Por quinta vez procesaron al represor Miguel Cavallo

El represor Ricardo Miguel Cavallo sumó un nuevo procesamiento por el secuestro y la aplicación de tormentos a 292 prisioneros que se hallaban ilegalmente cautivos en la Escuela Superior de Mecánica de la Armada (ESMA) durante la última dictadura militar.
La resolución fue tomada por el juez federal Sergio Torres, con la intervención del secretario Pablo Yadarola, quien también le impuso a Cavallo un embargo de 431 millones de pesos en sus bienes.
De esta manera, el ex capitán de la Armada llegó al quinto procesamiento, ya que también se lo responsabilizó por el secuestro de las monjas francesas Leonnie Duquet y Alice Domon, del escritor y periodista Rodolfo Walsh y dos causas por apropiación de bienes de cautivos de la ESMA.

En esta oportunidad, la medida se tomó en el expediente de la “megacausa ESMA” reabierta tras la derogación de declaración de “nulidad insalvable” de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, donde el magistrado analizó cada uno de los casos puntuales, entre los que se halla el de Elena Holmberg, secuestrada el 20 de diciembre de 1978 y cuyo cadáver fue hallado en el Delta del Río de la Plata. El magistrado sostuvo que “quedó debidamente acreditado” que Emilio Massera y Armando Lambruschini, quienes se desempeñaron como comandantes en Jefe de la Armada durante la dictadura, “ordenaron un modo de combatir al terrorismo, consistente en aprehender a sospechosos, mantenerlos clandestinamente en cautiverio y someterlos a tormentos”.

Esa práctica tenía como propósito “obtener información”, explicó Torres, quien señaló que posteriormente el destino de los cautivos podía ser la puesta a disposición de la Justicia, del Poder Ejecutivo Nacional, “o bien eliminarlos físicamente”. Para oponerse a la libertad de Cavallo -quien actuaba bajo el mote de “Sérpico” en el centro clandestino de la ESMA- el magistrado recordó que los hechos que se le imputan son considerados crímenes de “lesa humanidad” y, por ende, imprescriptibles.

Más hechos

Días atrás, el juez ya había procesado a Cavallo por su participación en el secuestro de Walsh, perpetrado el 25 de marzo de 1977 en inmediaciones de las avenidas San Juan y Entre Ríos, en el barrio de San Cristóbal, cuando el escritor intentaba repartir su “Carta Abierta” en ocasión del primer aniversario del golpe que usurpó el poder el 24 de marzo de 1976.
Con anterioridad, “Sérpico” fue procesado por el secuestro y desaparición de las religiosas francesas, de la Madre de Plaza de Mayo Azucena Villaflor, María Ballestrino de Careaga, Remo Berardo, Raquel Bullit, Eduardo Gabriel Horane, José Fondevilla, Patricia Oviedo, María Ponce de Bianco y Horacio Elbert.

Todos ellos fueron privados ilegítimamente de su libertad en los primeros días del mes de diciembre de 1977 y llevados al centro clandestino de la ESMA donde fueron sometidos a “diferentes tormentos para luego ser alojados bajo condiciones inhumanas” y finalmente “trasladados por personal de la marina”.
El secuestro de la mayoría de las víctimas se realizó el 8 de diciembre de 1977.

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