Otra mujer murió producto de la violencia de género

LA FISCAL de Violencia Familiar, Eve Flores, quedó a cargo de la causa.

Perdió la vida por golpes que le propinó su pareja. El hombre había sido condenado por asesinar a su anterior concubina pero estaba libre porque cumplía una condena de ejecución condicional.

La violencia familiar es una realidad que, lejos de resolverse o disminuir en su intensidad, sigue sumando víctimas. Ayer, en la ciudad de Córdoba murió otra mujer a manos de su pareja y se convirtió, de ese modo, en la novena víctima fatal de la provincia en lo que va del año.

En este caso, “lo curioso” es que la mujer fue asesinada a golpes por su pareja, Carlos Alberto Molina, quien en 2007 había asesinado a quien era su concubina. En ese momento, la Justicia entendió que el hombre había actuado bajo emoción violenta y sólo le aplicó una condena de ejecución condicional.

Siete años después volvió a matar, esta vez a su nueva pareja, Silvana Córdoba, cuyo cuerpo fue hallado en su casa ubicada en el barrio Parque Norte, sector norte de la ciudad de Córdoba. El director de Departamentales de la Zona Norte, comisario general Mario Tornavaca, precisó que el cadáver “fue encontrado sobre una cama de dos plazas” y tenía “el cráneo destrozado”.

“El domingo por la noche recibimos el llamado de un vecino que alertaba que había pasado algo”, aseguró el comisario.

Córdoba trabajaba como instrumentista en el Hospital Neonatal y era madre de cuatro hijos, de entre 10 y 14 años, pero ninguno se encontraba en la casa en el momento del hecho, ya que estaban con el padre (anterior pareja de la mujer).

Los investigadores tratan de establecer si, con anterioridad, Córdoba – quien era paciente psiquiátrica- había denunciado judicialmente al hombre por supuestos hechos de violencia.

El caso es investigado por efectivos de la División Homicidios con intervención de la fiscal de Instrucción Eve Flores, quienes trabajan en la hipótesis de que el móvil del crimen fue una pelea en la pareja.

Un error “penoso”
En el juicio oral celebrado en 2012, Carlos Alberto Molina fue condenado por la Cámara 6ª del Crimen de Córdoba a tres años de prisión condicional, por considerar que actuó en estado de emoción violenta.

Al conocer lo sucedido, el juez Alberto Crucella, quien integró en 2012 la Cámara 6 ª junto a sus pares Daniel Ottonello y Julio Guerrero Marín, reconoció que “es muy penoso” y admitió que “es muy probable” que, sin saberlo, hayan estado delante de un psicópata.

“Esto está mostrando que, desde la Justicia, es muy difícil, aun con ayuda médica y psicológica, tener la certeza de que estos individuos no van a terminar repitiendo una misma conducta”, se limitó a afirmar Crucella.

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