Procesaron a la joven anarquista que intentó detonar una tumba

El magistrado a cargo de la causa embargó a Anahí Salcedo por un millón de pesos. Para fijar el monto, tomó en cuenta los distintos gastos que generó el accionar delictual de la encartada

La militante anarquista que puso una bomba en la tumba de Ramón Falcón, en el cementerio de Recoleta, y sufrió graves lesiones durante la detonación quedó procesada por dos hechos de estrago. La medida la dictó el juez Federal Julián Ercolini.
Anahí Salcedo no sólo atacó el sepulcro del policía, sino que se sospecha que integraba la banda atacó la vivienda del magistrado Claudio Bonadio.
Ercolini embargó a la mujer por un millón de pesos teniendo en cuenta la envergadura de la investigación llevada a cabo, los recursos humanos y técnicos de las fuerzas de seguridad que están afectados a las diversas tareas que insume la pesquisa y el costo de los peritajes que ya se realizaron, los que están en curso y los que faltan concretar.

Estado de salud
También consideró los gastos en los que se incurrió para atender su estado de salud y los daños que ocasionó en el mausoleo de Falcón y en sus inmediaciones.
Hasta ayer, Salcedo era la única integrante del grupo anarquista que no había sido procesada. Por las graves heridas que sufrió, estuvo internada dos meses.
Cuando estuvo en condiciones declarar, cumplió el acto y fue trasladada al penal de Ezeiza.
Hace unos días, la Cámara Federal confirmó las incriminaciones y las preventivas del resto de los involucrados en el hecho.
No obstante, el juez todavía espera el resultado del análisis de las comunicaciones efectuadas con los celulares secuestrados en diversos allanamientos y las diligencias encomendadas a la Dirección Nacional de Inteligencia Criminal. «Se aprecia la complejidad de la maniobra investigada, en la que han tomado intervención varias personas. Se trata de una organización de la que forman parte, cuanto menos, Hugo Rodríguez, Marcelo Medina, Juan Manuel Rodríguez, Roberto Medina, Gastón Cárdenas, Clarisa Cárdenas, Ernesto Marinangeli, Álvaro Godoy, Julieta Fernández, Marco Viola y Anahí Salcedo”, reseñó Ercolini.
Además, el funcionario aclaró que no puede descartarse la posibilidad de que existan otros sujetos vinculados a la organización.

Recoleta
El 14 de noviembre del año pasado, Salcedo fue al Cementerio de Recoleta acompañada por Hugo Rodríguez.
Una vez allí, ambos se dirigieron a mausoleo en el que se encuentran los restos de Falcón y colocaron un artefacto explosivo que detonó.
La mujer permaneció internada en el Hospital Fernández hasta el 10 de enero. Perdió tres dedos y se laceró el rostro. Rodríguez fue detenido, mientras reinaba la confusión por lo sucedido, en las inmediaciones el nosocomio.
Ese mismo día, dos horas después, se verificó un hecho similar, cuando Viola arrojó un explosivo casero al interior del perímetro del domicilio del juez Claudio Bonadio.
Para el magistrado, con su accionar, el autor puso en peligro la vida de su colega, de sus familiares “y de toda persona que pudiere transitar por el lugar». En tanto, Ercolini indicó que el artefacto lanzado por Viola hacia el vehículo del juez, que estaba estacionado en el garage semicubierto del interior de su casa, contaba no sólo con poder explosivo, sino también incendiario, al estar unido a garrafas de gas butano.
Asimismo, recordó que tenía adosada a su superficie una serpentina de caño de cobre que tenía aptitud para generar esquirlas metálicas que, al despedirse, potenciarían su capacidad de destrucción.

El mismo día que Salcedo trató detonar la tumba de Falcón se verificó un hecho similar, cuando uno de sus compañeros de militancia arrojó un explosivo casero al interior del perímetro del domicilio del juez Claudio Bonadio.
Para el juez Ercolini, con su accionar, el autor puso en peligro la vida de su colega, de sus familiares y de terceros.

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