La Justicia intimó a la Senaf por el Complejo Esperanza

Carencias. Mala alimentación, falta de abrigo y deplorables condiciones de habitabilidad son algunos de los cuestionamientos que llegaron a la Justicia.

El juez Penal Juvenil José González del Solar le ordenó mejorar las condiciones edilicias, incorporar personal y reinsertar a los niños en la escuela.

Las condiciones en las que se encuentra el centro socioeducativo Complejo Esperanza están lejos de ser las óptimas para albergar a los niños en conflicto con la ley Penal. Así quedó reflejado en la resolución que emitió el juez Penal Juvenil de 4ª Nominación, José González del Solar, quien ayer hizo lugar al hábeas corpus correctivo que habían presentado cuatro legisladores del Frente Cívico.

Además de reclamar a la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia (Senaf) que en 10 días presente un plan para refaccionar el edificio, el magistrado ordenó que en el término de dos meses se incorpore personal capacitado en «educación social» para el contacto con los niños y adolescentes.

González del Solar también intimó a la Senaf para que, dentro de 72 horas, “restablezca la asistencia a la escuela de toda la población del Módulo II (ex Nuevo Sol), aun con auxilio de la fuerza pública si fuere menester”.

Como se sabe, tras la presentación del hábeas corpus correctivo, González del Solar realizó la semana pasada una inspección ocular al Complejo Esperanza. Tras esa visita -declaró- pudo “constatar, en general, la situación descripta” por los demandantes.

Conocida la resolución judicial, el Ministerio de Desarrollo Social, del cual ahora depende la Senaf -que perdió el rango que tenía dentro del organigrama tras la asunción del gobernador José Manuel de la Sota- emitió un comunicado. Allí, el gobierno se defendió, explicando que está trabajando para mejorar la situación de los niños en conflicto con la ley Penal y que lo hace “desde hace ya tiempo” de “manera intensa”.

La educación y la Senaf
En su fallo, González del Solar ponderó que, más allá de la importancia de los trabajos “para mantener y mejorar las instalaciones” del establecimiento, debe haber una “tarea educativa que promueva a los jóvenes internos, que los estimule a sobreponerse a la adversidad, que los aparte de las descargas impulsivas y que los introduzca en la conciencia de la propia dignidad y en el respeto a los derechos y libertades de sí mismo y de los demás .

El juez insistió en que “ni un incremento del personal de seguridad que presta servicios en el complejo podría suplir lo que es una carencia enorme, indisimulable y ya a esta altura imperdonable: la falta de un servicio educativo para estos jóvenes que se encuentran allí en razón de la inconducta que se les atribuye y que denota dificultades de desarrollo personal e integración a la vida social. De ninguna manera se crea que esto se resuelve con más horas de actividad áulica, por necesaria que sea. No. Esto requiere una educación de la vida cotidiana, una presencia permanente de educadores sociales, aptos para estimular en ellos la adquisición de hábitos y habilidades para su integración social, la reflexión y búsqueda de un sentido en su propia existencia”, enfatizó.

Finalmente, el juez recordó “a las autoridades de la Senaf su deber inexcusable de ejercer el control y la supervisión de las instalaciones y servicios de alojamiento, comida, abrigo, salud, educación, recreación y distribución racional de los internos en el Complejo Esperanza, para garantizar condiciones dignas a quienes son confiados a su guarda”.

Artículos destacados