objetivo de la idoneidad”.
Cabe destacar que dicha ley nunca fue reglamentada por la Corte Suprema de Justicia de la Nación para sus empleados del Poder Judicial

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