Nuevas imputaciones en el accidente aéreo sufrido por el equipo Toyota TC 2000

El fiscal Federal N°1 de la ciudad de Córdoba, Enrique Senestrari,amplió las imputaciones en el marco de la causa en la que se investiga el accidente de un avión Piper que trasladaba desde San Juan a Córdoba al equipo de competición Toyota del TC 2000, el 8 de mayo de 2005.
La acción penal recae ahora sobre el comodoro José Antonio Alvarez, quien se desempeñaba al momento del siniestro, como jefe de la Dirección de Tránsito Aéreo del Aeropuerto Ingeniero Taravella.

Según adelantó a Comercio y Justicia el propio fiscal Federal, Alvarez fue acusado de incumplimiento de los deberes de funcionario público. Además de la imputación, Senestrari ordenó que se lo cite a declarar, tras lo cual la elevación a juicio de la causa sería inminente.
Con el nuevo dictamen, suman cinco las personas acusadas de haber tenido una actitud negligente en su actividad, teniendo en cuenta que uno de los imputados -el brigadier Juan José Nogueira- falleció en el transcurso del proceso.

Originalmente, Senestrari promovió acción penal contra el jefe del Aeropuerto Ambrosio Taravella, Hugo Argañaraz, y el observador meteorológico de esa estación, aérea, Edgardo Mazzieri, a quienes sindicó como los autores del delito de homicidio culposo y lesiones culposas, agravado por la pluralidad de víctimas, ambos en concurso real. Asimismo, el fiscal imputó, en esa oportunidad, por incumplimiento de los deberes de funcionario público al ex administrador del aeropuerto, Adolfo Apesseche, al gerente de Planificación Federal y Seguridad aeroportuaria, Hugo Chunco, y al gerente de Ejecución y Control de la Infraestructura Aeroportuaria, el referido Nogueira.

Pericias

Nuevas Medidas de Aislamiento/Noviembre

Al momento de establecer responsabilidades, el titular del Ministerio Público tuvo en cuenta las conclusiones arribadas por la pericia oficial, dejando de lado lo actuado por la Junta de Investigación de Accidentes, tras considerarlo “parcial y sesgado”.
En el nuevo informe quedó desestimada la responsabilidad de los tripulantes de la aeronave y, por el contrario, se determinó que la causa directa del siniestro fue la antena “incorrectamente” instalada a 1.000 metros del eje de la pista.

Cabe recordar que de la investigación surgió que el accidente ocurrió cuando la nave al momento de intentar el aterrizaje pegó con una de sus alas contra un cable tensor metálico, correspondiente a un instrumento de radioayuda, emplazado en forma inadecuada en el sector.
Se trataba justamente de la antena antes mencionada, que la pericia demostró que era antirreglamentaria, ya que invadía con su altura la superficie de despeje, no estaba balizada con luces y no era frangible (no cedía con facilidad, para evitar accidentes). Además, incumplía otra recomendación de la Organización Internacional de la Aviación Civil (OACI), que procura que las áreas de cabecera de pistas estén despejadas de obstáculos.

Asimismo, la investigación detectó otra serie de falencias de funcionamiento del aeropuerto, tales como la inadecuada ubicación de la Estación Meteorológica, o el relajamiento de controles y funciones.
En ese sentido, es importante mencionar que la noche de la tragedia, las condiciones climáticas empeoraron en apenas minutos, con una visibilidad prácticamente nula. Sin embargo, desde la torre de control se autorizó el aterrizaje, que se haría de modo instrumental hasta que el piloto tuvier

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