«Los testigos no se ‘cuentan’, sino que se ‘pesan»

En juicio por un accidente de tránsito en una intersección semaforizada, tras recordar que “los testigos no se ‘cuentan’ sino que se ‘pesan’’” el juez Alberto Mayda (40ª Nminación en lo Civil y Comercial de Córdoba) hizo lugar a la demanda, determinando que -pese a que las partes aportaron dos testimonios cada una que se contradijeron respecto de quién habría cruzado la encrucijada con luz roja- en la circunstancia uno de los testigos propuestos por el demandado era su cuñada, quien viajaba en el mismo vehículo, y otro un “vecino y conocido del demandado y su familia, lo impregna sus dichos de menor contenido de convicción que las declaraciones de los dos testigos de la actora”.

El fallo expuso que “la eficacia probatoria del testimonio debe ser ponderada a la luz de la razón de sus dichos y de la impresión de veracidad que transmitan al deponer”, por lo que “en este orden de ideas, las testimoniales de los señores Mario César Carsetti y Sara Beatriz Gómez (ofrecidos por el demandante) lucen contestes entre sí, coinciden en las circunstancias de tiempo y de lugar del accidente y poseen un mayor grado de veracidad, que las declaraciones de los señores Orlando Calobini y Marcela Salguero (recabadas a instancias del accionado), el primero de ellos vecino del demandado que casualmente transitaba detrás de éste y la segunda cuñada del mismo y damnificada en el evento”.
“Todo lo expresado permite concluir, en relación con la mecánica del accidente, que el hecho se produjo en la forma relatada por el accionante y, por lo tanto, recae sobre el accionado la consiguiente obligación de resarcir el perjuicio ocasionado (artículos 1109 y 1113 del Código Civil)”, predicó el juez Mayda.

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